viernes, 22 de junio de 2007

CCC... Nosotros

  • BLANKA-L TINTERO VIRTUAL CCC... Nosotros


Son trescientas semanas de narraciones en internet, cientos de personas, miles de relatos y un objetivo común: el arte de escribir.
Brindo por los que lo han hecho posible. ¡Por Nosotros!
Con mayúsculas ese Nosotros, claro está, porque hemos conseguido algo muy difícil.
Vamos a hablar un poco de nosotros. Nos hemos ganado ser los protagonistas. Nosotros y el arte de escribir. Los escritores. Escritores en la red. Escribidores virtuales, e-contertulios, corresponsales en red, artesanos juntaletras... No es fácil hablar de nosotros sin hablar de nosotros, sin hacerlo personal, sin llegar a las manos con nosotros mismos pero mano a mano... Pero estoy segura de que podemos hacerlo porque estamos inventando un género nuevo: La literatura virtual.

16/06/2007, 7:44


Cuando nació el Tintero Virtual asomaban por aquí las tímidas u osadas - depende del punto de vista del observador - intervenciones de un Yo, a veces lacónico, tímido y frío. En otras ocasiones osado, tal vez en cierto modo megalómano, cargado de monólogos y verborreas que apuntaban directamente al Ego como punto de partida y como punto de llegada o meta. Nació tal vez del Yo este TINTERO VIRTUAL. No sé, tal vez, defiendo una hipótesis absurda.
Pero sobra decir que después del Yo, acude siempre, siempre - en ocasiones altruístamente, en otras circunstancias egoístamente -, un Tú que da relevancia al Yo o lo empequeñece, o tal vez revivifica a ambos. Eso sucedió aquí en el Tintero Virtual, porque nada humano le es ajeno como toda empresa en la vida. Creo recordar que fue en esa etapa cuando aterricé aquí. En esta etapa, Tú me enseñaste muchas cosas. ¡Sí Tú! Tú me cautivaste sutilmente. Al principio me tendiste un señuelo invisible, que no supe ver y me tome esto como un juego, un pasatiempo infantil porque yo -sí, un yo minúsculo - tenía mucho de pueril y atolondrado en mis sustantivos, adjetivos y verbos y prácticamente podría decirse que un analfabetismo estúpido me rondaba porque los Verbos, Adjetivos, Sustantivos cobraban aqui una vida propia que me era extraña. Cuando alguien teme algo, lo mejor es fingirse o tonto o niño. Eso me pasó a mi aquí en aquella etapa del Tú del Tintero Virtual en que un bendito día caí aquí en paracaídas y me partí las piernas. Postrada mucho tiempo curé mis heridas y Tú siempre estuviste ahí con el botiquín de emergencia. Y recuerdo que por aquel entonces siempre era de noche en las ventanas de mi casa y de mi vida. La única luz que podía apreciar era la tuya, la de tu Tú, Unívoco, Recíproco, Diáfano con esas manos extendidas que me brindaban una solidaridad que nunca antes había conocido, la de Los Lobos Esteparios que curan sus heridas con letras. Tú, que creo recordar alguna vez te llamaste a ti mismo "Lletraferit" y eso en mi tierra significa "Lobo Estepario Herido Porque le da la Real Gana".
Luego, no recuerdo nada, ni siquiera un poco, cuando del Tú evolucionamos a Él. Y a mi me pareció que aquí se respiraba una Misantropía Absurda como cargada de Testosterona Ególatra Testícular Concéntrica Excluyente Antropomórfica. Y mi yo -ése yo minúsculo - se miró sus partes íntimas y se sintió como castrado, como un Eunuco, pero en realidad ostentaba unos hermosos miembros de Hembra Ibérica Lobo Esteparia Letraherida y me revolví como se revuelven todas las Lobas Heridas del Mundo o como Todas las Mujeres que Corren con Lobos, que somos Todas Las Lobas Esteparias de la Madre Tierra.
Fué entonces cuando alquien tuvo la genial idea de abrir las ventanas de par en par y entró arrasando, como un vendaval que sopla del Sur para decirle al Viento del Norte que El Sur también existe y que Cristo no se paró en Éboli porque Cristo fue mortal de necesidad, Ella. Ella, Maravillosa, Bella, Casquivana con la Estepa, Virtuosa con el Lobo. Ella que me susurró al oído, "no te preocupes, eres una de las nuestras, de la Tierra de Ella, Eva, la más aborígen, primitiva, la menos domesticada de las criaturas, La Loba Esteparia Letraherida que no reniega de sus heridas, la que con sus heridas construye cabañas para sus hijos y los que no son sus hijos". El Tintero Virtual sufrió una especie de Diluvio Universal y cataclismo que hizo a un Noé construir su arca y emigrar, salir huyendo como un bellaco, seleccionando especies distintas de Lobos Esteparios para embarcarlas y marchar. No en vano Noé nació Hombre. Si hubiese sido mujer no habría partido en dos la Tierra de la Estepa de los Lobos.
La etapa actual, la del Nosotros, la de los que sobrevivimos al naufragio de aquel Diluvio Universal que propició Eva, pero que en realidad no fue culpa de nadie, salvo de Avatar, encarnación de Visnú, es tal vez, quizás, pudiera ser, la más expectante, porque Nosotros somos los precursores, los pioneros de Vosotros y cuando lleguéis Vosotros los Adjetivos, Sustantivos y Verbos tendrán el significado que siempre dieron los Plurales a las cosas, un significado Universal y cargado de Futuro Pluscuamperfecto, porque gracias a un No Dios, todos los futuros son siempre siempre Pluscuamperfectos.
yo minúsculo
16/06/2007, 18:17


  • ritman Efenbar Thins-2--Dostoyeski
Pero en vez de eso Bronte camina ahora hacia el sector cibercafé en donde el ciber escritor de todos los días le ha pedido,ingeniosamente, un café. Mientras se va la camarera me hace un comentario sobre él.

-¡Hay que joderse! Solo consume café y horas delante de la pantalla. ¿Puede un tipo vivir sólo con café y escribiendo? ¡ Lo mismo se cree Dostoyevsky!

Paso por alto la sorpresa inicial que me produce el hecho de que Bronte conozca a don Feodor, salgo de mi marasmo melancólico/autocompasivo y, como sé de lo que va el asunto porque yo cojeo de la misma extremidad, le explico a la mujer.

-Es un ciberescritor, cariño.

-Nome llame cariño, Don Cristóbal Colón, descubridor de América. ¡Pues claro que es un ciberescritor,menuda noticia!
No soy tonta. ¿Y qué?

-Pues que más respeto con los ciberescritores. Somos seres oscuros,anónimos,pero sensibles...te asombrarías de la cantidad de grupos, concursos y posibilidades que tiene el tema...por no hablar de las magníficas amistades que te consigues...

-Por ahí si te veo yo a ti. Actividad en la que se pueda, de una u otra manera, ligar, actividad a la que te apuntas. pero...ya que dices lo de los concursos...¿se gana dinero en ellos?
-Pues a veces...
-¿Y aquí, Ciber...dosto aún no ha ganado ni siquiera el suficiente para comparse un ordenador? Te digo...mira que en el Efenbar me voy yo a jubilar sin conocer a ningún genio.

Levanto el dedo índice hacia arriba y luego, en voluptuoso giro lo apunto hacia mí

-¿Tú? ¿Tú un genio? Me voy a ir,porque se me calienta la lengua...y se me enfría el café.

Y se va. Mientras se aleja pienso un poco en ella y un mucho en toda esa banda,plaga, legión, nube o religión, en la inmensidad anónima, esforzada y oscura de los escritores cibernéticos,numerosos y pequeños, genios a su manera, que buscan el leve triunfo, el pequeño reconocimiento diario y casi siempre nocturno del voto en la contienda semanal, el premio en el concurso con valor más testimonial que pecuniario. Y sé que que, aunque algo si les importa,el dinero no les importa,porque lo que les vaale y les cuenta es su satisfacción, diurna, vespertina o nocturna ante el trabajo bien hecho, esa respiración henchida de orgullo que provoca la pequeña gran pieza, acabada y enviada en el post. Ese relato, esa impresión sobre la vida que, de no existir la red, con mucha probabilidad se habría quedado en el cajón de una mesa, olvidada y sin más futuro que ser soporte y alojamiento del polvo de los días. O las tardes. O las noches.

Que no digo que en la red vaya a tener mejor porvenir, pero al menos vuela, sale, se expone y es leída por otras personas,a la misma vez que su autor pasa el día, anónimo y desconocido, en la otra red,la verdadera, la laboral, la rutinaria, la comercial,la de la empresa y el trabajo pagado,la del almacén o la oficina, la inhumana red del progreso que llaman humano.Que es donde seguramente va a seguir enredado toda lavida.

Pero no le importa.porque almenos él tiene una ventana virtual abierta a otro mundo. Y ninguno escribimos para ganar dinero.

O por los menos, “ Ciberdosto” no, en la muy autorizada opinión de Bronte

18/06/2007, 21:31




Los miraba por la tele, los leía en el periódico o en la red, y se repetía así mismo: "nosotros somos los buenos". Eso lo calmaba, le devolvía la fortaleza. No podía soportar la soledad de la no militancia por leve y banal que fuera ésta. Necesitaba que alguien le dijera qué era bueno y qué malo, necesitaba una medida, necesitaba camaradas, necesitaba adversarios. No podía estar solo. Desconocía la satisfacción del éxito si no se lo reconocía alguien. Quería un "nosotros", porque su “Yo” le resultaba demasiado pequeño.
No hay palabra más nociva que "nosotros". Él no podía soportar que las personas no fueran distintas, le gustaba pensar que todos somos especiales, aunque eso fuera una enrevesada forma de decir que todos somos iguales. Ocultaba este razonamiento sumergiéndose en su grupo, en la seguridad del “nosotros”. Porque todos son un "Yo" , todos son un "tú" y todos son un "él", pero solo existe un “nosotros”, y en frente... un "ellos", los de fuera, los ajenos, los que son distintos, los nuevos, los extranjeros, los mediocres, los maricas, los malvados o simplemente: los otros.
Saberse entre los elegidos apartaba sus temores, y creer que hacían algo valioso y original le dotaba de un sucedáneo de personalidad. A pesar de todo, se avergonzaba al pensar que una parte de su vida dependía del grupo, y muchas veces lo negaba públicamente para convencerse de lo contrario. Pero en su fuero interno se regocijaba tontamente de pertenecer al “nosotros” porque le hacía sentir que poseía algo que los de fuera no tenían. El grupo le hacía sentir más rico porque los suyos eran superiores al resto. ¿En qué? No lo sabía y, realmente, tampoco le importaba.
Él asumía, sin percibirlo ni entenderlo, que decir “somos” era muy diferente a decir “nosotros somos”.Leía en su periódico favorito lo que “ellos” , los otros, hacían y decían. A veces se enfadaba y, en otras ocasiones, sonreía con displicencia. Sabía que él estaba en lo cierto, él era el bueno. “Bueno” es lo que te hace mejor y ¿qué le hacía mejor? ¿La fuerza?¿La inteligencia?¿Alguna cualidad que mejorara su vida? No, solo el “nosotros” le hacía sentir bien y por tanto lo bueno era lo que nosotros decíamos. “Cuando nosotros venzamos con la fuerza, lo bueno y la verdad triunfará”. Mucho es el daño que simboliza ese pronombre personal: discusiones, conflictos y guerras. La guerra es un “Nosotros” ciego que, gritado por consigna, transforma los “Yo” en “Nosotros”, los “Tú” en “Vosotros” y, finalmente, los “Vosotros” en “Ellos”.
Y ahí estaban los "ellos" en la tele y en los foros; Con sus banderas y sus gritos; cohesionados, fuertes en sus exigencias; planteando con vehemencia sus estúpidas iniciativas. Pero no, no tenían razón, ni eran mejores que él, ni si quiera eran iguales por muy similares que fueran sus actividades. No, ellos estarían siempre equivocados, o en contra, o al margen, o excluidos o soportados con amabilidad, pero nunca con él, nunca como él, por el simple hecho de que “ellos” ni eran ni serían jamás...
"nosotros".

19/06/2007, 12:32



Jhon_Silver---- Dada mi disposicion por apropiarme de lo ajeno, hago mio aquello que dijo un fulano de Soy humano y como humano nada de el me es ajeno. Y redondeo tan sabia sentencia con un me cago en el que invento la propiedad privada.
Luna_21-------- Que hippy vienes esta noche Jhon
Heropoto-------y cagoncillo tambien
Jhon_Silver--- No andais muy equivocados que tanto me abre los cielos un amor libre como una cagada al aire libre.
Luna_21------ Dejemos esos malos aires y centremonos en el amor.
Jhon_Silver---Es que andas enamorada chiquilla
Luna_21-------Puede
Jhon_Silver---Cuenta, cuenta, no nos seas melindrosa y menos tan parca en palabras que querer es poder y tu "puede" tiene trazas de querer
Luna_21-------hay poco que contar. Un chico que me pretende pero no me decido
Jhon_Silver---Y que pretendes tu con esa indecision
Luna-21-------Ya quieres liarme Jhon, no se para que te cuento nada
Jhon_Silver--el que quiere liarse contigo es ese pretencioso chico; pero di cual es esa incertidumbre que te impide rendirle tus favores
Luna_21------Es que no se si me ama de verdad
Jhon_Silver-- Y tu... le amas de verdad?
Luna_21------Bueno aunque parezca un poco contradictorio y egoista por mi parte;aun no.Pero creo que podria
Jhon_Silver---Dios santo! paradojica costillica la de adan
Luna_21------ya, pero es asi
Jhon_Silver--Bueno no se si te servira pero me se una historia de un nihilista que buscaba dejar de serlo. O sea buscaba como tu una certeza.
Luna_21-----A ver cuenta
Jhon_Silver--Ya partia de una certeza "El no creia"
Luna_21----y...
Jhon_Silver--Que hubiera sido una postura mas logica "creer " y andar buscando alguna incertidumbre
Luna_21------Que me quieres decir que crea que su amor es verdadero y que busque desmentirlo
Jhon_Silver---Eso te lo estas diciendo tu sola. A mi me vino a la cabeza esa historia ante tu tamaña contradiccion. Lo que a ti te sugiera es cosa tuya.
Luna_21-----Mmmm...pues sabes que
Jhon_Silver----- a ver dime
Luna_21---------que creo que me voy a liar con el
Jhon_Silver-----Sera posible. Pero bueno y esas dudas , y esa busqueda del amor verdadero, ya se te han disipado
Luna_21-------pues si.
Jhon_Silver---Asi de repente.
Luna_21------es que tu historia tambien me ha sugerido a mi otra.
Jhon_Silver--A ver cuenta
Luna_21------No, que te vas a reir de mi
Jhon_Silver--Te prometo que lo hare con disimulo y sin que se me oiga.
Luna_21------Ya te vale
Jhon_Silver--Venga que era broma; cuentala anda
Luna_21-----Pues...No te rias eh.Pues que creo que va a dejar huella ese chico en mi. Y sabes¿por que?; es que la palabra nihilista siempre me recuerda a Nihil Amstrong. Y el dejo la primera huella en la luna. Y tu bien sabes como me identifico con ella.
Jhon_Silver--Vaya lunita me has hecho sonreir que no reir. Pero mira que eres complicadilla.

19/06/2007, 14:17



Conforme al juramento que habíamos hecho, nosotros, los peregrinos del cálido sur, atravesamos sin perder jornada las llanuras y las suaves colinas de Castilla, verdes de trigo picante, y con trabajo, a todo el correr de la cabalgadura, llegamos a los sombríos montes milenarios que se encuentran al fin del mundo conocido, que se levantan al límite noroeste del país de la razón, donde linda con la tierra de las brujas. Trepamos aprisa por unas laderas azotadas por una lluvia extraña y fuerte de fin de primavera, temerosos de no llegar a tiempo, temiéndonos más todavía que íbamos a llegar a tiempo... llegar y ver... porque la tormenta, que arreciaba, estaba preñada de rayos y truenos y presagios de maldición y muerte.

—¡La desviación se encuentra a siete leguas! —dijo la bruja Blanca consultando el roñoso pergamino que contaba un viejo cuento, tradición oral, que según los entendidos señalaba el lugar de la cita jurada.

—Es correcto —asintió Mmlle. Ikaya, que había desplegado un plano mucho más moderno y más limpio, de carácter visual. Sus claros ojos no perdían un detalle del paisaje y su penetrante inteligencia no cesaba de asociar los indicios reales con los signos cabalísticos que estaban allí pintados.

Miramos hacia abajo en aquella dirección. El temor nos detenía. La joven Carol callaba.

