viernes, 13 de abril de 2007

CCXC.- La vanidad

TINTERO VIRTUAL Nº CCXC: LA VANIDAD
Reiterome:
¡Vaya! ¡Vaya! ¡Vaya! Después de cuatro años, diez mil relatos colgados, nueve mil ochocientos veinte y cinco veces en el tintero del cero, ¡¡¡por fin he ganado un tintero!!! Todas las gracias del mundo para aquellos que me han votado y, si se descuelgan por Sevilla, invitados a enormes raciones de lonchas finísimas de jamón lagrimante de grasita serrana, olor a bellota y jabugo, entreverao y que cuando se apoya en la lengua, le absorbe toda la saliva y la envuelve en ese aromático placer, único en el mundo, de un CINCO JOTAS degustado por un paladar que levita al paso de las lonchas cortadas como virutas de gloria, en blanco y cárdeno.
Posteriormente, se acompañará de guiso de lomo al ajo cocido en vino de Jerez y finalmente un revuelto de langostinos con setas de cardo. Todo ello regado con sus correspondientes manzanilla fría para el jamón y Vega Sicilia del 96 para el resto. De entrada cerveza Cruz Campo rubia y fría como corresponde a una bella mujer.
Y como tema, dado que me encuentro entre nubes y enmarcando en oro el relato premiado, propongo LA VANIDAD en cualquiera de sus aspectos para tema siguiente.

INCONGRUENTE1 06/04/0715:06




  • El Colegio.

Casi no me atrevía a tocar el piano. Yo, el primero en sacar pecho, el primero en tocar este misero clavicordio de mis narraciones, en verdad más bien armónica de vagabundo que sonora arpa, y más bien chirriante flauta de Marcias que espléndida lira de Apolo. Pero alguien tenía que ser el primero, el primero en el frente de batalla, según Fredd Zinneman en La Carga de La Brigada Ligera el general es un estupido que no ataca, cuando hay que soltar los caballos y galopar hasta ellos antes de que disparen sus cañones a mansalva. Aquí el primer fusilado de la guerra, el primer acribillado a balazos, el imprudente que quiere ejecutar un salmo y sólo sale de su teclado una cancioncilla, una chorrada, el aprendiz de mago que quiere ser como su maestro, el Micky Mouse que desata la apoteósica inundación. ¿Cómo no iba a ser yo el primero?, aquí un gilipollas para servirles a ustedes y a la causa del tintero. Y he aquí mi relato: Sesenta chavales en un colegio de curas, septimo o sexto de E.G.B., tiempos en los que los chavales no teníamos nada, ni centros comerciales, ni cines, ni dinero, ni nada, y feroz competición en la que nos metían los hermanos de la Congregación. Oprobio de muchacho débil en un correccional de pago, chulería de niños gestapo, delicuentes juveniles en potencia, colegio cárcel, colegio manicomio, escuela de terrores continuos, colegio campo de concentración. Clase de gimnasia, estribaciones de una ya perdida para siempre adolescencia, hay un verso de Kavafis que dice que regresará, en fín clase de gimnasia y carreras en el pequeño patio de la escuela. Primera carrera, salgo mal, esfuerzo inaudito por llegar a las primeras posiciones, primer fracaso, quedo muy atrás de las hermosas bestias. Agotamiento y extenuación. Segunda carrera, vuelvo a salir mál, todos me van dejando atrás, soy lo más débil que ha existido, no me llevaré la medalla. Tercera carrera, duelen los músculos como serpientes de lujuria, tiemblan las carnes y el sudor es un manto de fragante humedad, chorrea por la espalda, por la frente es un pájaro bellísimo, vuelvo a perder la carrera, vuelvo a quedar entre los últimos. Cuarta carrera, Dios, he salido bien, Dios, estoy soportándolo, Dios, he tomado bien la curva, Dios, Dios, Dios, Carlitos Cifuentes se tropieza conmigo, Dios, Dios, Dios, vuelvo a llegar el último. Vanidad de Vanidades, todo vanidad. He podido ganar esta carrera, podía haber llegado el primero, joder, podía haber sido como los Dioses, podía haber salido a hombros, por la puerta grande, como los buenos toreros, con los chulos y los fuertes, Dios, qué placer siempre el de la Victoria, aunque sea sobre los parapléjicos, pero Carlitos Cifuentes estaba ahí, incólume como un fardo de harina, rotundo como columna de gránito, tropezando en la vuelta, quebrándome la victoria, Dios, Dios, Dios, podía haber ganado, esta vez sí, esta vez podía haber triunfado. Que le corten la cabeza a Carlitos Cifuentes. Quinta carrera, vuelvo a llegar el último, me han jodido la vida para siempre. Vanidad de vanidades, todo es vanidad.
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Francisco Antonio Ruiz Caballero.