La Dama O., la brava, paseó su oscura mirada mágica por el páramo que se extendía entre las cumbres y sobre los valles dormidos. Como un halcón oteó más allá de la ofrenda de flores amarillas y rojos brezos, más allá del camino empapado que nos abría los brazos entre las colinas, sobre el puente, sobre el río turbulento y recio... Y un momento dudó, hasta que el viento le trajo algo que sólo ella entre todos nosotros podía percibir, quizá un aroma de vida, quizá un soplo de calor de hogar humano, algo interno que nosotros no podíamos comprender pero que a ella siempre la guiaba y la hacía infalible en sus búsquedas... y sonriendo pensativamente, picó espuelas y partió como una flecha trocha abajo, ya segura de la dirección que debíamos tomar.

—Allí está Brañuelas —dijo, y todos vimos que, de nuevo, había acertado.

Dejó de llover y salió el último sol. Todo el valle sonrió.

Echamos pie a tierra junto a la iglesia, que era grande y antigua y estaba cerrada. Como todo allí, estaba construída de lajas de pizarra negra imbuídas en argamasa de barro. Los perfiles corpulentos de las casas tenían tejados de bálago sombrío, los más antiguos, y de la misma pizarra oscura los modernos. Sabíamos que nuestro compañero del norte, el de palabra fácil y memoria afilada, había llegado ya con su encantadora Anjana, que nos estaban esperando y que tenían la llave del alojamiento y nos habían preparado el terreno para que no tuviéramos ningún contratiempo. Sabíamos que detrás de nosotros, a poquísima distancia, venía, estaba para llegar, el torbellino que nos traía a los juramentados de la tierra del Común... Pero el silencio era tan fuerte en aquella plaza desierta que nos intimidó.

Una mujer joven, sonrosada, de cabello rojo, salió de una casa pintada de blanco y nos sonrió.

—¿Es usted Maruja?

—Sí, buenas tardes.

Y así trabamos conocimiento con la mejor cocinera de los contornos y mucho más allá, que nos atendió con largueza tan grande que no nos pudimos terminar, ni en broma, la montaña de viandas que nos había preparado suponiendo que todo peregrino ha de tener hambre, mucha hambre. Riquísimo aquel flan.

Pero nosotros, los hoscos juramentados, nos entretuvimos en una charla interminable. Nos absorbía el tremendo problema que no podía quedar resuelto hasta el día siguiente cuando concurriera el amo de aquellas cumbres: ¿Qué hacíamos con el cadáver del asesinado? Ese era el problema.

Mucho podría hablar del aroma de la acacia en flor, de la corpulencia y las promesas del guindo que se elevaba diez metros más alto que la casa, de la casa misma, tan grande, tan cómoda, tan silenciosa, tan calentita entre la lluvia...

Pero mi otro yo, el que no sabe escribir, me avisa de que es hora de hacer la cena. Habéis tenido suerte, me callo por hoy, pero otro día os seguiré contando.

19/06/2007, 19:40


Cuando Rosana salió de la casa la tormenta comenzaba. Era un día precioso, con el sol en todo lo alto, pero en aquel piso un viento interior arrastraba una borrasca de rabia descontrolada desde cada estancia hacia el salón, donde, en la mesa de estudio situada junto a la ventana, trabajaba Carlos La Dirata.
Carlos tenía fama de muchas cosas aunque en realidad la mejor definición era tan escueta como referir su nacionalidad – colombiana- y apuntar que era un gruñón desdentado con una excesiva dependencia del tabaco. Su vida era una mierda, él lo sabía y Rosana no se cansaba de recordárselo. No salía a la calle, no dormía demasiado y deambulaba por las habitaciones buscando un rumbo para sus ideas. Rumbo que perdía a cada paso entre el humo de sus cigarrillos.
Esa mañana, la visita de Rosana le había fastidiado la poca tranquilidad que mantenía. Como siempre, necesitaba carnaza para sus editores ante el lento avance del libro. Sin tener nada preparado, con el salón repleto de montones de hojas dispersos por doquier, y su humor característico, Carlos la mandó a paseo. Ella se rió de él, le amenazó por enésima vez y le quitó de las manos los únicos folios que parecían en buen estado. Los releyó por encima y les dio el visto bueno. –Esto me lo llevo, ya puedes ir espabilando si quieres cobrar- Marchó dando un portazo y el vendaval comenzó.
Se sentó en su silla giratoria, frente a la ventana del salón, abrió ésta y como por un desagüe, todo el humo disperso por las distintas habitaciones vino a salir en alocada carrera por encima de sus hombros. No se puede decir si aquello le trajo la inspiración, pero sí que desde el mismo momento que lo hizo las ideas se fueron agolpando en su cabeza, peleando entre ellas por ser la más original y la primera en trasladarse a la pantalla del ordenador.
Sobre las doce y cuarto ya había escrito veinte páginas de la nueva novela de Rosana Quintañeiro, las había impreso y colocado encima de la mesa. Se notaba cansado pero satisfecho. Durante unos días, largos y agobiantes por la falta de lucidez, había dudado si el camino emprendido con aquel libro era el correcto. Pero ahora tenía una continuación a la azarosa vida de su personaje: una mujer cincuentona, que en su madurez conseguía un reconocimiento que no por buscado era merecido.
Sonó el teléfono y aunque el receptor estaba a su lado tardó en contestar. Era Fonsoluis. – Huevón, dónde te metes que no se sabe de ti. Tienes que acercarte al ciber de la Ronca. Estamos todos reunidos y queremos contar contigo para una iniciativa colectiva, tú sabes- Como el trabajo estaba encauzado no tuvo reparos en quedar con sus colegas de desgracia.
Antes de ver las caras y nucas de sus amigos alrededor de una mesa redonda, ya les había avistado por la gran humareda que tenían sobre sus cabezas. Se acercó y fue bien recibido. No participó demasiado porque prefirió asentir y escuchar las incontables verdades que se decían allí. Todos eran escritores, paridos por una madre loca como lo es la red de redes. Personajes con sueños literarios irrealizables y que a través de Internet habían encontrado su pequeña porción de éxito, que no le había servido de mucho, más que para caer en las redes de gente famosa, escribir en su nombre y mal ganarse la vida en el anonimato.
La reunión giraba alrededor de una idea básica: joder a esos esclavistas que maniataban su creatividad. Dejarían de escribir una temporada, presionarían a sus amos para que les trataran con más respeto y reclamarían una mayor retribución. La clave estaba en la unidad, si ninguno de ellos escribía, ningún explotador cumpliría sus plazos y terminarían cediendo a su reivindicación. La consigna se concretó en un “Nosotros, los negros, debemos apoyarnos para subsistir”.Cuando Carlos La Dirata regresó a su guarida ya había tomado una decisión sobre lo que iba a hacer. La ventana del salón seguía abierta, las veinte páginas que con tanta rabia había escrito unas horas antes, permanecían en un montón bien alineadas. La pantalla del ordenador parpadeaba confusa, con el trabajo aún sin guardar. Una sonrisa le vino a los labios por primera vez en el día, cerró la ventana y se sentó a escribir de nuevo.

19/06/2007, 19:56



Esta es una carta de despedida remitida a un foro público y dirigida a un grupo de personas concreto. Las personas que se reunieron en las montañas de León hace apenas unos días.
Me arrepentí nada más pulsar el botón de intro del teclado.
Confirmar mí asistencia a la reunión que se había organizado en la casa rural propiedad de uno de los miembros del foro, ha sido el error más grande que he cometido en mi vida. Sé que una excusa de última hora aduciendo compromisos laborales o cualquier problema de salud hubiese bastado para justificar mi ausencia, pero, la verdad, mi curiosidad fue más fuerte.
Mi vida es un continuo de fracasos. Soy un gris oficinista que trabaja en una compañía de seguros y que carece casi por completo de relaciones sociales. Mi timidez, mi escasa presencia física y un espantoso temor al ridículo, hacen que pueda estar semanas sin hablar más que de temas laborales con mis compañeros de trabajo. Nunca he tenido lo que se podría denominar como novia. Algunos intentos estériles que acababan con la chica en cuestión alejándose de mí tras un periodo, corto, de aburrimiento por su parte. Un desastre.
Para asistir a la reunión en cuestión decidí disfrazarme. Nada complicado, medio inventarme una vida, lo justo para salir del paso, y contratar a una actriz de un grupo aficionado a la que la idea de representar un papel durante todo un fin de semana con todos los gastos pagados le pareció apasionante.
Todo salió bien ... hasta el viaje de regreso a casa. Resultó que la muy imbecil había quedado prendada del grupo de gente que se reunió en aquel lugar. Que entre desayunos, paseos y conversaciones hasta altas horas de la madrugada, descubrió personas vitales y sorprendentemente sociables. Personas que reían, comían y hablaban como si el fin del mundo fuese asunto de horas. Personas que disparaban ideas, pensamientos y proyectos de “bocas como fusiles hermosos” según su propia y cursi expresión.
Y quería más.
Su idea, su descabellada idea, era, al regresar a su casa, hacer uso de los teléfonos y las direcciones de correo que había conseguido para confesar la verdad dejándome a mí en el más espantoso de los ridículos. Y no. La convencí para que lo habláramos antes de tomar ninguna decisión y, ante la imposibilidad de hacerla cambiar de idea, no tuve, no he tenido, más remedio que matarla. Ahora mismo reposa delante de mí, tumbada en el sofá. Si me permiten la broma, interpreta de maravilla el papel de cadáver.
Y ahora me toca a mí. No soy un genio del crimen de esos capaces de esconder un asesinato, en absoluto. Sé que la policía me encontraría tarde o temprano y sé también que no soportaría la cárcel. De modo que no me queda más que una salida.
Tarde o temprano, supongo que por el olor, nos encontrarán a los dos. A ella en el sofá y a mi colgado de una cuerda. La verdad, no se pierde mucho, por lo menos por lo que a mí toca. Ella... por ella si lo siento, pero bastante mierda ha sido mi vida durante los últimos 46 años como para que nadie acabe de fastidiarla del todo.
Ha sido un placer conocerlos durante estos años. En realidad ha sido el único placer compartido con otros seres humanos que he tenido en mucho tiempo. Por lo menos mí salida del mundo merecerá una página en los periódicos.
No lloren por mí, no he merecido la pena.

19/06/2007, 20:53


Igual que cuando se mete una melodía, y estás toodo el día con el run run run.

Desde que vi el título y sobre todo el número de este Tintero ha sido prácticamente imposible sacarlo de mi cabeza.

Ahí os he visto como los trescientos espartanos resistiendo como jabatos el paso de las Termópilas.

Plasmando negro sobre blanco, arrejuntando kilómetros y kilómetros de letras, estoy convencida que puestas en fila ya han hecho un ovillo alrededor del mundo.
Y como a una reunión de antiguos alumnos, me persono en este habitáculo para levantar mi copa y brindar con todos y cada uno de los que por aquí pasaron, pasan y pasarán.

Un brindis por la tenacidad, la ilusión, la imaginación, el conocimiento, la ironía, el desconocimiento, la ingenuidad, la superación, la maduración. Un brindis por ti.


PD: lo siento esto va aquí, y no fuera. Si podéis tacharlo de fuera os lo agradecería.
Si quieres ver como Dios se ríe, cuéntale tus planes.

19/06/2007, 22:03



Llegamos al hotel a mediodía de un viernes, sin haber hecho reserva. No hubo objeciones. Nos dieron la bienvenida y la llave 242, con unos folletos de información de la zona. Dejamos las maletas y bajamos a ver el ambiente.

En la terraza exterior, junto a la piscina, una pareja tomaba el aperitivo. Ella, por su palidez, parecía presta a desmayarse. Él tapaba su ojo izquierdo con una gasa, y una hilera de puntos sin cubrir bajaba desde el derecho hasta la boca. Su voz era potente y hablaba en idioma extranjero. Se le veía agitado, gesticulaba y de vez en cuando se llevaba una mano al bíceps del brazo contrario, como si también ahí le doliera.

Nos acomodamos en un rincón sombreado, junto a dos mujeres. La que estaba de pie parecía no necesitar la muleta que llevaba. Era una impresión precipitada. A ratos, de modo compulsivo, como si un calambre recorriera un circuito invisible, tensaba sus piernas en compás, a 45º, y extendía una mano al frente en un pase largo de muleta, orientado de Santiago hacia Valencia.

La mujer sentada tomaba notas en una libreta, con la misma frecuencia. Tenía cara de pena y daba pena verla. Era seria su cara, y era fea.

Los decibelios aumentaron; llegaba un grupo, alborotador. Pidieron cerveza.

Junto a nosotros se sentó un señor que traía en la mano un vaso de agua. Dijo que era periodista y estaba haciendo un seguimiento de aquel grupo, que eran "ocupas". Se habían asentado en una casa de una urbanización cercana. Imposible desalojarlos. Estaba el asunto en los juzgados.

Después de un rato de charla, -ya era hora del almuerzo,- se fue vaciando la terraza. En el sitio que habían ocupado las dos mujeres había quedado, olvidada, la libreta. La abrimos. Era una letra picuda y ponía lo siguiente:

--Que no cuenten conmigo los profetas, los entendidos, los que saben o dicen saber lo que hay que hacer con la vida de cada uno. Que no me hablen de ascensiones que revientan en dos el marcapasos, temporizador de un reloj defectuoso que me dio, de regalo, un Dios negado. El triunfo para los monstruos; disparando, arrasando, aplastando, quemando con NAPALM, aniquilando a quien difiere. Que se aparten de mí esos vencedores. Que no me venda nadie la ventaja de las profundidades. Que no me digan; reza, si quieres salvarte. Salvarme de qué, por todos los diablos. Que me dejen pudrirme al aire. Que me coman los buitres, que picoteen mis ojos, que me broten los gusanos, que zumben, golosas, las moscas a mi muerte. ¡Por qué habría yo de librarme! Que no se le ocurra a Dios, bajar a decirme nada--

Entregamos la libreta en recepción. Nos dijeron que no había nadie de esas características alojado en el hotel. Se la quedaron, por si alguien preguntaba.

20/06/2007, 8:17



Después de una noche de despertares continuos y de pesadillas alargadas, me coloco ante el monitor y el teclado para intentar relataros algo. De exponerlo a vosotros y que luego quede entre nosotros.

Esta noche pasada, ha sido una más, en que no he podido quitármela de mi pensamiento, son muchas noches ya desde el pasado 3 de Mayo. Dos días después de su muerte y al siguiente de haberla enterrado me dirigí muy temprano a visitarla, a hablar un rato con ella. A comprobar que la humedad del mármol de su lápida no había traspasado su morada. Y allí me coloqué, con mi mirada fija y a la vez perdida ante cinco palabras “Tus hijos no te olvidan”. Me leí y me releí varias veces la frase que sobre aquella cinta blanca colgaba de una corona.

Era una mañana muy temprano, el sol aparecía por encima de aquella loma y comenzaba a iluminar todo aquél valle de cipreses y rosales. Mis ojos algo humedecidos no sufrían por aquél brillo penetrante de un circulo rojizo y amarillo. Mis ojos sentían la pena de haberla perdido.

Mientras mi pensamiento se perdía en memorizar toda mi vida junto a ella, de repente, sonó mi móvil. Antes de aceptar aquella llamada, tan inesperada por la hora, miré el número del interlocutor y no me era conocido. A pesar de todo, inicié la conversación.

_ ¡Hola, que tal estás! – Me preguntó aquella voz femenina.

_ Bien, estoy bien. – Contesté sin preguntar con quién lo hacía.

_ No, no estás bien, me dijo ella. Tú, estás triste y lloras ahora. ¡Anímate, que ella te quería!

Con aquella expresión de ánimos desconectó la llamada.

Durante unos minutos me quedé mirando aquél número de móvil. No lo tenía registrado en mi listado. Pensé que la llamada provenía de alguna amiga de las que tanto me aprecian. Pero, ¿Cómo sabía donde estaba y en la situación que me encontraba, en esos momentos?. Me preguntaba, en silencio, una y otra vez.

Decidí llamar a aquél número extraño, con el fin de saber de quien provenía la llamada. Lo hice hasta tres veces, y en las tres ocasiones me salía la voz de una señorita diciéndome que el número no existía y que además era una numeración antigua.

Esta noche he soñado, que mi madre me llamaba al móvil desde el cielo. Que quede entre nosotros.

20/06/2007, 8:57



El grupo se había formado entre gente espontánea, unos amigos traían más amigos y en pocos años nos

juntábamos normalmente más de treinta chavales de diferentes edades y procedencias en el banco largo de la glorieta de la Plaza del Cronista.

Ocurrió en una tarde de sábado de discoteca, sonaba “The Killing of Georgie”, Maria bailaba con Pedro apretada junto a su pecho, rodeando sus hombros y enlazando las manos en su nuca, Rafa y Jose intentaban convencer a Trini y a Doris para bailar, Julia se besaba entre cortinas con Toni, el resto bebía cervezas en la barra y otros habían salido a la calle mientras duraba el baile lento de los amantes. De pronto Mario llegó sobresaltado, increpando y llevándose a los amigos, la voz corrió como la pólvora, y la pandilla desperdigada por la discoteca salió a la calle en dirección al callejón trasero. Una banda de macarras pretendía pegar a Víctor, uno a uno fuimos llegando al callejón oscuro, uno a uno fuimos formando una masa de más de cincuenta chavales, uno a uno nos fuimos poniendo delante de Víctor y Pedro habló:

– Todos somos uno, tendréis que pegarnos a todos

Los cuatro macarras recularon mientras uno de ellos sacaba una navaja, fue entonces cuando fuimos asomando y los rodeamos en un círculo, seguían llegando más amigos, Josete dejó caer la navaja en señal de rendición, hizo un gesto para que le dejáramos paso y abrimos el círculo para que se alejaran, pero Josete se acercó a Víctor y le tendió su mano mientras todos coreábamos un:

uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuh y extendíamos la mano en señal de aprobación.

Y así fue como el grupo seguía creciendo de forma espontánea y variopinta, éramos muchos, juntos éramos grandes, éramos gigantes y el resto admiraba el lazo invisible que nos unía.

Han pasado veinticinco años, muchos han desaparecido, se los llevó la droga, a otros la velocidad, enfermedades y destinos.

Tengo entre mis manos una invitación, aquella pandilla ya perdida entre los rincones privilegiados de mi memoria pretende volver a mirarse los ojos, el tiempo habrá hecho estragos, habrán perdido sus flequillos y aquellos cuerpos fibrosos que corrían por la playa y por las huertas habrán sido sustituidos por barrigas cerveceras, aquellas mentes lúcidas e idealistas por mentes acomodadas y burguesas y la vitalidad por tedio.

Al final de la velada se levanta Vicente “el largo”, va a dedicar unas palabras, es el más mayor de edad y de estatura, el silencio nos invade, nos miramos uno a uno sonriendo con recuerdos cómplices en cada mirada, y en cada mirada sigue estando la persona que fuimos antaño, miramos a Vicente, levanta su copa y dice con emoción:

– Por nosotros, todos
Y brindamos.
20/06/2007, 10:09



Se reúnen las hojas marchitas en torno al arca de la alianza para mojar en el Tintero los recuerdos sonoros de cinco años pasados. Por el tejado invertido suben y arañan las nubes blancas de luna los gatos de la misteriosa narración. Del balcón abierto sobre la nada oscura se desparrama un grito de amnesia.

-No, mejor no. ¡Preferiría no hacerlo!

Pero como cada semana vuelve la recua de palabras a discurrir por el laberinto cansino de la imaginación. Lejanos momentos se convierten en estatua de sal, frágil y perecedera, y quedan clavados en el erial del monitor. Las brisas eléctricas envían débiles olas de arena sahariana que no es capaz de enterrar al solitario de la red.

Vuelven a maullar los gatos en celo por el alero rozando la leve almohadilla de sus patas por el lomo de las tejas. En la noche prieta los gatos son tigres vistos con el catalejo al revés.

El panal de letras salta sobre la pantalla y la convierte en una colmena del alfabeto en manifestación vociferante. El escritor sabe de torturas y de miserias. Se le escapa un personaje que toma vida propia mientras él suda en su persecución y captura. Quisiera ser policía, ladrón y torturador, todo a la vez. Y se queda en enterrador, en sepulturero de ideas.

¡Cómo canta el jilguero en el palo verde de la acacia: hoja entre las hojas!

Llegan los últimos tarados de la vida, los cojos de la inteligencia, los cabreados del amor. Todos entran en el taller del relato y todos enseñan, a su modo, sus encías con piorrea, sus pies con juanetes, sus nobles testas con alopecia. ¡Venid tullidos, acudid sidosos, hablad contaminados!

El vampiro comienza un vuelo nocturno con la capa del google desplegada y llena su estómago de sangre ajena. Le chorrean dos lombrices de sangre seca por las comisuras. Un lejano cazador le clava en el vientre la estaca del plagio y el vampiro vuelve a su ataúd para esperar otra noche.

Y el gato sigue ronroneando por los rincones. Con su doble personalidad de gato y araña. Su desafiante mirada torva y esas rayas verticales que convergen en su panza atigrada entre los tres pies del gato.

Al menos una vez en la vida los gatos tienen tres pies y sufren una noche de fiebre.

Como el escritor.

20/06/2007, 10:19



Es noche cerrada y la calle está desierta. A través de la ventana abierta los ruidos amplificados resuenan y se alejan en la oscuridad. La misma oscuridad que, trepando por el balcón, inunda el salón. Desde muy lejos se escucha un rumor de campanas; campanadas solitarias que me devuelven a la realidad. Es tarde, demasiado tarde, pero siempre me ha gustado trasnochar. Me gusta escribir de noche porque escucho mejor mis pensamientos. A veces me abstraigo tanto que no me doy cuenta de que pasan las horas, de que las estrellas se mueven y la oscuridad cambia. Escribo hasta que la inspiración se va y me deja sola, desamparada, parada frente al monitor, con los dedos en alto sobre el teclado, mirando la nada.

El calor sofocante del día se ha transformado en brisa caliente que mece las cortinas. Por encima del murmullo fantasmal de la autopista, se escuchan los ladridos de los perros. Es un sonido fúnebre, repetitivo, muy monótono; y se clava en mi consciencia que ya pugna por desconectarse. Aullidos lastimeros, coches que van a alguna parte, el flexo rojo iluminando un vaso de cristal vacío, un cubo de rubik´s de caras multicolores, el teléfono inalámbrico siemens, el viejo monitor, los altavoces, muchos lápices, unos cuantos CD, el teclado negro y mis dedos que parecen flotar como islas a la deriva.

El relato empieza a tomar forma .No es gran cosa, pero confío al menos en que será leído. Siempre escribo lo mismo: una historia de amor a tres bandas. Manejo mejor la primera persona, pero me siento más cómoda en la tercera. Me tira la fantasía, y me muevo con soltura en mundos inventados. Aún no he conseguido colocar bien las tildes, y un triste post se me queda pequeño. Admiro a los que consiguen decir mucho en pocas palabras. Yo me veo incapaz. Supongo que se debe a que me falta técnica y me sobran vicios. Y aún así me considero escritora. ¿Quién me lo iba a decir?, una escritora en la red… ¡con lo mal que suena eso! Una escritora que comienza, una escritora que ha aceptado mirarse desde fuera, objetivamente, que es desde donde mejor se pueden apreciar las cosas.

Aún recuerdo la primera vez que publiqué un relato; era muy malo, pero yo estaba muy orgullosa de él, y como era de esperar no recibió ni un mísero voto que mitigara el dolor de verlo avasallado por otros más grandes y fuertes. La idea en si era buena, pero fallaba la estructura. Había sido mi primera vez, y realmente la recuerdo traumática. Qué dolor, qué agujetas. Con el orgullo pisoteado sólo me quedó buscar una excusa que justificara la debilidad de mi retoño. Una coartada que me evadiera de la culpa de haberlo expuesto impunemente cuando la conciencia me había aconsejado ser prudente; una droga que apaciguara mis ánimos encendidos, que bajara mi tensión elevada, que mitigara de una vez por todas, el dolor de un corazón partido. Nada sirvió. Ni él consiguió salvar su alma condenada, ni yo me libré de los remordimientos. Murió aquella tarde llevándose consigo una parte de mí. Y yo comprendí demasiado tarde, cuando sobre su cuerpo frío e inerte contemplé su rostro y aquellos ojos que miraban sin ver a la culpable de sus desmanes, todo el mal que le había causado.

Me miraba a mi, y yo ciega por las lágrimas juré que nunca volvería a dejar morir a otro de mis retoños. En sus ojos había leído la verdad, la implacable verdad. No podía buscar culpables, yo era la culpable, y debía aceptarlo. Con el segundo la cosa fue un poco mejor. Alguien se apiadó de mí, de nosotros, y nos ofreció, con esa seguridad que da el estar por encima, el poder y querer ser generoso, un pequeño mendrugo de pan del que dimos habida cuenta. Aquella semana comimos al menos.

Fueron pasando los meses, y mis retoños fueron creciendo, y yo con ellos. Y sin quererlo ni proponérmelo me convertí en uno de ellos; sí, en esos que se llaman muy petulantemente a si mismos, escritores cibernéticos. Algunas personas piensan que es imposible aprender nada en estos concursos que tanto abundan en la Red de Redes, concursos para escritores noveles, pretenciosos y pagados de si mismos, ingenuos y vanidosos juntaletras con más ego que talento, pero no es verdad. Si eres listo, si habitualmente tienes los pies en la tierra, puedes sacar muchas cosas en claro de ellos. Basta con leer, observar, comparar tus relatos con los de otros participantes, y sobre todo no desalentarse. Y escribir, claro. Escribir es fundamental. Lo mejor es que siempre habrá alguien que lo haga peor que tú, con lo que puedes poner a salvo el orgullo riéndote a su costa. Lo peor… es que siempre hay alguien que lo hace mejor, pero estas cosas son inevitables, y las cosas inevitables, son inevitables. ¿Qué le vamos a hacer?

Ya es demasiado tarde. Me empieza a doler la espalda. Algunos bichos se acercan atraídos por la luz de la pobre bombilla, y vuelan alrededor del flexo chocando contra él, y contra la pantalla azul que parpadea con apatía. No puedo escribir ni una palabra más. ¡Ay! si me pagaran por hacerlo tendría la vida resuelta, y no sólo la mía, la de mis tataranietos también; eso sí que es soñar. Tengo que dormir algo, o me levantaré fatal. Y aún tengo el texto a medias, ¡bah!, qué más da…”Y vivieron felices por siempre jamás. Fin” Mañana lo revisaré, un final feliz y precipitado, si…maña…na, mañana será otro día.

…Y vivieron felices por siempre jamás.
Fin.
20/06/2007, 14:09


–Alguien dijo una vez, en un acceso quizá involuntario de cordura, que todo lo que tenemos que hacer en la vida es conservarla hasta que llegue la muerte. Y bien cierto es que no parece ser falso tamaño aserto.

–Y… ¿si cuando llegase la Parca estuviéramos ausentes?. No disponibles, ya sabes, como los canadienses.

–En ese caso, volvería. La Parca siempre llama dos veces… ¿o era el cartero?

–Sí. Era el cartero.

Estas fueron las últimas palabras de Julien Stardust III antes de entrar en la cámara de criogenización y cerrar la puerta por dentro. Fuera, en un cajón de la caja de seguridad de Philleas McAndrew, notario del Columbia District, estaban las instrucciones a seguir: a partir de este momento se le podía considerar socialmente muerto y Mr. McAndrew, como albacea testamentario, debería ejecutar el testamento.

Philleas McAndrew, rápido como un coyote, no tardó más de doce horas en convocar a los sorprendidos herederos y abrir, ante los congregados, con estudiado gesto teatral la mencionada caja de seguridad.

Junto a las cláusulas de uso sobre partidas testamentarias –que, para los más desconfiados, debían de ser atribuidas a beneficio de inventario– se encontraban instrucciones para la constitución de la Fundación Stardust con sede en Las Vegas. Misteriosa fundación ésta que se financiaría con los beneficios de las salas de juego, hoteles y espectáculos de la enseña Stardust y que sería administrada por el gabinete de abogados Jhonston, Cleary & Esterhazy de Washington bajo la presidencia de Tom Sturrock, 2254 Ocean Drive, Los Angeles.

En ese momento, Jhonston, Cleary y Esterhazy, con la coordinación de un equipo de natación sincronizada, se levantaron como accionados por resortes y rompieron en cerrada ovación. Mr. McAndrew, tosiendo con afectación, pidió servicio de café y consultó un instante su Choppard de oro mientras las curvas de su secretaria, los muffins y el brebaje humeante, restablecían la calma.

Junto a las dichas disposiciones y esperando su turno, un sobre crema aún cerrado y lacrado, impreso con membrete en relieve y oro de Julien Stardust III con la mención “Abrir el 31 de diciembre de 3000” escrita en tinta verde y bella caligrafía, reposaba sobre la caoba de la sólida mesa que el doctor en leyes Philleas McAndrew había hecho instalar en su sala de juntas. En torno a esta mesa se encontraban todos los afectados menos uno: en efecto, faltaba Tom Sturrock.

–Damas y caballeros –inició el leguleyo tomando el sobre con la devoción de un sacerdote–, es voluntad póstuma de mi cliente, permanecer en criogenización hasta el momento de ser abierto este sobre del que me ha hecho depositario y custodio. Entiendo que sus instrucciones han sido entendidas por todos y, en caso de que esto no fuera así, sigo entendiendo que no tengo por qué explicarles nada más. Y ahora, si me lo permiten –el Choppard volvió a fulgir al ser consultado–, tengo que ocuparme de encontrar al señor Tom Sturrock, 2254 Ocean Drive, Los Angeles, que no tengo la menor idea de quien pueda ser, todo sea dicho, para hacerle entrega de sus poderes y acreditarlo como presidente de la Fundación Stardust. Buenas tardes –salío sin tomarse la pena de dar un portazo.

Seis horas más tarde del fallido portazo, un enjambre de periodistas se agolpaba en torno al 2254 Ocean Drive, Los Angeles, una manufacturera de cartonajes medio en ruinas, en busca del señor Tom Sturrock. Huelga decir que el tal señor Tom Sturrock era un perfecto desconocido en el 2254 Ocean Drive, Los Angeles, y nadie supo dar noticia de él; y en pocas horas, a través de los medios de comunicación, el señor Tom Sturrock, 2254 Ocean Drive, Los Angeles, se convertía sin él olerlo ni beberlo en el personaje más misterioso y buscado de todos los Estados Unidos de Norteámerica.

Sin embargo, una señora que acostumbraba a alimentar a los gatos del barrio, sí que notó la falta de un "homeless" con quien solía parlamentar en sus excursiones gatunas y notar que en su abandonado domicilio de cartones aún se conservaban restos de latas, comida china y hamburguesas medio consumidas. Nadié le preguntó y, por lo tanto, ella pensó que habría muerto.

Ninguna de las pesquisas dio resultado y una cierta congoja, a medida que se aproximaba la fecha de la constitutiva, se fue apoderando de los consejeros de la Fundación Stardust. ¿Quién sería ese maldito Sturrock?

El señor Tom Sturrock, 2254 Ocean Drive, Los Angeles, se presentó, no obstante, por sus propios medios en la ceremonia de constitución de la Fundación Stardust sin previo aviso y no sin ciertos problemas para franquear la entrada, debidos éstos, sobre todo, a su lamentable aspecto. Aunque el mero nombre de Tom Sturrock, pronunciado en alta voz, hizo que temblasen las columnas y los cimientos del palacete neoclásico, sede de la fundación en Las Vegas, y le fuera permitida la entrada, no le salvó de verse acompañado de dos gorilas hasta la sala del consejo de administración.

Una vez instalado a la cabecera de la imponente mesa, el señor Sturrock presidió la asamblea con admirable corrección no exenta de un agudo sentido del humor según los comentarios más generalizados. En una brillante intervención, otorgó poderes por un año al señor Esterhazy de Jhonston, Cleary & Esterhazy de Washington y pidió dos millones de dólares y línea crediticia para dar la vuelta al mundo.

Hubo una ovación cerrada. Todo el mundo se abrazó y en un momento la sala del consejo se hizo una kermesse. Hubo vivas al señor Sturrock, glorias al señor Stardust y la ancianita madre del señor Cleary de Jhonston, Cleary & Esterhazy de Washington, ondeó una banderita con las barras y las estrellas. También saltó alguna discreta lágrima antes de que Sturrock tomase de nuevo la palabra.

–Colegas –comenzó Sturrock–, my dears friends, yo ahora me piro a dar el voltio al planeta. Les convoco aquí para el año que viene: mismo día y a la misma hora; quiero que sean felices como yo lo soy, quiero que hagan mucho dinero como lo hizo el viejo cabrón de Stardust en su día. Y, por último, vayan acondicionando otra cámara de criogénesis junto a la del crápula de Stardust, que es mi deseo utilizarla en breve –carraspeó y se miró las uñas–. ¡Ah!, señor Jhonston, y no se olviden de poner una inscripción a la entrada de la cámara que diga: "NOSOTROS". Have a good day all people.

Y se fue como un Charlot redivivo.

America, sweet America.