Escritorcillo 08/04/0713:48




  • ¿REFLEJOS? Dedicado a María Zambrano.
Sentado en el sillón de su escritorio, esperando la llamada de su editor, Mario vuelve a leer las maravillosas referencias que de su último libro hacen críticos y lectores. Sonríe con suficiencia y, dando un ágil salto, se levanta y va hacia su habitación. Enciende las luces y, colocándose en el centro, gira sobre sí mismo, reflejando su figura colmada en grasa y vacía de cabello en los espejos que forman las paredes y techo de su santuario. No importa la figura, solo el personaje; levanta su mano derecha haciéndola moverse como bailarina mora.
-Ja, ja, ja- suena la carcajada en el silencio de la habitación- ¡y solo tienen un libro mío!. ¿Qué harán y dirán cuando les presente toda mi obra, aun por escribir?- gira de nuevo y dejándose caer sobre la cama, su carcajada suena atronando el dormitorio, al mismo tiempo que la música de su móvil se deja oír entre risotadas. Es como si su editor hubiese esperado a que él terminase la petulante y engreída escena.
-¿Dime?- enciende un cigarrillo mientras oye a su editor -bien, esta tarde a las cinco la rueda de prensa- aspira el humo de su vanidad y lo suelta formando voluptuosas pompas de efímero blanco que se disuelven en la atmósfera de su salón casi antes de salir de sus labios -¿en el salón de actos de…? ¡Ah! Gracias, llegaré diez minutos antes- y apagando el móvil, se reclina ufano en el sillón de sus verdades.
A las cinco menos diez Mario aparece en el hotel. Su editor se acerca a él antes de entrar y, cogiéndole por la manga de la chaqueta, lo lleva hacia un lado.
-Mario, todas las preguntas ya se han acordado y la duración de la rueda de prensa también. Intenta ser lo más escueto posible, no es bueno promocionalmente que en esta primera rueda sueltes todo; hay que reservar algunos detalles para otros momentos que han de llegar. Y, ahora, vamos dentro.
Sentado junto a una mesa en un estrado que preside el salón, espera las preguntas. Según le llegan, Mario va contestando con lentitud, embelesado oyéndose a sí mismo. Hacia la media hora, su editor interviene
-Las dos últimas, por favor.
-¿Por qué escribe?
Mario se regodea en la respuesta. -Escribo para defender la soledad en la que habito. Solo salgo de ella cuando tengo algún secreto que contar. No escribo para hacerme inmortal, como ya se ha dicho, lo hago para hacer inmortal los secretos que cuento en mis libros. Perdurarán mis libros, no yo.
-¿Para qué escribe?
-Para librar a la gente de la cárcel de la mentira, del tedio y de la ignorancia. Finalizada, sale rápidamente del salón, como huyendo de ser el objeto de atención de tantas personas. Una mano se apoya en su hombro y le detiene. Vuelve la cabeza para encontrar fijos en él los ojos de su padre que, sonriéndole, le empuja hacia la calle.
Se sientan en un bar.
-¿Realmente piensas así?. No es este el hijo que yo eduqué.
-Padre, a veces la vida te hace hinchar la apariencia para poder ocultar el vacío interior- y agacha la cabeza no queriendo mantener la mirada de su padre.
-¿Y la soledad que has elegido? ¿Y los espejos, también son disfraces que ocultan tu verdad?
- No. Me rodeo de espejos no para reflejar en ellos mis muchos egos, sino por miedo a la soledad. Escribo más para desahogar la soledad en la que vivo que para desvelar los pocos secretos que pudiera tener.- le coge la mano y con la mirada en la mesa sigue –cuando me falla la inspiración, que es casi siempre, mi vanidad hace que busque en los secretos de los demás; no podría soportar defraudar a mis lectores.- en ese momento levanta la mirada -Ahora debo irme, mañana tengo que entregar mis comentarios a la maquetación de mi nuevo libro. Te llamaré cuando termine.- Sin esperar respuesta, se levanta y se marcha. Mientras camina alejándose de la mesa donde su padre ha quedado sentado, en sus labios se dibuja una extraña sonrisa, encogiéndose de hombros.