20/06/2007, 18:43



¿Y qué, si algunas veces fuimos muchos? Bueno es el campo que obliga a multiplicarse a las espigas, o el laberinto de los espejos que nos desdobla en falsedades sostenidas a pura fuerza de ingenio.
Bueno es este Tintero que nos hace contar cuentos, y serlos, y encofrar vanidades y caracteres en tabiques y represas. Somos lo que creamos. Somos lo que nos vamos. Somos lo que nos miran.
Pero somos.
La gramática no nos vence y el verbo ser también es transitivo en lugares como este. Nos somos. No creamos, nos inventamos. Y aunque cada semana sea la última, y cada historia pase al archivo, al olvido, o lugares más difusos todavía, algo queda en ese humos de lamente del que luego brotan los relatos y quizás hasta las reacciones cotidianas.
Trescientas semanas ya, o seis a os, y aunque no haya estado en todas sé a ciencia cierta que algo de este lugar me persigue desde dentro.
Este es el sitio al que uno viene a tirar los zapatos. El lugar donde se dejan las camisas sucias en cualquier lado, donde se moja la salsa en el plato, donde se saluda con un gru ido, se come, y no se vuelve en tres meses más que para dormir o para fichar. Esta es, en suma, nuestra casa.
Lo demás son hoteles.

20/06/2007, 20:35



Llega un momento en que el aire que respiramos se vuelve acre. Percibimos entonces que la amargura se ha hecho reina de nuestra vida. El aire, áspero y desabrido, se nos hace vital y, al mismo tiempo, hosco. El aire no es más que el reflejo de todo lo que no podemos dejar atrás. No podemos dejar de respirar, aunque sea aire lleno de ozono y de veneno. No podemos evitar la maldita resaca que nos irrita porque revela la debilidad de nuestro cuerpo más que por otra cosa. Nos irrita el dolor de cabeza, la nausea, el sudor. Sudor como ácido que corroe nuestra piel llenándola de rojeces, de agujeros. Un sarpullido, un eczema, una urticaria.

Entonces ocurre que quien pensamos está más cerca de nosotros, quien comprende cómo respiramos, se nos revela - y solo ocurre cuando respiramos aire a 55º - que es tan solo un traidor de segunda clase. No solo no nos entiende sino que hasta nos desprecia. Así quedamos, siendo centinelas de una ciudad que pretende un abandono incierto, que simula silencio, un silencio atroz a las 9 de la tarde-noche. El agua se convierte en asco. La ternura en un vestigio apenas intuido. Salir a por un paquete de tabaco es una aventura en la selva, donde fieras soñadas nos acechan al paso, donde comer puede ser un reproche.

La ternura yace reseca con aquel vómito de agua, borrándose, aniquilando cualquier señal de su presencia. La ventana nos habla que hay lugares mejores y nos dice que allí donde nosotros no estemos, se encuentra la felicidad. Nos abofetea con sus manos calientes y gordezuelas, mientras una mujer acostumbrada a vestir ropas de 1.800 euros, teje tranquilamente su futuro en la azotea, mientras su barriga crece albergando vida. Su seguridad, su serenidad se hallan en su tripa. Todos la miramos sin poder comprenderla, incluso envidiamos su estupidez, sus buenas maneras artificiales y anodinas, su carita de asco, su buena suerte. Seguimos mirándola, vacíos, exhaustos, sudando. Entonces, nos damos cuenta por primera vez de las raíces oscuras que delatan al color naranja basto de su pelo. Un pelo que no brilla. Mustio. Pero, percibimos, mientras ella teje suavemente, que no necesita preocuparse por nada. Incluso el color, horrible color, de su pelo teñido carece de importancia.

No podemos separarnos. Seguimos flotando, como en un sueño, y atravesamos la ciudad. Sobre los tejados podemos oír el chirriar de los muelles de los colchones, mientras dos cuerpos se aman. Podemos oler el hedor de la basura de todas las cocinas. Podemos ver una hilera de gatos que esperan plácidamente. Ellos saben solo que tienen que esperar en el tejado. No saben qué esperan hasta que se les aparezca ante sí. Entonces, empezará el espectáculo.

El sudor nos sigue disolviendo como un corrosivo. Y eso nos hace flotar más arriba y desear tomar la mano de Dios y que él, que es todo amor, nos brinde el consuelo. Pero Dios no existe. Si existiera, sería nuestro vecino de arriba o de abajo, y querría casarse con nosotros. La catedral se podría sus pendientes de campanas y nos partiría el alma con su tañido, mientras atravesamos sonrientes el umbral, marchando suavemente sobre la alfombra roja.
En lugar de arroz, nos tirarán pequeños números, números de la suerte que se enredaran en nuestro pelo y nos cubrirán de dulces sueños, dulces mentiras.


  • VICHOFF Re: TINTERO VIRTUAL CCC... Nosotros


Por aquel entonces, oh broder, yo andaba casi todos las noctas por el Café E., un sitio pequeño, tranquilo, en el que se arrumbaba un grupo de gente para charlotear de estas cosas. No estaba mal, el lugar era pequeño, cómodo, y las conversas, en general, bastante animadas, no como en otras pleises, en las que el tema más esforiolante era el color de las bragas de las petisas o los problemas de autoestima de los morrios. Pero había dos problemas, broder. Uno, que el don era un tipo vanidoso y dominante, un engreído estulto que se creía en posesión de la veritas absoluta y que siempre estaba restregando al resto su condición de chef del corralio y, otro, que uno de los contertulios empezó a tocarme las metopas de una forma bastante insopirable. La Dama Alba ya se había apropincuado por allí un par de veces, me había hablado del Café T y me había animado a unirme a su movienda de modo que un buen día, cuando el fulano aquél me retinchó definitivamente los melones, mandé al Café E. una cariñosa misiva poniéndole a caer de un burro y despidiéndome amistosamente del grupo. De esta abrupta forma fui a dar con mis huesos al Café T.
Lo que más me gustó, casi recién asomada la facia por allí, fue que no parecía haber jefes, ningún comandón que impusiera orden y concierto o que dijera quién parluchaba o quién no; ningún operator que llevara las riendas. Se percibía, eso sí, un cierto respeto por los miembros más venerandos de la tertulia, los que estuvieron en la apertura y en los primeros tiempos, pero eso no impedía que los más yungos les discutieran opiniones o criterios, incluso que se enfrentaran abiertamente a ellos si el asunto se ponía bronco. Tampoco había avisamientos del tipo "hay que acudir a todas las tertulias", "has de traer tu participación", "has de preparar tu tema", lo cual no deja de ser un rocazo pestoso... Es decir, que el que quería ir todos los días, iba todos los días y el que quería desaparecer una temporada, lo hacía y cuando regresaba se le recibía con los brazos abiertos y pretos parolos. Si querías asistir como mero avistante nadie te reprochaba tu silencio y si hablabas más de la cuenta nadie te llamaba parlochero ni lenguón. Había discusiones, claro, como en todas partes, y a veces agrias polémicas, que dijo aquél, pero siempre sobre el subjeto tratado y, al final, aunque no se hubiera llegado a un acuerdo, acabábamos todos tomando drincas y encantados de habernos conocido y de haber discurriado sin llegar a las manos, que es lo que hace la gente chupén.
De entonces, de cuando incipié, recuerdo a Piedrapreciosa, a Delatasita, a Caimán, a Looove, a Circunspecto, a Tutu, a Cinzanosec, a Daniel_Mayer, a Bréalab, a L'arcanciel, a Ladetroya, a Seudónimo, a MrChang... y a otros muchos que me forgeto ahora. Y, por supuesto, a la Dama Alba. Ya te digo que no todo era joni sobre laminuelas, broder, la parroquia se enzarzaba a veces broncamente pero al finis todo quedaba en lo que era: un contraste de intelegios. Yo, como comprenderás, me sentía bastante japi, ya sabes lo poco que me gustan las régulas, los sofoconcios y las exigencias.
Y así iban las cosas hasta que hace unos meses amontró la facia por allí un tipo apurrante, gritón y grosero, que empezó a introrrumpir las tertulias vociclamando consignas políticas y alariendo como Moisés cuando se avistó de la idolatría del pueblo de Israel, de modo que no había forma de hacerse oír. El problema es que el local no es propiedad de nadie, ni siquiera es alquilado; es una concesión de una trusta a las actividades culturales y no podíamos echar ni al pregonero ni a unos adláteres que le aparecieron más tarde y que gritaban tanto o más que él: lo único que podíamos intentar era apelar a su educación y a su sentido del respeto pero ya te imaginas lo que de eso tenían esa recua de camuesos. El Café T se fue vaciando poco a poco, la pipol se desanimaba con tanta lucha contra la solipollez más absoluta; solo unos pocos bien aprestados aguantaron pero, claro, aquella situación no podía sostenerse mucho tiempo.
Fue entonces, hace unos días, cuando Tas apareció diciendo que tenía otro local, que se podía alojar allí la tertulia a salvo de los burricios, y cuando todo el mundo parecía dispuesto a la mudación, se descuelga el dueño diciendo que va a hacer unas reformas y que a partir de ahora todo va a ir como la silke.
Y en esas estamos, broder. Todos jopeamos que las cosas ahora sean distintas de verdad, porque a todos nos tira el viejo local y nos daría mucha pegoja abandonarlo después de tanto tiempo. Porque nosotros, broder, lo único que queremos es que nos dejen tranquilos para seguir charloteando de estructuras, de desarrollos narrativos, de metáforas y de subordinadas adjetivas, ya sabes, esas cosas forlias que tanto nos gustan.

Vichoff

20/06/2007, 22:02



Es difícil escribir un NOSOTROS cuando uno no se siente formando parte del grupo.
Somos un heterogéneo y amorfo conjunto de plumas escribiendo en un mismo lugar por muy diferentes motivos, pero siempre persiguiendo un objetivo. Unos buscando amistad, otros aprender o enseñar, los más ser leídos, los menos ser admirados. ¿Quién podría negar que en alguna ocasión no buscó un halago, una esperanza, un simple Tintero?. ¿Y nunca hubo ninguna pluma que buscase ese pequeño empujón que desde siempre necesitó para poder llegar a la puerta de la Editora mas cercana?.
Si, creo que somos un grupo de plumas, imaginando a destajo, escribiendo a vuelapluma, leyendo en diagonal y votando, en la mayoría de las ocasiones, borrachas de leer relatos que en muchos casos, ni tan siquiera hubiésemos abierto en una librería. Pero no importa, hemos conseguido formar un muy especial grupo de plumas; heterogéneo porque unas son de nácar, otras de oro, las menos, algunas simples tableros, las más allá se quedaron en bolígrafos o lápices para poder borrar las incongruencias que tan fácilmente se deslizan cuando escribimos a vuelapluma. Y amorfos, ¡como no!, la homogeneidad, aunque al principio es muy estética, termina por cansarnos y adormecer nuestros sentidos.
Todo parece perfecto pero, detrás de cada pluma hay una mano y esta, siempre está movida por el cerebro de un ser humano. ¡Aquí está el problema! porque, los seres humanos que con nuestras manos tomamos las plumas para, cada semana, escribir uno o dos relatos en nuestro Tintero, somos los que formamos ese NOSOTROS que tanta dificultad me produce.
Siempre tuve la obsesiva idea de que los escritores, noveles o afamados, son a sus escritos comos los padres y madres son a sus hijos; en cada hijo los padres van dejando huellas de sus genes; en sus novelas, los escritores van dejando partes de su ser. ¡Pero solo parte! Y, cuando miramos un cuadro, una obra de arte, parte a parte, recibimos impactos emotivos que distorsionan absolutamente la realidad de la obra completa. Pero no podemos evitarlo, somos incapaces de no hacernos una “composición de lugar” de la personalidad del autor de las obras que leemos.
¡Qué gran verdad decís cuando hacéis referencia a que NOSOTROS somos la mayor colección de relatos cortos del mundo! Y en ese NOSOTROS me encuentro perfectamente integrado.
Pero, si a la gran colección de relatos le tenemos que añadir la personalidad, la constitución genética y biológica, las vivencias y experiencias, los defectos y las virtudes, las inclinaciones políticas y sexuales, en compendio, la heterogénea complejidad de las personas ocultas tras las plumas que escriben los relatos, entonces me encuentro solo, aislado, separado. Entonces, por mas que busco, no encuentro ese NOSOTROS, ese grupo al que ¡¡¡Tanto me gustaría pertenecer!!!.
No es la muerte la que desmiembra nuestros cuerpos, es la frialdad y soledad de la tumba la que nos pudre.
Por las letras, hasta la vida

20/06/2007, 22:37


ANDRESNIPORESAS


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VOTACIONES DEL CCC TINTERO VIRTUAL: NOSOTROS.
Ya que estamos de estreno, afinemos el ingenio y votemos con solercia 5, 4, 3, 2, y 1voto.
Tenemos todo el jueves día 21para votar con calma y felicidad.
A las 0.00 horas del jueves haremos el recuento.
NOTA: Felicidades a los Luises.

21/06/2007, 0:00
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erkaytano


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Re: AMOS COMENSAR LAS VOTASIONES
Aunque, no por mucho madrugá va abrir antes er Carrefour.
5 VOTOS PA VICHOFF
4 VOTOS PA ER INCONGRUENTE
3 VOTOS PA ER MALDOROR
2 VOTOS PA BLANKA
1 VOTO PA TAOTICO


21/06/2007, 8:09
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VICHOFF


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Votando
Martini ............... 5
Maldoror ............ 4
Blanka_L ........... 3
Hablador ............ 2
Ritman ............... 1
Me he quedado sin votos para Gemma, Asombrillada, Estre, Espejo, Incuus e Incongruente.
Que tengan un buen día.
Vichoff

Hace 22 horas y 35 minutos
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ASOMBRILLADA


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Re: VOTACIONES DEL CCC TINTERO VIRTUAL: NOSOTROS. Votos
VICHOF.....................5
BLANKA...................4
MARTINIDRY............3
GEMAYLA...............2
MALDOROR............1
Me han faltado puntos para Triskele.
Muy interesantes puntos de vista, todos han tenido su aquél.



Hace 22 horas y 18 minutos
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taotico


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Re: VOTACIONES DEL CCC TINTERO VIRTUAL: NOSOTROS.


Matynydry_-------------------------5 puntos
Ritman------------------------------4 puntos
Andresniporesas----------------3 puntos
Vichof--------------------------------2 puntos
clocher--------------------------------1 punto

un abrazo para todos
Soy estudiante de medicina

Hace 21 horas y 44 minutos
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clochard


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Votos

Buen día
5 ------------------------ ritman
4 ------------------------martini
3 ------------------------triskele
2 ---------------------revontulet
1 -------------------erkayetano
Archivado en:

Hace 21 horas y 27 minutos
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HABLADOR


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Votaciones
MIs votos:
5 Puntos - Todos los gatos tienen fiebre - ANDRESNIPORESAS
4 Puntos - Nosotros - VICHOFF
3 Puntos - America sweet America - MARTINIDRY
2 Puntos - Despedida y cierre - MALDOROR
1 Punto - Nosotros los que fuimos - BLANKA-L
Un saludo de otro pobrecito hablador...

Hace 21 horas y 10 minutos
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Triskele


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1.193 puntos
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Votos.
5 .... Revontulet
4 .... MARTINIDRY
3 .... Ritman
2 .... Clochard
1 .... VICHOFF

Me faltaron puntos para NIPORESAS y para ASOMBRILLADA. Nos vemos en la Sobremesa. Pasen buen día.
As Miss Golightly was saying before she was so rudely interrupted...
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Hace 21 horas y 4 minutos
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espejodevanidad


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Re: VOTACIONES DEL CCC TINTERO VIRTUAL: NOSOTROS.
5 para Martinidry
4 para Gemmayla.
3 para Blanka-L
2 para Incongruente.
1 para Maldoror.
Mis felicitaciones para los demás. Por otros 300.
El Rincón de Sherezadehttp://usuarios.lycos.es/tintero/phpBB2/index.phpEsta semana: Historias de Oriente.


Hace 20 horas y 36 minutos
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MARTINIDRY


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Gorrión de los Condes
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votons... enfants de la patrie...
...ahí van...
vichof... 5 puntos... simply genial!!!
oph... 4 puntos
gemma.. 3 puntos
revontulet... 2 puntos
maldoror... 1 punto...
...y si hubiese entendido lo de ritman, seguro que le hubiese votado...
pd\aaaaahhhhh!!!... esto se ya se parece a lo de antes... (estarás contento, eh... berceo)...

Hace 19 horas y 43 minutos
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huglatroglo


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En una cueva
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Re: VOTACIONES DEL CCC TINTERO VIRTUAL: NOSOTROS.
Vichoff-------------- 5 points (por arrancarme una sonrisa)
Mártin-------------- 4 points (por que es mi vicio confesable)
Erkaytano-------- 3 points (por los fenómenos extraños)
Maldoror---------- 2 points (por la resurreción de su acompañante... :)))
Blanka_L--------- 1 points (por el recuerdo)
Gracias, por seguir escribiendo. Por cierto que me he bebido yo toda la botella.
Si quieres ver como Dios se ríe, cuéntale tus planes.

Hace 19 horas y 28 minutos
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INCONGRUENTE1


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Jerez
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Re: VOTACIONES DEL CCC TINTERO VIRTUAL: NOSOTROS.
Andresniporesas 5
Revontulet 4
Hablador 3
Erkaytano 2
Blanka 1
Por las letras, hasta la vida

Hace 17 horas y 31 minutos
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gemmayla


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Re: VOTACIONES DEL CCC TINTERO VIRTUAL: NOSOTROS.
Nosotros votamos...ellas votan......
BICHO, BICHO, VICHOFFFFFFFFFF 5 , cómo se te nota, jamía, esos encierros a lo Joyce
MARTINIIIIIIIIIDRYYYYYYYYYYYYY 4
MALDOROR 3
ANDRESNIPOR 2
REVONTULET 1
Me faltan votos y dedos de las manos...Así da gusto, Señor, sí Zeñóooooooooor !!! Joder, ké alegría veros de nuevo por aquí !!!


Hace 17 horas y 9 minutos
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INCUUS


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Re: VOTACIONES DEL CCC TINTERO VIRTUAL: NOSOTROS.
Martinidry.........................5
Ritmanblú..........................4
Maldoror................................3
Andresniporesas.....................2
Erkaitano...........................1

Salud y larga vida

Hace 17 horas y 3 minutos
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BLANKA-L


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Re: VOTACIONES DEL CCC TINTERO VIRTUAL: NOSOTROS.
5) MALDOROR
4) VICHOFF
3) RITMANBLU
2) ANDRESNIPORESAS
1) MARTINIDRY
Espejodevanidad, Incuus, Huglatroglo...


Hace 16 horas y 20 minutos
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MALDOROR_


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¡¡¡ uuuuhhhhh !!! votos desde el más aca.
Buenas tardes
VICHOFF - Nosotros - 5 Puntos (tu sabes my sister).
MARTINY - America sweet America - 4 Puntos (Y no tengo ni puta idea de las razones).
ANDRES - Todos los gatos - 3 Puntos. (Brindo para que el gato se siga convirtiendo en tigre y, como diria Yunque, por la victoria de los duros sobre el almibar)
INCUUS - En casa - 2 Puntos (Breve, exacto y explicandome porque me siento así, aquí).
BLANKA - Nosotros, los que fuimos - 1 Punto (Por los recuerdos y la sonrisa).
Me quede sin más para la Loba de Genma, el sueño del Sosio y los primeros hermosos y pésimos cuentos de Espejo.
In vodka veritas.



Hace 15 horas y 27 minutos
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ritman


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Re: VOTACIONES DEL CCC TINTERO VIRTUAL: NOSOTROS.--reVOTANDO
Triskele---5

Martini 4

Blanka 3

Vichoff 2

Maldoror 1

...esto huele que alimenta)

....My dreams are made of iron and steelWith a big bouquetOf roses hanging downFrom the heavens to the ground

Hace 15 horas y 26 minutos
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  • erkaytano


    Miembro desde:04/06/2006
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    VOTASIONES AL TINTERO "NOSOTROS"
    POS NÁ QUE SE MA OCURRIO COLOCAR LAS VOTASIONES, QUE PA ESO ME JARTAO CONTAR.
    ESPERO NO HABERME EQUIVOCAO

    GANADOR ER MARTINI DRIN (VERMUT) 51 VOTOS

    SEGUNDA VICHITO CON 43 VOTOS

    TERSERO EL MALDOROR 26 VOTOS

    SIGUEN:

    ANDRES NI POR ESASNIPORNINGUNA 22 VOTOS
    RITMA 20 VOTOS
    BLANKA 19 VOTOS
    REVONTULENT 14 VOTOS
    HABLADOR 9 VOTOS
    TRISKELE 8 VOTOS
    ESKAYTANO 7 VOTOS
    INCONGRUENTE 6 VOTOS
    CLOCHAR 3 VOTOS
    INCUUS 2 VOTOS
    TAOTICO 1 VOTO

    EL RESTO AL CLUB DER SERO

    POS NA ENHORAGÜENA AR GANADOR Y COLOQUE ER TEMITA LO MAS PRONTO POSIBLE, PAS QUE NA PA NO ENFRIAR

jueves, 14 de junio de 2007

CCXCIX ... La balanza

TINTERO VIRTUAL CCXCIX La Balanza
Gracias, qué amables. Resulta que va a ser éste un ejemplo práctico de lo que decía Andresniporesas sobre resistir y ganar.
No coincido en separar a un lado las ilusiones y a otros las responsabilidades, pero entiendo lo que ha dicho, en relación a los que van hacia Cumbres Borrascosas. Por ello, me decanto por este tema; la balanza. (En cualquier situación) No sé si se habrá propuesto con anterioridad, pero da igual, sirva entonces para mejorar lo que en su día se escribió.
Sólo me resta, para no perder las buenas costumbres, invitaros a un buen desayuno, a elegir; zumos, té, café, chocolate, frutas, huevos, embutidos y bollería fina, (incluye "sobaos de Arroyo") A ver si dan de una vez la fórmula, que no hay manera de imitarles, demonios.
A disfrutar. Buen fin de semana a todos.

ASOMBRILLADA 08/06/0708:44


  • La Balanza de los Colores.


Un amarillo presumido estaba sobre la valla de un jardín, y contemplaba desde su puesto de pintura el amarillo triste y verdoso de un limón. Mientras discutían sobre lo que hacía el dueño de la finca, un asesino que había matado a un hombre y lo había sepultado en dicho jardín, se posó un caballito del diablo verde y lila en una flor azul, y los colores, aburridos, empezaron a hablar de lo cara que estaba la vida para los colores, pues había un aprendiz de mago en las inmediaciones que los robaba y los apresaba en una redoma para sus magias indecentes. La conversación rayaba en la discusión enfervorecida y todos los colores estaban a punto de pelearse los unos con los otros. El dueño de la finca había usado para el asesinato un azadón, y quedaban restos de sangre púrpura en el filo del instrumento, afilado hasta el espanto. El púrpura de la sangre habló entonces advirtiendo que el aprendiz de mago estaba cerca y todos sus contertulianos enmudecieron a la vez. El silencio se posó sobre la escena como la lápida de un tumba sobre el hoyo, pesadamente y rotundo. En la finca el asesino cortaba el seto y el emparrado con unas grandes tijeras rojas. Una mosca negra y molesta le revoloteaba por la frente, con la desobediencia de lo molestísimo, y el asesino, vestido con un nicki de algodón violeta, intentaba proseguir la poda macabra y al mismo tiempo acabar con el furioso díptero. Estaba al borde del colapso nervioso, pues la insolente mosca, atrevida y bravucona, intentaba metersele por uno de los orificios auditivos, de tal manera que el hombre, sin querer, le dió un espantoso corte al rosal del jardín, y una rosa negripúrpura cayó sobre la hojarasca rojiza del césped, como un extraño guante desprendiéndose de una mano de reina. El hombre entonces, cesó su trabajo y empezó a dar manotazos al aire. La mosca no se apartaba de su presa, furibunda como su primo el tábano, y pegajosa como una cinta de celofán, sonaba a lo lejos algún violín estridente y eléctrico tocado por un demente. El mago apareció en el escenario. Era un muchacho joven, de unos veinte años, delgado y guapo, pero tuerto de un ojo, lo que lo afeaba considerablemente, y estaba vestido con una camisa de Foam Gum, con un títere o muñequito fucsia sobre un fondo negro, y unos pantalones vaqueros. Dió un golpe a su varita mágica y todos los colores se desgarraron de sus sitios precipitándose en la redoma de cristal que llevaba en la mano. Sonó un chillido como de azúcar y zumo de pomelo. La naturaleza quedó translúcida, la libélula transparente, el césped, incoloro, como de cristal, como de gasa, la valla amarilla quedó desprovista de color, el limón parecía una extraña medusa marina, la rosa parecía otra medusa, o hecha enteramente de vidrio, como en las tiendas de Joyería, y finalmente, el suelo de la finca quedo tan desnudo a los ojos que se pudo ver el cadáver del muerto, con la cabeza separada del tronco y los ojos casi saliéndosele de las órbitas, enterrado en la translúcida arena. El negro de la mosca desapareció del artrópodo dejándolo igual que un camarón marino, y de los ojos verdes del asesino desapareció el esmeralda, atrapado en la redoma. El muchacho, entonces, invocó al demonio Absalón, y desapareció. Pronto estuvo en la escuela de magia potagia, abstraido en ir separando uno a uno los colores que había robado hacía poco. Los que más le gustaban eran el lila de la Libélula, el púrpura de la sangre, y el negripúrpura de la rosa. La tarea que le habían pedido sus profesores era la de pesar cada color en la balanza de los colores. Tenía que ir con mucho cuidado. En uno de los platillos de la balanza tenía que poner el color, y en el otro platillo del instrumento tenía que poner notas musicales. Las notas eran ácidas y diamantinas, maullidos de gato, chirriar de canto de grillos, brillos de luces en los cristales de los coches, transparencias de las aguas de una piscina. En fín, una tarea ardua y complicada pero muy muy bonita. Sus profesores le pusieron un notable alto.
Francisco Antonio Ruiz Caballero.

Escritorcillo 08/06/0713:56

  • Le quiero, la quiero, le quiero, la quiero.

Y el hijo puta me aconsejó sopesar las cosas: que a veces era necesario conocer de qué lado se inclinaba la balanza (imaginaria) ; que a veces era importante saber valorar, bla, bla, bla.
¡Y con lo mal que se me dan las proporciones y los números! ... y no te digo nada lo de calcular consecuencias. Pero él lo sabía eh?
Total, que con esa recomendación en mi cabeza que, ya de por sí, estaba llena de tortura y duda, me puse a deshojar la margarita, me puse a pesar la angustia – perdón, sopesar la angustia - :
* Con Arturo la apuesta es segura pero, visto lo visto, un poquito aburrida. Con Adela va a ser un campanazo pero, intuido lo intuido... (Arturo 0 / Adela 1).
* Con Arturo pocas son las cosas que aclarar, ni vestiduras que rasgar, ni recuerdos que conjurar. Con Adela tendré que volver a revolver mi adentro y mi afuera... (Arturo 1 / Adela 1).
* Con Arturo he dominado y con Adela parece que me apetece ser dominada (Arturo 1 / Adela 2).
* Con Arturo sueño y con Adela me ensueño, y ya se sabe que la fantasía (Arturo 2 / Adela 2).
Al ver que la balanza "mental" no se movía pensé: ¿se podrán sopesar más de dos cosas? Por ejemplo, una tercera opción podría ser dedicarme a la lectura, la vida contemplativa y a las maniobras individuales / personales / intransferibles, pero, claro, esto puede parecer una huida. Bueno, más que parecer lo es.
Por lo tanto, en la intención de hacer lo que parece ser que otros hacían, decidí seguir contando las bendiciones y como con éstas no me bastaban metí mano a sus miserias. Aquí fue el acabose, sus miserias se mezclaron con las mías, que eran las que más abultaban, las que más dolían (¿no estaba yo valorando a otros?), las que más me avergonzaban, las que más escocían (¿quién dijo lo de la balanza?), las que me alejaban. ERA YO QUIEN SOBRABA.
Y mi querido asesor ya contaba con ello. Y mi querido asesor ya había utilizado su balanza. A él se le dan bien los números. Y se acercó a mí y me acerco a él. Y supo acariciar mis lamentos y beber mis suspiros. Pero es lo único que hizo, y de esto hace dos años.
Y aquí estoy yo, con una pequeña pesa que se quedó entre mis manos intentando encontrar el momento en que el hijo puta se vuelva y pueda sacarle un ojo (y esto no será imaginario).
Así que ya saben, las balanzas para las naranjas... de la china, na, china, na...

Redimida 12/06/0711:05


  • Balanza de precisión.

Ya sabemos que hay gente para todo, que es muy difícil ser original porque siempre hay quien ha madrugado más que otro. Pero conocí un elemento que era todo un personaje. Tenía un empeño extraño y original: Quería pesarse una peca.
Bien mirado es una bobada, pero con las condiciones que él lo proponía era un reto casi imposible. Pero Cefo, de Nicéforo, no se arredró y solicitó ayuda. Puso un anuncio en la prensa local en busca de ideas.
Algunas fueron muy originales. Un tal Cuadritos le propuso hacer una foto de la peca, recortar el perímetro y pesar ese trocito en una balanza de precisión. “La película pesa más o menos como la piel”, le dijo.
Otro, más entendido, propuso colocar unos cubitos de hielo sobre la peca; esperar a que la sangre se “alejase” de ella y después recortar con un bisturí el perfil. Cefo, que era raro pero no tonto, hizo pruebas con el gato que tenía una peca en la oreja pero por la parte de adentro. Con una mano acariciaba el lomo del gato y con la otra le sujetaba el cubito en el pabellón auricular. El minino al notar las primera gotas de agua helada deslizarse oído adentro daba un brinco y le dejaba las uñas marcadas en las rodillas. Cefo había olvidado el refrán que dice que el gato escaldado hasta del agua fría huye.
Por fin se decidió a quitarse él mismo la peca. Para conseguirlo se proveyó de cubitos de hielo, de unas tijeritas muy afiladas y de una pletina para colocarla y de una balanza de precisión.
Llegó el momento esperado. Bajó las persianas y dejó la habitación en penumbra. Se quitó los pantalones y la ropa interior. Se sentó en el borde de la silla con las piernas muy abiertas. Enfocó la lámpara flexo hacia la peca. Tomó un algodón y lo empapó en alcohol.
Precisamente en ese momento sonó el timbre de la puerta. Era su novia. La vio por la mirilla antes de abrir. Después de un breve diálogo ella se ofreció a quitarle la peca de tan delicado lugar. Comenzó su labor con aplicación desinteresada pero eficaz y en un momento de la succión le dio un mordisco certero.
¡Ay!
La novia se levantó como un rayo y escupió el contenido en la balanza de precisión.
“¡Seis gramos!, gritó. La peca pesa 6 gramos”.

ANDRESNIPORESAS 12/06/0716:36


  • "Los astros lo anunciaron por revelación, ciencia o conjetura"

Los Libra somos un signo que intentamos contentar a todo Dios y así nos va, amigos de todos, amigos de nadie.
No creía en estas cosas de los astros hasta que un día una pitonisa, amiga de una amiga mía, que levantaba cartas astrales, me levantó la mía, - a parte de las quince mil pesetas de antaño del siglo pasado reciente que me cobró por el "concienzudo estudio que me lleva más de veinte horas de dedicación" dixit -
La cosa pintaba clara. Nativo de Libra con Ascendente Libra, con el Sol, Mercurio, Venus y Júpiter conjuntos en Libra en casa XI, la de la amistad aseguraba, opuestos a Capricornio en Urano conjunto a Plutón, Marte y Saturno. en la casa V, la de proyectos como escribir un libro, hijos y árboles por plantar. "Tú eres un pendón, un putón verbenero. Siento decírtelo tan alto y tan claro. Por un lado te apasiona la literatura y sueñas con escribir una novela que te catapulte a la fama, pero por otro "tiran más dos tetas que dos carretas", que en tu caso son un número infinito elevado al cubo, porque mujer que conoces, mujer que te llevas de calle y luego a la cama. Aunque veo aqui que no siempre es en la cama, sino más bien donde se tercie ello, oye. Te daría mi número de teléfono para quedar, pero yo nunca, nunca mezclo profesión con devoción...Prosigamos -perdona el inciso- el caso es que tú te propones escribir ocho horas diarias, que se quedan en media hora de participar en una revista literaria de unos colegas tuyos o algo así. En fin, que eres un tipo con muchísimo talento, pero lo desperdicias con tanta solera y garbo que la cosa también tiene su mérito. Te salen amigos hasta de debajo de las piedras. Amigos de toda índole -eso me lo dicen Venus y Mercurio que hoy están locuaces y extravertidos- Estos amigos, en casi todas las ocasiones se aprovechan y sancan partido de ti o viceversa. Tú sacas mucho partido de ellos, especialmente de ellas, que te adoran primero para aborrecerte después. No te faltarán querellas judiciales con damas de toda condición social. Así que ándate con ojo tanto con las putas como con las aristócratas que te rondan...Lo que se dice enamorado, yo te veo más bien enamorado de todas a la vez y de ninguna en especial, pero allá por el año dos mil y pico, -el pico no lo veo claro - te enamorarás rendidamente de una mujer mayor que tú - entre doce y veinte años más veterana. Si quieres más precisión son doce mil pelas más. Bien, por esta mujer perderás el "oremus" y el sentido. Te tratará como a ella le vendrá en gana, como un pelele de carnestolendas y tú no lo podrás evitar. Eso me lo dicen Plutón, Urano y Saturno en Capricornio. Y me dicen que te diga que no se andan con rodeos y hablan totalmente en serio. Así que aplícate al cuento.¡ Estos planetas son de armas tomar!....Siento decirte que hijos legítimos no tendrás ninguno, pero demandas de paternidad y pruebas de ADN las que quieras y más. La novela que sueñas las escribirás , pero cuando te declaren impotente y se apague el furor sexual que es en ti arrollador y casi demencial, caótico y absurdo. Tendrá mucho éxito esta novela a nivel internacional. Se traducirá a veinte lenguas -más o menos. Ya sabes si quieres saber más es cuestión de estirar la guita-...
..............................................................................................
Viernes, doce de junio de 2017. La novela "Los astros lo anunciaron por revelación, ciencia o conjetura" alcanza una cifra récord de ventas a nivel mundial. Traducida ya a veintitrés lenguas, expertos de varios países analizan la clave de su éxito. Es libro de obliga lectura en la ensañanza secundaria y superior. Su autor, J.C. Benthancourt atribuye tamaña aceptación a décadas de sequía inspirativa y auna trayectoria vital "casi demencial, caótica y absurda."