INCONGRUENTE1 08/04/0717:46




  • "Fábula milesia y apóloga. Las seis faltas de ortografía."
Lucía un sol de ésos que sólo ciegan ojos azules, grandes y hermosos. El rey asistió a la ceremonia de entrega de premios en el Palacio Occidental haciendo extraños guiños y sin poder apreciar los detalles del insigne acto, porque la luz del sol le daba directamente en los ojos. La princesa de la Isla de Francoterra había acudido con la esperanza de que el rey se fijase en ella. No sólo aspiraba a convertirse en reina alguna vez. También anhelaba el amor romántico como cualquier doncella ingenua, cándida y esperanzada. No era la primera vez que la princesa Brisálida seguía los pasos del rey con la callada intención de llamar su atención y que éste reparara en ella y sus innumerables encantos.
En pasadas ocasiones, la princesa había acatado los recursos fáciles de seducción. Aquellos que sobra citar por manidos y estereotipados. Para no equivocarse una vez más, consultó a la dama de honor de las hermanastras del rey qué cualidades valoraba más Su Majestad en las personas en general, y en las mujeres en particular. Esta educada mujer de la corte le respondió que el soberano no soportaba la desidia, el descuido y la incuria en el uso del lenguaje. Añadió que padecía al respecto una acérrima misoginia, ya que consideraba que las mujeres hacían peor uso del lenguaje que los hombres. Por eso se explicaba que tanto los hombres como las mujeres de su séquito guardaban absoluto silencio ante su presencia por temor a ser reprendidos si se les trabucaba la lengua, se les embarullaba el habla y acababan pegando una imperdonable patada al diccionario.
"¡Ya lo tengo!¡Ya sé qué haré para seducir al rey" - pensó la princesa.
Al tercer día de la entrega de premios, estaba prevista una cena ceremonial en el Palacio Occidental como colofón a los actos de los Juegos Florales XXXIII a los que habían acudido poetas de todos los lugares y confines del reino.
Tras la cena, se celebró un baile de máscaras y disfraces. La princesa se situó estratégicamente detrás del rey. El rey no se había percatado de su presencia. Ella dijo en voz alta y de falsete, escudándose tras su máscara:
- "Soy de las que creo, digo y pienso de que por haceros de reír soy capaz de montar un numerito que os deje patilifuso ya que vuestro pasivismo me causa honda inominia"
El rey al escuchar esta sarta de sandeces que el sentía como un grave atentado al léxico y a las elementales reglas gramaticales, se giró hacia la princesa. La bella muchacha, quitándose la máscara que cubría su rostro, y ésta vez sin impostar la voz, exclamó:
_ "Creo que lo correcto sería decir: Soy de las que creen, dicen y piensan que por haceros reir, soy capaz de montar un numerito que os deje patidifuso, ya que vuestra pasividad me cubre de ignominia. No obstante, la audacia que ha mostrado la dama que se acaba de marchar corriendo, me parece una vil ostentación de vanidad e insensatez, Vuecencia. Más le valiera guardar silencio y aprender gramática."
El rey, deslumbrado e impresionado por la sagacidad y la belleza de la princesa, quiso conocerla y fue así como la princesa demostró que si bien el empleo de la Gramática General es necesario y conveniente, más lo es manejarse en la habilidad y el dominio de la Gramática Parda, que otorga astucia y picardía al iletrado y disimulo y apariencia al inculto.
El rey se enamoró de la princesa. Contrajeron esponsales. Fueron relativamente felices y no comieron perdices porque la princesa era vegetariana. Colorín, colorado esta fábula milesia y apóloga se ha acabado.