gemmayla 12/06/0716:55


  • El juez

Los torvos soldados del general Azumbre habían encontrado lo que buscaban y volvían desde las cámaras interiores del Palacio de la Ópera Flotante, hasta el vestíbulo donde los esperaba el general. Volvían rápidos y en grupo compacto, protegiendo, o sirviendo de escolta, a un hombre que venía enmedio de ellos: un individuo mayor vestido de etiqueta, muy pálido, muy flaco, muy decidido, con el ceño fruncido como el que ha tomado una determinación importante y se marcha a pasos largos, dejando mucho atrás.
Benson lo reconoció enseguida: El juez Balanzo, el amigo de la justicia, el servidor de la ley por antonomasia que salía en todos los programas de hiperondas para explicar algunos puntos complicados de las sentencias que se dictaban en los tribunales galácticos. La gente le tenía mucho respeto y lo que él decía se lo pensaban dos veces antes de olvidarlo y hacer lo que buenamente querían. Pero por lo menos se lo pensaban.
El enorme soldado que venía en cabeza del grupo se acercó al general Azumbre.
- ¡Mi general, el juez viene con nosotros por su propia decisión! -dijo en voz alta, para que le oyeran los vigilantes de plantilla de la öpera Flotante, que estaban agrupándose junto a la puerta, nerviosos, mirándose unos a otros, sin saber en qué pierna apoyarse, como si quisieran prepararse para salvar del secuestro al juez usando sus menguadas armas.
- ¡Ah, fantástico! ¡Viene por su propia voluntad! - recalcó Azumbre con su vozarrón de trueno, y se acercó al juez que le dio la mano con gravedad.
- ¿Nos vamos? - dijo el juez y sonrió a los vigilantes - No pasa nada -les dijo-, me marcho con estos... estos amigos. Voy a hacer un comunicado a la prensa ahí afuera. Sí, ahí fuera. Mañana lo leeréis en las noticias.
Y se volvió para subir las escaleras hacia la salida.
Azumbre se frotó las manos con una sonrisa.
- Ya ves, Benson -se dirigió al joven que seguía toda la escena a su lado-, desde este momento, en nuestro nuevo planeta hay justicia. ¡La ley se viene con nosotros! ¿Has pensado ya si quieres venirte tú también? Ya sabes que si te unes a nosotros serás libre.
El juez Balanzo, en lo alto de las escaleras, se volvió para mirar lo que dejaba atrás. Levantó los brazos para ajustarse el vuelo de la capa, y por un momento Benson vio que la mano derecha del juez estaba situada, visualmente, sobre la cabeza de Azumbre, y la mano izquierda sobre la de la joven Yanna...
Y Benson se imaginó, vio claramente, como si el juez estuviera sopesando, tentando con sus manos, las dos fuerzas principales en la decisión que él, Benson, tenía que tomar:
a) Marcharse con Azumbre a su mundo nuevo, donde sería respetado y podría recuperar una vida normal, aunque no tan libre como le estaban prometiendo, eso seguro.
b) Yanna, la chica enigma que le encantaba y que no era de nadie, tampoco suya, que él supiera... La chica que le ligaba a un mundo gris que le rechazaba a él, que le tenía miedo... La chica que temía a los soldados y que nunca se iría con ellos...
Vaya, se dijo Benson, sólo faltaba que la música empezara a sonar ahora y le echase el puntito dramático a la situación.
Y justo entonces, en el auditorio la música rompió con la obertura de la ópera que tocaba aquella noche y el foyer se llenó de notas dulces y trágicas.

BLANKA-L 12/06/0721:03



ASOMBRILLADAInvitado
Publicado: Mie Jun 13, 2007 1:04 pm Asunto: El principio del fin, o cómo destrozar una reputación.

- ¡Y me lo dices ahora! - No te enfades, escúchame; es que el plan que propones me da mucho corte. - ¿Pero cómo has esperado a última hora para echarte atrás? Me haces una faena, que lo sepas. Hoy es nuestro aniversario. Tenía preparada la escena. Podrías haberte negado hace días, lo hemos hablado hasta el aburrimiento y estabas de acuerdo. Lo que no entiendo es que lo digas tú. Que me lo diga otro, vale, ¿pero tú? Tenías que estar acostumbrado. -Mira, es distinto. Una cosa es desnudarse en público como yo hago, con música, con arte, y otra es hacer lo que me propones. Me da palo que el tío esté mirándonos, qué quieres. No puedo. Quedo en deuda, pero no, lo siento. Le colgué ¡Pusilánime! Faltaban sólo tres horas para que llegase Eduardo, mi marido. No puede mezclar pastillas, por el corazón, por eso busco métodos naturales que le animen. Creía que sería sencillo, hasta que lo intenté. Miré los anuncios. Había uno que buscaba mujer y se ofertaba como cristiano, católico, fuerte de moral y voluntad, inteligente, sensible, sociable y con sentido común. Esto último le sobraba al anuncio, o le faltaba a él. Lo primero me sobraba a mí, así que seguí mirando. Era difícil decidirse. Al final, un brasileño al que apenas le entendía cuando llamé, estuvo de acuerdo en venir a la cita, “Si, no problema”, por ciento cincuenta euros. Estaba dispuesto a cualquier cosa, eso lo dejó claro. Me decanté por él. Era un tipo alto de unos treinta años, y su color, moreno intenso, contrastaba con el pálido de una de mis amigas que estaba junto a él cuando abrí la puerta. Habían coincidido en el ascensor, y ella parecía cortada, como requesón con ramo de flores, si fuera un cuadro. Lo era. Víctor, - así se llamaba el de las rastas - sonreía. Se sorprendió al ver que mi amiga dejaba el ramo en la entrada y escapaba balbuceando una excusa. Pareció desencantado. Le dije qué era lo que yo pretendía. Se desnudó y se puso, sin problema, el tanga rojo que le ofrecí y los zapatos de tacón de aguja que había comprado por la mañana en Karima. Me habían costado una pasta. Me disfracé yo también, a juego. Esperamos tomando una copa. Por lo que me contó, se conocían, mi amiga y él. Dijo que ella le había ayudado con los papeles de extranjería. Le pregunté qué diría cuando hablara de mí. Justo entonces sentimos unas llaves hurgando en la puerta. Nos acercamos al vestíbulo, y allí estaba Eduardo con parte de mi familia y la suya. Querían llevarnos a cenar a un restaurante que habían reservado para celebrar el día. Intenté explicar lo que veían. Quedó peor.
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ErkaytanoInvitado
Publicado: Jue Jun 14, 2007 8:21 am Asunto: La Balanza de la Justicia

Amos a ve como sale aqui. La balanza de la justicia Era un joven con la mayoría de edad recién cumplida. Había dejado atrás su adolescencia y pensaba que era ya hombre. Todas las mañanas, en el camino hacía la oficina donde prestaba servicios como ordenanza, pasaba por delante del Palacio de Justicia. Allí, ante el atrio, en el centro de la fachada, había una estatua de unos dos metros de alta. Era de mármol blanco y frío y representaba el cuerpo perfecto de una mujer. Un pañuelo blanco de seda le vendaba los ojos. Con la mano derecha izaba una espada de acero negro y con la izquierda sostenía una balanza de forja. Cada mañana, el joven se paraba ante el edificio y observaba durante unos minutos la figura de mármol blanco erguida sobre su pedestal. Un día, llevado por la curiosidad, colocó en un plato de la balanza una piedra. Al momento, la balanza se inclinó hacía un lado y la piedra al suelo. Al día siguiente, colocó la piedra en el otro plato y ocurrió lo mismo. Tardó unos días en probar a poner una piedra en cada plato y, al hacerlo observó que la balanza no se quedaba quieta, que se inclinaba un poco hacia un lado, ya que no eran del mismo peso las piedras. Durante muchas mañanas, el joven pasó por delante de la estatua. La miraba de reojo y luego seguía su camino hacia la oficina. Al cabo de unas semanas, convencido de que la balanza no le servía para nada, se atrevió a quitársela. Con mucho cuidado, la despegó de su mano izquierda y la colocó cuidadosamente en el suelo, sobre el pedestal, a los pies de la estatua. Ante su asombro, la figura comenzó a mover su brazo izquierdo y con la mano se quitó la venda de seda. El joven quedó paralizado, asombrado ante lo que estaba viendo, sobre todo cuando la figura comenzó a hablar y le dijo: “Gracias joven por dejarme la mano izquierda libre. He podido quitarme la venda. Ahora podré ver a los asesinos y cortarles el cuello con la espada” El joven salió corriendo a toda prisa hacía su trabajo. Al día siguiente, mientras ojeaba la prensa, pudo ver en primera página que los componentes de un comando de terrorista habían aparecido muertos en su piso, al parecer, decapitados.
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domingo, 10 de junio de 2007

CCXCVIII... Camisetas

TINTERO VIRTUAL CCXCVIII
Qué sensación quedar empatada con Hablador¡¡¡
Mi parte del tema para esta semana va a ser: CAMISETAS
Cuando venga mi admirado Hablador, ya dirá él si son mojadas, infantiles, rotas, camioneras, verdes, a la moda...
Un abrazo, Tinterianos.

BLANKA-L 01/06/0714:22



Las camisetas
Casi, casi, me inclinaría por las camisetas mojadas, jejeje, pero no, lo vamos a dejar abierto al libre albedrío, cada cual elija su camiseta.
Por cierto, gracias otra nueva semana y en esta ocasión con más honor por compartirlo con Blanki.
Un saludo de otro pobrecito hablador...

HABLADOR 01/06/0716:48



  • La camiseta del Toro de Osborne
Me he comprado una camiseta roja con un toro tipo "Osborne" clavado en el pecho - de la camiseta se entiende -. He cometido este dispendio no por vanagloriarme fatuamente de ser nacionalista española, no porque quiera gritar a la humanidad que alguien está poniendo los cuernos a alguien, ¡No! Si he de ser sincera, no sé por qué leches me he comprado esta dichosa camiseta. En las playas de mi tierra natal no la podré lucir porque por ahí anda mucho nacionalista suelto de otro cuño. En la calle tampoco porque la camiseta es hortera con ganas. Para andar por casa, tipo camisola, menos. Ese rojo tan vivo junto a ese negro tan premonitorio de muerte, crisparía mis delicados nervios. Para andar por casa lo mejor es vestir prendas ligeritas de lino o algodón de colores suaves, sin estridencias, o sin contemplaciones pasearse desnudo por los pasillos y recuperar todo aquello que perdemos cuando nos vestimos.
El caso es que mi sentido práctico me dicta que he de encontrar un sentido, un significado último y razonable a esta absurda compra de la camiseta de marras.
Recapitulemos. Un tipo en el mercadillo de los lunes en mi barrio tenía expuesto un tenderete de camisetas de todos los colores, alusiones y tallas. A mi, la camiseta que ahora guardo como oro en paño dentro del primer cajón de la cómoda - este cajón es el de las prendas que me importan por encima de las demás - me llamó poderosamente la atención. Me pareció ver al Toro de Osborne mover su cornamente para chistarme, "¡Chist! ¡Eh, tú! ¡Sí, tú! La de los ojos verdes. Llévame a tu casa ahora mismo!" Como hipnotizada obedecí, pagué la camiseta y callé. Sí, permanecí callada dos días seguidos. Sabía que había realizado la compra más absurda de mi vida y esta certeza me sumía en un mutismo casi delirante.
Medito concienzudamente. No sé, Tal vez debiera comprarme otra camiseta amarilla con un burro -"Ruc" dicen en mi tierra - clavado en el pecho -de la camiseta se entiende - para autoboicotearme. Tal vez debiera a continuación adquirir otra azul celeste con un "Oso y un Madroño". Quizás, debiera coleccionar camisetas con solapados motivos nacionalistas. ¿Con qué fin? Pudiera ser,...no estoy muy segura,...para acallar mi conciencia tan poco solidaria con los nacionalismos, tan ácrata, tan rebelde, tan de la "Tercera España", esa España que no se casa ni con los unos ni con los otros, que no encuentra su ideología perfecta, sus valores inamovibles, su Norte, su Quimera Excelente...En fin, hete aqui ante una coleccionista de camisetas. Corro al IKEA a comprar una cómoda que me sirva para guardar estas prendas que nacieron para ser deportivas y ahora son banderas de usar y lavar.

gemmayla 01/06/0717:04


  • Mensajes
-SOPORTO ESTOICAMENTE TU INEPTITUD-
La chica llevaba ese mensaje en la pechera de su camiseta.
Me dieron ganas de abofetearla, zis, zas, izquierda, derecha, hasta que le rebotaran los mofletes. ¿Quién era ella para decirme nada? Ni que fuera mi madre. ¡Qué mal me sentó!
Salía del vagón del metro cuando yo entraba. Nos habíamos cruzado alguna otra vez, pero nunca se había mostrado insultante, hasta ayer.
La primera vez que coincidimos, lo recuerdo como si fuera hoy, le pedí ayuda porque mi bono de metro estaba casi sin saldo, y yo no sabía, entonces, qué había que hacer para reemplazarlo.
Pasaba por mi lado. Vestía camisola de flores, larga, con vaqueros amplios. Me pareció una mujer tranquila, asequible, y me acerqué a ella y le expliqué lo que me pasaba; Las máquinas automáticas me resultan tan impersonales con sus instrucciones, que no puedo con ellas, prefiero preguntar a alguien.
Después de varias explicaciones de ella, e intentos por mi parte, me miró raro, y cogió, cómo lo diría yo, con demasiada decisión, el bono viejo que tenía en mis manos, junto con el billete de diez euros, y ella misma hizo la operación. Se lo agradecí, claro.
Otra vez ocurrió en el metro, - aquel día íbamos en la misma dirección, sin megafonía, entre un gentío inmenso. Le pedí por favor que me avisara al llegar a mi parada, y le dije cuál era, porque ese día había olvidado mis lentillasl. Qué le costaba estar un poco pendiente, ¿no? Podría habérselo pedido a otro, pero se dio así.
Ahora que pienso, puede que haya más. A lo mejor es por mi traslado. Son coincidencias que se dan. Trabajamos en la misma empresa, y, desde hace días, somos compañeras de sección.
Pero yo diría que hay más. Son muchos los compañeros que la tratan con recelo. Hoy, por ejemplo, ha traído una de color rosa con letras negras, que va a mosquear a más de uno.
Pone:
- ANDA Y QUE OS ONDULEN, CON LA PERMANÉN-

ASOMBRILLADA 05/06/0712:54



  • La osadía
En tropel salieron los caballeros enfundados en camisetas negras atravesadas por un zarpazo rojo de tres uñas lacerantes. Eran unos doscientos, en realidad un número escaso para emprender una epopeya singular, que si no fuera una mera utopía, cambiaría el destino de cientos de miles de hombres, tantos cientos miles de hombres como los habitantes de Madrid para ser exactos.
Podían pasar por unos vándalos; de hecho, en la puerta del Museo del Prado recibieron un no rotundo como respuesta a su intento de entrada por parte de los afanados arrancacinturones, proctólogos aficionados, que escoltaban el lugar laico de culto engolado, pese a sacar a la vez idénticas carteras de piel con iguales billetes de cinco euros perfectamente planchados y diríase que hasta horneados. Aún es más, para su perplejidad e indignación un grupo de doscientos ancianos, según la Consejería, ciento noventa y nueve según el organizador –no podía admitir bajo ningún concepto entrar en aquella, para él, peyorativa categoría a sus cincuenta y nueve años- pasaban ante sus ojos sin apenas sufrir en sus plegadas carnes el manoseo en ocasiones gozoso y en otras humillantes de la guardia de seguridad de las meninas, mucho más amable y sensual que la de saturno devorando a su hijo, quienes arrancaban con los dientes las horquillas de alguna moza que ocultaba en ellas microchips para encoger de tamaño diversos cuadros hasta poder ocultarlos en los recovecos más inaccesibles de sus pabellones auditivos.
Desalentados y algo nerviosos, quizá escépticos la mayoría ante la idea del líder de aparecer de dicha guisa y siempre agrupados donde quiera que fueran, emprendieron camino hasta el Reina Sofía donde, sin duda confundidos con figurantes de alguna performance vanguardista, su gesto sincrónico de desplegar su cartera y atenazar el billete impoluto entre el pulgar e índice se vio cortado de cuajo por los entusiastas aplausos y vítores de unos veinte sujetos, adornados con una camiseta rojinegra de rayas y los ojos sospechosamente vidriosos y enrojecidos. Ante tal muestra de entusiasmo por parte de quienes dictaban las normas morales y estilísticas de lo que se venía en llamar el arte conceptual, o basura sin más en algunos círculos conservadores, y que a nuestros amigos de camiseta negra rasgada en diagonal con tres rayas irregulares y encarnadas les parecía pura mierda, los guardianes de la Kultura con K les dieron paso acompañando el ademán con alguna reverencia y, también, no todo iba a ser enajenación, con algún movimiento nervioso de palillo de lado a lado de la boca, por parte de algún ujier que creía haberlo visto todo y que nunca dejaba de repetirse que uno nunca lo ha visto todo.
Todo lo que vieron les pareció una asquerosidad repugnante, ya que su mentalidad obtusa nada tenía que ver con su estética näif a la par que ingenua. La intención de ese grupo, que nunca más volvió a juntarse, era crear una corriente de opinión, una nueva clase social, que se uniría al grupo en pequeñas unidades al principio, en masa después, como siguiendo a un flautista de Hamelín grupal. ¿El fin? Quién sabe, tal vez su máxima aspiración fuera tan simple como aparecer, para orgullo de familiares y amigos, en algún programa de media tarde de la uno, quizá y, si no quedara otro remedio, de la dos. Quizá pretendían algo más profundo y duradero, pero nadie nunca lo sabrá, porque sus camisetas agrupadas si bien eran una auténtica revolución en Villalpando de los Condes, en Madrid, no eran más que uno de tantos, aún si cabe más ordinarios por no haber comprado la herramienta más característica, esto es, una flor de peluche de descomunales proporciones con las que seguir al guía espiritual.