gemmayla 09/04/0717:01



  • La mampara.
Tengo un tío por parte de padre que se pasa por el forro el sentido común. Basta que algo sea “lo normal” para que él haga lo contrario. Con decir que ve la tele al revés; no, por detrás no: lo de arriba abajo. “Como el mundo va de cabeza, mejor escenificarlo”, dice el muy fatuo.
Y lo orgulloso que está. No hace muchos meses la ministra de Sanidad decidió que no se podía fumar en lugares cubiertos. Pues mi tío ha comenzado a fumar. “Pero si tú no has fumado en la vida”, le dice la tía Agustina, su mujer y madre de mi primo Roberto. Bueno, pues le da igual, el caso es presumir de original. Y hasta qué extremo lleva las cosas que ha dividido la casa con mamparas de cristal. A un lado los fumadores, o sea, él; al otro el resto de la familia: o sea, su mujer y su hijo, mi primo.
Mi tío fuma durante las comidas, aprovecha el espacio entre el primero y segundo plato y da un par de caladas, a pesar del reproche de la familia. “Se te llena el estómago de humo y la comida se digiere peor”, le dice su mujer, o sea, mi tía. Pero a él le importa poco. Dice que con un ajo masticado en crudo se contrarresta el efecto del humo.
Cuando fuma un cigarro puro mi tío se aísla detrás de la mampara. Es triste verlo toda la tarde del domingo pendiente de la radio, porque mi tío oye el fútbol en directo. Si va ganando su equipo fuma relajado, si pierde da mordiscos al cigarro como si fuera un palo de regaliz.
Nosotros hablamos con él a través de la mampara, por un sistema de micrófonos que hemos montado. Como el de las cárceles o las ventanillas de RENFE. A veces no nos damos cuenta y hablamos alejados del micrófono. Entonces parecemos peces moviendo los labios y echando burbujas tras la pecera. No nos enteramos de nada hasta que nos acercamos al micro. Así es muy difícil discutir; en eso hemos mejorado la convivencia.
Y mi tío se enorgullece de que ha resuelto el problema de los fumadores pasivos. Y quiere extender el sistema. Se lo ha ofrecido al Ayuntamiento para el plan de viviendas de protección oficial.
-Están en ello –dice con orgullo.

ANDRESNIPORESAS 10/04/0712:35




  • SE LLAMABA CEFERINO.
La apostura que le faltaba era más bien toda y la que el uniforme le prestaba muy escasa. Ella lo vio llegar así, tal como era, achaparrado y tirando a fofo, calvo gracias a unas fiebres tifoideas atrapadas cuando pequeño; blando de carnes, carrilludo, rositecino debido al vino y portador de un bigote que, aún queriendo serlo, no llegaba a mostacho y dejaba la cosa entre Stalin y Zapata; situando el intento entre Nietzsche y Einstein para dejarlo exactamente entre Groucho y el ridículo. Además, la solitaria e hirsuta ceja, que le cubría las lentes de concha como si fuese una marquesina o una visera, incidía de forma notable en la identificación con los modelos anteriores.
El conjunto arrojaba un halo de cachazuda bonhomía, junto a un puntito de la ternura propia de un osezno mezclado con algo de sórdida homosexualidad. Incluso desconociendo su nombre de pila, daban ganas de llamarlo Ceferino.
Ella lo vio venir tal y como era y, ni por un instante, se dejó engañar por el uniforme. Inmediatamente se le ocurrió imaginarlo -bien dispuesta como era- desnudo y corto de piernas, bajo y escaso de culo, generoso de panza y hombros caídos y dueño de una papada que se extendía más allá, mucho más allá del pescuezo. ¿Tendría pescuezo?. Talla cincuenta y seis por lo menos, pensó.
Y debió pensar bien: la cabeza troncopiramidal tenía la base justo sobre los hombros; era, lo que se dice, una cabeza bien sentada y, a ambos lados de ella, justo en la confluencia con los hombros, manaban dos bracitos que no sólo eran pequeños y desiguales, sino que eran delgados y frágiles, concluidos en una manitas cuyo detalle más vistoso era un reloj Casio y un anillo de oro bajo.
De la entrepierna para abajo, la sensación era la misma pero carente de refulgencias aparte los brillos del pantalón. Acaso por ello a ella se le antojó cómico, pero guardando cuidado de no entrar en hilaridad y estallar en carcajadas como parecería indicado ante apariciones de esta índole. Se limitó a observarlo, con alguna conmiserativa mirada eso es cierto, mientras se preguntaba el motivo de su orgullo y su vanidad, plantado allí, ridículo como era con esos aires de mariscal de campo.
No era su uniforme de bedel de cátedra, ya de por sí poco atractivo, ni tampoco los grises y dorados de la gorra que portaba lo que le conferían ese aire arrogante, ese sin sentido. Era algo más pero no el brillo de los ojos, apagados por las enormes gafotas, ni la tersura de su piel picada de viruela que asemejaba los cráteres lunares, ni mucho menos su hedor a colonia barata que intentaba tapar unas largas ausencias de contacto con el agua y el jabón y que dejaba tras de sí un aroma largo como la cola de una reina en el día de esponsales.
No. Era algo más profundo, algo más profundo que el lago de pobreza, miseria y grima que brotaba de lo más hondo de su persona lo que le hacía adoptar ese aire fiero y cargado de orgullo que provocaba que su desagradable voz se oyera por encima de las demás voces de la sala.
Era la vanidad que le otorgaba el hecho de haber ganado un devaluado concurso literario más cubierto de pena que de gloria.
¡Ah!... la vanidad. Era la vanidad.
Ella sonrío sin tapujos. Y sí, decidió que sí, que le llamaría Ceferino.
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Maruja 11.04.2007

Maruja_Peones 11/04/0712:47



  • Sonchexuel y la libido de la marrana.
No es que fuera gran cosa la marrana, aunque había mejorado mucho desde que Marutzi la trajese hasta la granja allá por el mes de abril, pero en los últimos tiempos no dejaba de rondarle por la cabeza que algo iba a suceder. Algo malo, claro. Y esto no los dejaba descansar en paz.
Sonchexuel le preguntaba cada noche antes de dormir a Marutzi como había encontrado los andares de la jamona entre el trigal. Y Marutzi, harta de contestar siempre lo mismo que el día anterior (entendamos: “pues ni bien ni mal, Sonchi, ni demasiado “curá” ni demasiado “engrosá”, pero siempre mu perdía entre el trigá) optaba por un silencio aborregado por mucho que sintiese sus carnes agitadas por el asir y el tirar de su machorro.
Pero como todo el mundo tiene un límite y Marutzi no quería descubrir el suyo, decidió observar detenidamente a la criatura, a ver si realmente le notaba algo extraño en el comportamiento y así encontrarse en razones con Sonchexuel o definitivamente desterrarlo hasta el camastro de la primera habitación de primos, desocupada desde que viniesen los parientes para celebrar difuntos.
Era blanquecita, oblonga pero atonelada, con patas cortas y rastreras terminadas en pezuñas bien formadas. Mirada por delante era concéntrica y reconcentrada, de ojillos de cochino malintencionado y ligeramente fatuo. Por detrás era otra cosa. De andares graciosos, incluso melodiosos con su clip-clop-clip. Lozana y merengadita. ¡Como dos cochinos, vamos!
Dejándose seducir por sus graciosos jamones, la siguió por entre el trigal, plantado y a punto de recolectar, sin que se le adelantase demasiado, por temor a perderla de vista, ni dejándose adelantar, no fuera la desconfiada puerca a pensar que la espiaban…
Fue de tal forma que descubrió en el sembrado vecino, otro cochino como no había igual. Era enorme, como un caballo pequeño, o un mulo, de patas impresionantes y transfiguradotas del lugar por donde hollaban. De porte papal, interesante sin querer aparentarlo, o así se lo pareció a la muy humana Marutzi.
Así de rápido se dio cuenta de los tejemanejes de su marranita, que puerca sería, pero no tonta y si muy hembra.
Aquella noche se lo comentó a Sonchexuel en la cama, antes de que le preguntase nada y para ventura del hombre que chingó cuando esperaba el destierro… Y con lechoncitos para la próxima primavera.
Y a otro lado a joder la marrana.