Sea como fuere, una ola de calor les hizo despojarse de aquellas prendas al unísono. La imagen, captada casualmente por un reportero que hacía el turno de guardia del desguarnecido agosto madrileño sin madrileños ocupó la página 53 del Diario Madrid Secundario, de escasa tirada y menor lectura, aunque de gran absorción y fama entre los pescaderos de Mercamadrid. El guía se dio por satisfecho en cierto modo y dio por finalizada la aventura, pero se juró no volver a salir de Villalpando, donde las camisetas ardieron para desaparecer de aquella osadía rural intrusa en un urbanismo diletante de un decoro cuando menos artificioso y probablemente estúpido y rapaz.

PietroCrespi 06/06/0721:07



  • La herencia
Un hombre vivía en una habitación alquilada en una ciudad lejana; se puso enfermo el martes, se murió a fin de mes, y lo enterraron con su traje bueno... y de esta manera, cuando llegaron los dos hijos se encontraron con que no había dinero ni nada de valor: su padre no les había dejado nada.
Los chicos eran finos y bien criados, y el ama de la casa les abrió el cuartucho que había sido de su padre para que se llevaran sus cosas.
El mayor se puso de muy mal humor.
—¿Cómo es posible que nuestro padre viviera así, y no nos lo dijera? —señaló la cama estrecha, el armario casi vacío, las cosas de afeitarse en un estante que hacía de única mesa, la colcha rota— ¿Por qué nos hizo creer que tenía un buen empleo? ¿Por qué nos mintió?
El pequeño había encontrado una camiseta vieja con un paisaje de palmeras y playas y se entristeció al ver que estaba raída y tenía manchas de sudor.
—Todo lo que ganaba, nos lo mandaba —contestó suspirando—. Por eso nunca quiso que viniéramos aquí a verle.
Se puso la camiseta vieja de su padre, con el sol ingenuo y desteñido en el centro del pecho.
— Pero ¿quién pagará las cuentas ahora? —se quejó el mayor con desesperación— Yo estoy estudiando, tú ibas a empezar este curso... ¿Es posible que no haya ahorrado un céntimo? Ayúdame a buscar, ha de haber algo -y se puso a registrar los cajones.
—Pero nos ha dejado un tesoro. Mira esto —señaló las manchas y las marcas bajo los brazos y en el pecho—. ¿Sabes qué es?
—¡Estás loco, hermano! ¿Crees que eso es el plano de un tesoro? —levantó la alfombra con un tirón rabioso—. ¿Cómo un pobre fracasado, como él, iba a tener un tesoro?
—Cállate hermano. Esto es sudor, sudor de haber trabajado. El que es así, no fracasa, y eso es lo que nos ha enseñado nuestro padre: que hay que currar.
—¿Currar? ¡Vete de aquí, estúpido! —le gritó el mayor, fuera de sí de rabia, y siguió registrando los rincones, la cama y el armario y hasta las tablas del suelo, por si encontrara escondida en algún sitio una cartilla de ahorros, o bien la última paga, o simplemente un calcetín lleno de oro.
—Me voy, tio; ahí te quedas con las cucarachas. Y me llevo el único tesoro que hay aquí. Ya verás como yo tengo razón.
Y el hermano pequeño se marchó a la calle llevándose puesta la camiseta vieja con olor a su padre.

BLANKA-L 06/06/0721:50



  • Rarezas.
Comenzó porque se obsesionó con el cambio climático estaba seguro de que cada año tendría al menos nueve meses de temperaturas muy frías. Y comenzó a abrigarse superponiéndose camisetas de felpa. No exageraría si dijera que su perímetro aumentó al menos siete tallas.
La higiene no era problema porque las camisetas iban siendo sustituidas de dentro afuera, por capas. La felpa creaba unas nubecillas de borra que se depositaban en el ombligo como una nieve intemporal. También las arrugas, que abundaban en su anatomía adiposa, fueron depositarias de los cordoncitos de borra que desprendían las camisetas.
Compraba sus camisetas de tallas muy superiores a su estatura así las anudaba en la entrepierna en forma de body, con lo cual se ahorraba los calzoncillos que sólo usaba los meses de buena temperatura.
Con el tiempo hizo un elenco de camisetas marcadas con los nombres de la semana, los meses del año y los años bisiestos. No escribía relatos, pero copiaba sobre ellas frases, que creía ingeniosas, con un rotulador de tinta indeleble. Anotaba las sentencias en las camisetas, así cuando las volvía a usar recordaba el momento en que se le ocurrió y se ponía ufano. Le gustaban esas situaciones. La que lo pasaba peor era la camiseta superior, la epidermis como si dijéramos, porque le servía de recordatorio de cuanto tenía que hacer en ese día. La usaba como su agenda. Y los días de mucha actividad la ponía perdida de rayotes. Estaba seguro de que con sus camisetas se podría escribir su biografía.
La primera novia que tuvo se alegró cuando se sacó una camiseta, le escribió un poema y le entregó la caamiseta con el poema. Pero cuando ya acumuló la camiseta dieciocho, tuvo un momento de lucidez y se alejó de él como se huye de un desequilibrado. La novia no pudo resistir el olor.
En estos últimos días está practicando para sacarse todas las camisetas a la vez sin darles la vuelta. Está en eso, según dice, y ya hace progresos.

ANDRESNIPORESAS 06/06/0723:40



  • Pues yo no me quedo sin colgar el relato
¡No es justo! ¡No es justo! y ¡No es justo!
Ayer estuve todo el día intentando colgar el relato pero estos de Terra no me dejaron entrar. En fin, como lo importante es participar dejo aquí lo que había escrito y si alguien lo lee habrá servido para algo.

Automotores Orletti

Ya más de treinta años y aún sigue aterrando el nombre. Este sitio, que en tiempos del dictador Videla era centro de operaciones del plan Cóndor, donde se detenía y torturaba a decenas de uruguayos, ahora se ha convertido en un taller clandestino de ropa. Tal vez la tortura sea menos escandalosa, pero de seguro es igual de dramática.
Una veintena de ciudadanos indocumentados, con sus familias, viven y trabajan hacinados en unas dependencias indecentes. Roberto Salvador Faliña es un boliviano de treinta y dos años, y forma parte del grupo de personas que están aquí recluidas. Junto con su mujer y dos hijos de corta edad consiguió entrar en Buenos Aires como muchos otros compatriotas, seducido con la posibilidad de un trabajo y una vivienda dignos. Y como a tantos otros, el mismo camión que les facilitó la entrada por la frontera les condujo hasta la situación de esclavitud en la que viven desde hace diez meses. Cuando llegaron no se les entregaron papeles, ni se les dio en momento alguno un sueldo que les hiciera ilusionarse. Simplemente, bajo amenazas, se les negó la salida del recinto amurallado, se les explicó su nueva labor y se les dijo lo que ocurriría de no obedecer las órdenes.
Entonces no sabían dónde estaban, ni tan siquiera les sonaba el nombre de Automotores Orletti, aunque los guardianes pronto nos encargamos de explicarles todos los detalles. A partir de ese momento, el mundo de dificultades que habían conocido se convirtió en un lejano recuerdo de bienestar. Cada semana les suministramos unas cajas de comida, explicándoles que tienen que racionarla si no quieren pasar hambre. Por supuesto no hay suficiente comida para todos y menos para que pervivan semana tras semana, pero no es problema nuestro. Nuestra misión es que trabajen, que los encargos vayan cumpliendo sus plazos de entrega y que nadie se escape de aquí. Las condiciones de higiene son nulas, la alimentación deficiente y las enfermedades muchas. Con todo, la jornada de trabajo no baja de las doce horas y a quien trata de quejarse se le propinan palizas bestiales.
Roberto Salvador no es de los primeros que llegaron aquí, otros estuvieron en su lugar. Otros que vivieron las mismas penurias y que ya no están, como él y su familia dejarán de estar cuando no sean productivos. También hubo otros guardianes antes que nosotros nos hiciéramos cargo, y también se fueron, aunque por otras causas. Estoy seguro que nosotros tampoco estaremos mucho más, porque si bien es cierto que la paga es buena, pasamos demasiado tiempo sin ver a los nuestros y se hace duro. Es irónico decir esto. Irónico contemplar cómo los hijos de esta gente nos miran llenos de espanto, cómo sus mujeres nos rehuyen por miedo a que las violemos cualquier día de borrachera y cómo ellos mismos, desolados, bajan la vista en nuestra presencia con rabia y pavor. Irónico compararlo con la vida que hemos llevado fuera de estos muros, la vida que recuperaremos cuando, llenos los bolsillos, pasemos página y regresemos a casa. Digo irónico porque yo amo a mi mujer y a mi hijo de seis años y estaría dispuesto a hacer lo mismo que estos infelices hacen por sus familias, y en cambio no les comprendo, no comprendo su fragilidad y su desánimo, su falta de rencor.
Cuando les miro todo me parece eso: una ironía. Tremenda ironía, como lo es que los dos pequeños de Roberto Salvador, acurrucados en su regazo mientras él descansa y su mujer se esfuerza en preparar algo de comer, lleven puestas dos enormes camisetas como única vestimenta entre tanta ropa apilada por doquier. Unas camisetas de las tantas que su padre ha falsificado hoy. En el pecho, bajo el reconocible anagrama de una famosa marca textil, reza un eslogan lacónico: No hay Vida sin Libertad.

HABLADOR 07/06/0720:11




VOTACIONES DEL TINTERO CCXCVIII: Las camisetas.
Bien, una semana más llegamos al jueves y se abren las votaciones durante todo el día, hasta las cero horas.
Cada uno podrá votar 3, 2 y 1 según las preferencias.
Buenas Letras a todos.

ANDRESNIPORESAS 07/06/0700:01



Pocos,poquísimos..
Os imagino a todos preparando el equipaje para este estupendo viaje a Cumbres Borrascosas que os aguarda..
BLANKA-L 3
ASOMBRADILLA 2
PIETRO 1
Muy feliz viaje y estancia en el "País de Siempre Sí" !!!

gemmayla 07/06/0716:20



Votos.
ASOMBRILLADA......................3 votos
BLANKA-L..............................2 votos.
GEMMAYLA.............................1 voto
Salud y buenas letras a todos.

ANDRESNIPORESAS 07/06/0717:00



complicado está votar
Seremos pocos pero qué difícil está votar. Todos me gustan, cada uno en su estilo...
3) ASOMBRILLADA porque se supera
2) GEMMAYLA porque se está creando un estilo
1) ANDRESNIPORESAS por vacilón
PIETROCRESPI, vivo yo muy cerca del Reina Sofía y, después de leerte como unas diez veces sin comprender, de pronto he visto claramente a los 200 pensionistas de Villalpando con sus camisetitas de El Zorro, haciendo cola... y me he reído muchísimo. Sigue por aquí ¿quieres?

BLANKA-L 07/06/0717:41



Votox
Da sombrilla ----------3
Ay, la geeeemma----2
Kal Blanca-------------1

PietroCrespi 07/06/0718:08



Voto
Aquí huele a confabulación, que diría alguien.
PietroCrespi.................3
MyGemla.....................2
Andresniporesas..........1
Blanka, premio al mejor diálogo, anda que...ya os vale.:)))

ASOMBRILLADA 07/06/0721:13



RECUENTO DE VOTOS DEL TINTERO 298.
HECHAS LAS DEBIDAS SUMAS EL RESULTADO OBTENIDO ES EL SIGUIENTE:
Ganadora: ASOMBRILLADA.........11 votos.
Finalista: GEMMAYLA................7
Le siguen:
Blanka, 6 votos.
Pietro Crespi, 4 votos.
Andresniporesas, 2 votos.
---------------------
Ojalá sea un fin de semana inolvidable. Estaremos con vosotros en la distancia. Así son las cosas: a un lado las ilusiones al otro las responsabilidades.
Circunspectos saludos y buen botillo.

ANDRESNIPORESAS 08/06/0700:07


CCXCVII - La paternidad

TINTERO VIRTUAL CCXCVII - La paternidad
Sorpresa, sorpresa. Perdonad que cuelgue tan tarde el tema pero no me lo esperaba y no busqué tiempo para mirar las votaciones.
Muchas gracias a todos, esto sí que es llegar y besar al santo (o como se diga).
Bueno, como reza el enunciado, el tema que os propongo es el de la paternidad, el padre y su reto de ser humano ante la llegada de un hijo.
Repito, gracias y para todos muchas letras.
otro pobrecito hablador...

HABLADOR 25/05/0719:45



  • Estas mercancías ya han pagado aduana
Si casi no estamos dotados para la maternidad, para la paternidad menos. Y ahora a muchos toca ejercer de padre y madre a la vez, como áquel - acentuado por el riesgo inminente de anfibología - que un buen día fue a dar a un paseo con las manos vacías y alguien, un extraño, le echó a la espalda un pesado fardo cargándole con la responsabilidad de transportarlo pero sin decirle a dónde, cómo ni por qué.
Decía Kahlil Gibran que "tus hijos no son tus hijos son hijos e hijas de la vida" ¡Joder! Entonces ya sé, fue la vida la que me soltó sobre los hombros la mercancía envuelta con lienzo embreado para que no sufra maltrato durante el traslado a una mayoría de edad segura -más segura para mi que para mis vástagos -, a una autonomía e independencia, a un título universitario quizás, a una oposición a Notaría tal vez, a un puesto de Técnico Informático pudiera ser. Este destino laboral incierto me hace temer que el fardo, la mercancía la he de guardar como oro en paño en una habitación de mi casa convenientemente acomodada para que no le de el polvo y el varapalo de la vida.¡ Descuiden por treinta o cuarenta años la guardamos a buen recaudo! Entiendan, no es que uno vea los hijos, esas reproducciones perfeccionadas de nosotros mismos como una cosa valiosa que se cuida y mima con primor y que algún día se teme perder, sino que se palpa, se siente, uno se huele -con un olfato de resignada percepción del humo que vaticina el fuego inminente -que no se perderá jamás. Uno compra un valioso jarrón de porcelana china para toda la vida, pero luego no entiende que cuando a los hijos se les expide el Documento Nacional de Identidad, no se les otorgue también el pasaporte con un billete de ida sin vuelta.
Seamos honestos. Esto de entender la paternidad como un tráfico de mercancías pesadas sin distinguir aduanas sólo pasa en este país, llamemósle España -creo que se sigue llamando así aún -. No se diferencia mucho un padre vasco de un catalán o de uno murciano. Vayas donde vayas, en cada casa hay una estancia reservada para guardar celosamente estos valiosos géneros - de algodón, de hilo, de seda...otros parecen más bien de metacrilato -que no son extraños huéspedes de un almacén cualquiera. No lo olviden señores, son sus hijos e hijas.
De la maternidad ya hablaremos en otra ocasión.
(A todos los padres del mundo con mucho cariño y que tomen esta charleta con sentido del humor y mucha paciencia y ánimo distendido)

gemmayla 26/05/0711:56




  • Paternidad
Era un hombre fácilmente localizable.
Ya fuera día festivo, o de labor, todos sabían que a Manuel se le podía encontrar en la barra de un bar, junto a un vaso de cerveza.
En el pueblo había diez bares, a ambos lados de la misma calle. Parecían puestos a propósito, por si alguien tuviera que ir dando tumbos. No era su caso. Las cervezas, todo lo más, le soltaban la lengua, y media docena de personas, que casi siempre le rodeaban, reían al ver cómo imitaba los gestos y dichos de algún ausente. Tenía buen carácter.
Tuvo cuatro hijos y dos hijas. Todos menos uno, el mayor, eran clavaditos a él; sus caras anchas de pómulos rotundos, y ojos claros y sus narices aguileñas, eran inconfundibles.” Tú eres de Manuel” solían oír cuando algún vejete se encontraba con uno de ellos. "Sois del mismo palo."
El tronco era Sebastián.
Sebastián, el padre de Manuel, había tenido también ese carácter alegre de joven, pero ya para los cincuenta y cinco, el vino y las copas le habían trastornado hasta tal punto que hubo que recluirlo en un psiquiátrico, de los que antes se llamaban manicomios.
Cuando le conocí, era el barbero; afeitaba a los internos que estaban peor que él, taciturnos, distraídos, o agresivos, según tocara el día. Nunca alegres. A veces, en los ratos de visita comentaba: “De la cárcel se sale, pero de aquí no.”
Tuvo y no tuvo razón. Allí terminaron sus días pero volvió al pueblo en coche negro, dentro de una caja, camino del camposanto.
Fue allí, hace treinta años, donde Luisa, la mujer de Manuel, quedó preñada, entre el ciprés y los robles, junto a la tapia.
Sólo ella y el cura saben quién es el padre.