YUYUWANA 11/04/0719:06




  • Los otros relatos son una mierda.
Ven, lee estas líneas y olvídate del resto, sólo lo que yo escribo vale la pena. Dame a mí el máximo número de votos y reparte las puntuaciones más bajas entre los demás, así parecerás cumplidor. Tu cuento también da asco, mejor hubiera sido que no participaras esta semana en el concurso, pero ya te has presentado y esa bazofia tuya me mancha, ni aunque sólo sea por estar tan cerca de mis hermosas palabras, mis letras, mi texto sublime. No obstante, te perdono porque sé lo que se esconde en el interior de tu corazón. Ven, acércate, lee estas líneas si quieres que te lo explique, yo tengo el poder de encontrar lo que buscas. Has escuchado mi voz antes saliendo de tu propia boca, golpeando tus pensamientos y hasta duermes en ocasiones con el arrullo de mis canciones, pero me niegas, me niegas siempre. Nunca reconoces haberme utilizado cuando te he hecho falta y luego me encierras en ese rincón oscuro de la mentira y el engaño al que tienes por acostumbre ignorar, incluso mientras lo estás visitando en todo momento.
Me buscas, ya lo sabes, ven, lee, voy a explicarte cómo llegar hasta mí, aunque ya lo habrías descubierto hace tiempo si de verdad estuvieras interesado en tirar las paredes que te separan de la verdad. Hemos jugado desde el principio a este juego en el que intentas ganar la salvación de tu alma. Tratas de aparentar que no existo, te apartas y jamás impides mi paso si decido ocupar tu lugar cuando te sientes incapaz de mantener el pulso firme. Entonces, eres tú quien se pierde en las sombras, ojalá se pudran tus huesas en la oscuridad y no vuelvas más. Yo no te encerraré como haces conmigo, alimentando a una bestia que necesitas, tú a mí no me haces ninguna falta. Ven, lee, encuéntrame pronto, yo te pondré a mi servicio y serás feliz sometido a mis deseos. Ya me escuchas, sigue mi voz, vamos a mirarnos los ojos y dejaremos los engaños. Mi relato es el mejor, los demás son una mierda, no sé cómo has podido pensar otra cosa ni por un solo instante, pero son tus dudas, la indecisión que no soportas, lo que te lleva hasta mí una y otra vez. Ahora, siente el miedo y la vergüenza que te vuelven débil, te dejo leer de nuevo tus propias palabras y al acabar vendrás a mí, podremos reconocer tu cobardía cuando vuelvas a retomar mis palabras. Venga, te espero.
Dilo, di ya que mi relato es el mejor, espero que esta pausa te haya servido para echar un vistazo a los demás participantes, son como tú, incluso escriben peor, todos giran la cabeza al cruzarse conmigo, pero en realidad me buscan, no te cuento nada que tú no sepas. Luego, querrás apartarme, pero ya soy la voz que susurra en tu oído, tu boca ya habla con mis palabras. Esta vez me quedo, supero a cualquiera y, desde luego, soy mejor que tú. Puedes quedarte a limpiar mis zapatos o a quitar el polvo de mis hombros con un cepillo, alguna utilidad te encontraré. Te permito hacerme la pelota si quieres, ponte cascabeles en los pies y da brincos para mí, también alguna voltereta estará bien mientras una y otra vez lo dices en voz alta, lo aclamas, me admiras y repites y repites que soy el mejor. Me vas a dar tus votos, cómo no. Dame muchos puntos, todos los posible, y las migas que te sobren tíralas como se arrojan las inmundicias al ganado. No vas a poder evitarlo ahora sabes, a fin de cuentas, que yo soy tu vanidad.