ASOMBRILLADA 29/05/0719:39




  • ¿Y eso por qué?
La tierra prensada marcaba el camino entre una fila de álamos. Todos los días, cuando el sol recortaba los dientes de la sierra, Juan, con su flauta de caña retornaba al redil mientras dejaba escapar sus notas, sin menoscabo de su atención al pequeño rebaño que le precedía.
Juan tenía diez años y aquella flauta había nacido con él. Tallada por las manos curtidas de su padre, tan fuertes como hábiles, las que lanzaban guijarros al río junto a la alameda, y que a su busca, salía raudo el perro hasta encontrarlas con gran facilidad para devolvérselas fielmente a sus pies. Y tras aplastar su rabo, sentado sobre la tierra, quedaba quieto a la espera de un pequeño pedazo de queso. ¡Ahí va, Tazón, cógelo!
Pero esto sólo es un recuerdo. Desde muy niño, su padre le había hecho sopas con leche y pan, el primer alimento tras la hora de los maitines que compartían con el perro, el encargado de limpiar el cuenco como una patena desde el día que entró a formar parte de la pequeña familia del padre y su hijo, al qué llamaron desde entonces Tazón. La madre había muerto en la hora del parto, y Juan vivía solo en su vieja cabaña con sus apenas dos docenas de ovejas encerradas en una pequeña cerca, con la compañía inseparable de Tazón y su flauta de caña, con la oración y en el recuerdo de su padre, recientemente fallecido. Todo aquello era la herencia que había recibido a tan corta edad.
¿Sabría Juan la razón del porqué todo aquello era de su propiedad?
Cuando nacía un corderillo, Juan se alegraba sin más alcance que ver como iba aumentando su rebaño, y cuando un rayo partió en dos un álamo, al poco tiempo, del tronco cogido a la tierra, vio nacer sus primeros brotes.
¿Sabría Juan la razón de ver como nacían las cosas de su alrededor?
Juan hacía sonar su flauta y la melodía se perdía entre el ramaje sin que nadie pudiera escucharla, a excepción de su único espectador, el fiel Cazón. Las ovejas humedecían su hocico en la hierba y nunca fijaron su atención en los sonidos de la flauta, reaccionando sólo a los embates del perro guardián.
¿Sabría Juan qué era lo que salía de aquella flauta de caña seca?
Pasaron unos años, no muchos, y Juan descubrió que existía algo desconocido hasta entonces cuando vio que unos hombres talaban los álamos, huyendo con unos enormes balsas llegadas por el río.
¿Descubriría Juan que la explicación a todo aquello estaba en las curtidas manos de su padre, al que perdió tan pronto y del que sólo le quedaban preguntas sin respuesta y una flauta de caña?
Boscán

nuki60 30/05/0713:13



  • Carta del escritor a su hijo.
Me dijiste que querías sentarte a mi lado mientras escribo, que no me molestarías, te lo prometo, papá. Es lo que más me gusta en esta vida: tenerte a mi lado. Sentir que respiras, verte leer lo que escribo. Pero ya sabes, hijo, que escribir es un vicio solitario, que la luz es demasiada luz para concentrarse y que hasta la noche es poca noche para la soledad que busco.
¿Qué sería de mí si en algún momento me dieras un beso, silencioso, si tus labios mojaran con tu infantil saliva mis mejillas? No podría seguir trabajando, no podría seguir el hilo de la narración. Y ya sabes que los que escribimos vivimos obsesionados, nos gusta pensar que tenemos una misión. Sentimos un aislamiento total de un mundo que no aprecia nuestra labor como escritores. Somos raros. Nos pasamos un año sin salir de un cuarto oscuro con una lámpara central que ilumina un trozo de la mesa y allí sobre un papel blanco vamos dejando un reguero de letras. No sabemos si aquello será útil para alguien, si aparecerá en las librerías y algún lector lo acariciará en sus palmas o si irá a un cajón donde se guardan los olvidos.
Pero, hijo, Andrés, yo te he visto orgulloso de tu padre, te he visto silabeando las frases que he escrito y eso me ha llenado de orgullo. Un orgullo natural que me nace desde la sangre.
Escribir un libro es como crear un hijo; ya te lo he dicho alguna vez. Es un acto de amor hacia el lector al que le entregas tus pensamientos. Tú me entiendes, ¿verdad? Sabes de mis sacrificios para escribir, de las muchas horas que me paso en esta habitación encerrado por dentro y cómo un día me dejasteis un folio enganchado a la puerta anunciando que os ibais a la feria porque yo no quería venir con vosotros. Sí que quería, pero la escritura me tenía agarrado como un pegamento a la silla.
Tengo que escribir; ya lo sabes. ¡Cómo me gustaría tenerte a mi lado, escribir con una mano y acariciarte el pelo con la otra! Pero no puede ser. El proceso de creación es muy celoso y me obliga a tener todos los sentidos concentrados en la escritura.
Pero no dejes por eso de querer a tu padre, Andrés. Todo lo que hago es por ti y para ti. Cuando tengas un hijo lo comprenderás.
Te envío un beso muy grande y un abrazo.

ANDRESNIPORESAS 30/05/0722:29




  • Aurelio
Tan solo una vez Aurelio bajó del monte a la ciudad. El resto de sus treinta y seis años los fue dejando por riscos, majadas y prados de pasto, donde el pastoreo era la única salida. No echaba nada en falta, aunque poco tenía. Ni soñaba un futuro mejor en las innumerables horas de solitaria reflexión junto a las ovejas. Se encontraba tranquilo en su vida de pastor, viviendo con sus padres y un hermano mayor que, como él, se sentía feliz de llevar una vida tan austera como desprovista de sobresaltos.
Su padre y su hermano sí que bajaban a la ciudad un lunes al mes. Acudían al mercado agrícola de Gernika. Fieles a la tradición montaban en el viejo Land Rover y desaparecían camino abajo muy de mañana. Si a la vuelta regresaban por el camino asfaltado ya sabían, su madre y él, que la venta había sido buena y que venían cargados de provisiones. Si por el contrario aparecían entre la polvareda del camino de Nabarniz, se volvían a sus quehaceres tratando de olvidar el hambre que se les avecinaba.
La única vez que Aurelio estuvo en Gernika también fue un lunes de trabajo. Hubo venta, por lo tanto el padre estaba feliz y por ser la primera oportunidad en que bajaba con su hijo pequeño quiso recompensarle. Le dio unas pesetas y le dijo que las gastara bien, que no volviera a casa hasta el día siguiente y que si preguntaba en la calle de la Rua tendría cama y quién sabe si compañía para la noche. De aquel día poco o nada recuerda Aurelio. Sabe que entró en una casa de las llamadas de citas y sabe que bebió cosas de las que desconocía la existencia. Pero de cómo regresó al siguiente día al monte con los suyos no tiene idea.
Diez meses después de aquella experiencia y con ocasión de otro lunes de mercado, su padre volvió con noticias extrañas. Edurne, la hija de Juan Antxon Gasabe, había parido un niño en pecado, sin padre reconocido. Todos sabían que Edurne se dedicaba a la vida nocturna y por eso nadie quiso hacerse cargo del bebé. Pero el padre de Aurelio, tras coincidir con la madre y el niño, había encontrado un parecido sorprendente con su hijo y estaba convencido de que era su nieto.
Durante unos días Aurelio no hizo más que pensar en aquel vacío de su mente que no le dejaba recordar. Si era verdad que había estado con aquella mujer, si las posibilidades de que fuera hijo suyo eran suficientes, tendría que asumir la paternidad y reconocer al niño. Seguramente debería bajar a vivir a la ciudad, buscar un trabajo y casarse. La gente se reiría de él por haber caído en la trampa de una fulana. Lo más posible es que fuera un mal padre, que su hijo no llegara a entender cómo un inculto así podía ser su progenitor. Sería repudiado por la familia de ella, por ella misma y su hijo, y aún así su deber estaba por encima de todo. Asumió el cometido como conclusión y expiación de un error.
Éste arrojo se diluyó enseguida. Las bajadas de los lunes se fueron sucediendo y no se decidió a acompañar a su padre y a su hermano. Ya se contaban diez años desde la noticia. Su padre visitaba y ayudaba regularmente a su nieto y a la madre, pero al regresar a casa callaba y no contaba a Aurelio los progresos del pequeño en el colegio, ni lo rizado que tenía el pelo, ni el color avellana tan dulce que desprendían sus pupilas. Y es que su padre sabía el valor que había que reunir para afrontar la paternidad cuando se es pobre y miserable, y sabía también que su propio hijo no sería nunca capaz de aceptar aquella enorme responsabilidad.

HABLADOR 30/05/0723:36




  • El gigante
Decía mi padre que había un gigante que tenía tres hijas, que dormían con coronas de oro.
El gigante trabajaba en el bosque allanando tesos y abriendo senderos, y cuando terminaba se echaba una pinta onderrok de cervecita en la tapería que habían abierto unos trasgos australes debajo de un peñasco de granito, que les iba muy bien y tenían buena clientela de criaturas sobrehumanas y del inframundo. Era un sitio simpático donde se podía cantar. Por la noche, el gigante volvía contento a su casa y le extañaba la curiosa manera que tenían las cosas de duplicarse, donde antes había un roble ahora había dos, donde había dos piedras, ahora cuatro, y el camino era un un constante problema porque se bifurcaba sin avisar y se empeñaba en inclinarse a un lado y otro, el muy borracho, con lo que le había costado a él enderezarlo todo el día y ahora no había forma de andar por él a derechas. Vamos, que encontraba su casa de milagro.
Sin embargo sus hijas eran únicas para él, y las quería mucho.
Por eso, la noche que aquel jovencito tan simpático se ofreció a acompañarle hasta casa y le ayudó a entenderse con los dobles robles y los dobles caminos, una sensación de amistoso alivio y de confraternidad le invadió, y le hubiera dado un buen abrazo si no fuera porque ya iba un tanto abrazado a sus hombros para no caerse, con lo que su gesto de amistad habría pasado desapercibido.
El gigante se puso a cantar y su horrorosa voz hizo temblar el bosque. Un roble se cayó muerto de risa.
Suavemente, el jovencito, entre canción y canción, empezó a hablarle al gigante de cosas de la vida, de mujeres, del hogar, el amor, los pequeños gigantitos... y así, como si no dijera nada, de pronto le dijo que estaba enamorado de su hija.
La noche quedó en suspenso, horrorizada. El gigante, inmóvil.
- ¿No os equivocáis? - le preguntó al chico, es decir, a los chicos, porque el muchacho, como todo lo demás, se había vuelto torpemente doble y dos sonrisas bobas florecían en medio de sus carrillos blandos como miga de pan ahogada en un estanque oscuro. ¿Cómo le había podido parecer tan simpático aquel pedazo de masa sin forma que retorcía sus cuatro labios delante de él, como si la noche no se hubiera estupendamente estropeado?
- La quiero - dijeron los labios, y había algo tan serio, tan firme, tan definitivo, en los cuatro ojos verdes del chico, que el gigante se impresionó. Era verdad.
El gigante se rascó su nariz roja, pensativo. ¿Era un amor tan grande el que sentía aquel hombrecito, como el que les tenía él a sus pequeñas? Era imposible. Eran sus niñas, las había criado, nunca las había abandonado, las quería. ¿Era un amor mayor? ¿Quizá distinto?
Era la vida que llegaba por la noche, hermosa pero ladrona, pero hermosa, y se empeñaba en continuar partiendo corazones.
- Oh - contestó con un vahído. Se apoyó más fuerte en el brazo del chico y lo encontró firme y amable. Al fin y al cabo, tenía que pasar y más valía que al menos el pequeño gusano que se llevara sus tesoros fuera simpático, como aquellos dos gusanos que le sonreían - Y, decidme, ¿lo saben ellas?
Y continuó su tambaleo por el bosque apoyado en el hombro de los dos muchachos. Al fin y al cabo, se dijo, aunque aquellos dos muchachos se llevaran a dos de sus pequeñas, todavía le quedaría una soltera y la cosa no sería tan mala, se conformó y suspiró.

BLANKA-L 30/05/0723:54




VOTACIONES DEL TINTERO CCXCVII:
La paternidad.Se abren las votaciones durante todo el jueves.
Den 3, 2 y 1 voto a los relatos que más les gusten.
Buenas Letras a todos.

ANDRESNIPORESAS 31/05/0700:04



Voto así
Hablador.............................3
Blanka................................2
Nuki60................................1
Han sido interesantes todos los relatos. Gracias, generosos.

ASOMBRILLADA 31/05/0715:03



votos
HABLADOR 3
BLANKA-L 2
ANDRESNIPORESAS 1
¡Qué poquitos en esta ocasión!

gemmayla 31/05/0715:48



votaciones
Por los pelos pero he participado, así que tengo el derecho y el deber de votar. Voto pues:
3 Puntos - "El gigante" / BLANKA-L
2 Puntos - "Paternidad" / ASOMBRILLADA
1 Punto - "Carta del escritor a su hijo" / ANDRESNIPORESAS
Pocos pero bien avenidos. Un saludo de otro pobrecito hablador...

HABLADOR 31/05/0719:11



+ votos
Pues yo también puedo votar porque en el último pelo está la virtud, por eso los padres van distinguiendo mejor lo bueno y lo malo según van teniendo claro qué pelos son los que les quedan, los que más valen, los que siempre estarán con ellos. Ay señor, qué semana de barbaridades he tenido, casi como las reflexiones que hago. En fin, como dice mi antecesor Hablador, un saludo y encantada de estar aquí todavía, como pelo de cogote.
3) HABLADOR
2) NUKI60
1) ASOMBRILLADA
Mis cinco puntos esta semana son para GEMMAYLA. Cuatro con estremecimiento frío y perverso para Andresniporesas.

BLANKA-L 31/05/0720:05



Mis votos
Blanca-L 3 puntos....por su imaginación.
Gemmayla 2 puntos... por su carácter reflexivo
Andresniporesas 1 punto...por lo bien escrito.
Tengo ententendido que la máxima puntuación es de 3 puntos. ¿Es así?

nuki60 31/05/0720:57



Votos (desde el andamio).
Hablador.......................3 votos.
Blanka..........................2 votos
Nuki60..........................1
Ha sido interesante.

ANDRESNIPORESAS 31/05/0721:53




RESULTADOS O RECUENTO FINAL DEL t-297.
Hechos los recuentos correspondientes, salvo error u omisión, dan los resultados siguientes:
Ganadores ex aequo: BLANKA Y HABLADOR....12 votos.
Le siguen: el resto.
FELICIDADES A LOS GANADORES!!!!
Según la costumbre, poner tema de común acuerdo o bien un tema cada uno...estamos ansiosos por escribir dos relatos cada uno. :-)
Buenas Letras y buenas Noches.

ANDRESNIPORESAS 01/06/0700:07