SEMENTERIO 12/04/0700:04

lunes, 9 de abril de 2007

CCLXXXIX.- Tema libre

TINTERO CCXXXIX: Tema libre.Como el ganador JMLV no aparece, corre turno y como finalista propongo tema.
No hemos llegado a un acuerdo así que lo dejamos en TEMA LIBRE.
Cada uno que escriba sobre lo que prefiera. Tiene tiempo hasta las 24 horas del miércoles.
Buenas Letras a todos.

ANDRESNIPORESAS 31/03/0708:17




  • Días de sol
(Cursilada)Días de sol pasean por las playas de mi tierra, calentando arena y agua, como en las calendas de agosto; quizás un poco menos. A ratos, cuando alguna simpática nube algo subida de peso, paseando sus voluptuosas formas se cruza por medio, se llega a sentir el fresco, que del mar sopla la brisa y la agradece el cuerpo. Y con el día a mi espalda, pasean el día, las olas del mar, las nubes y hasta este pobre viejo; bueno, yo pasear no paseo, yo recapacito, reflexiono y, a veces, hasta pienso.
Descalzo llevo los pies por si las lenguas del mar les da por lamerme los dedos; y se atreven las muy osadas, no crean, aun faltándome al respeto que edad, bueno, casi como el mar tengo.
Sí, es bonito pasear por las arenas del mar, ya en primavera metidos, viendo al fondo conjuntarse cielo y mar y, aquí en la orilla, viendo las olas, como lenguas lamedoras queriendo besar la luna, subir y caer de nuevo, llena su boca de espuma blanca, de rabia por no conseguir un beso, deslizarse por la orilla escondiendo su vergüenza entre los poros de arena. A veces las ves subir y a la lluvia caer del cielo y en la mitad se saludan como viejos conocidos al volverse a encontrar; unas veces en el mar, otras en el desierto, las menos en montes y valles donde mas se necesitan, para beber, como riego del alimento del cuerpo o, para verlas pasar como ríos de esperanza hacia otros pagos que no tuvieron la suerte de ver llorar al cielo.
Camino despacio, hundiendo los pies en la arena, sabiendo que al volver ya no quedarán huellas de mi deambulante andar que, en el mar, doliente de alzheimer, no ha lugar para recuerdos. El problema, ironías de la vida, es que al volver de mi paseo, mi mente también olvidó lo que pienso. ¿Alzheimer? ¿Despreocupación? ¿Desidia? ¿Aburrimiento?. No lo sé, ni lo sabré, porque cuando ya se ha vivido tanto que los recuerdos no caben en la memoria, la pobre va y se bloquea y, entonces, ni entran nuevas vivencias, ni salen las que están dentro.
Días de tibio sol iluminan mis lentos pasos hasta el horizonte y vuelta. Y en el camino, agua de lluvia y mar, arena húmeda y salitre, aire fresco y poco más; suficientes ingredientes para aliñar las ideas que como un sueño, salen de mi anquilosado cerebro momentáneamente activado por el fuerte olor a vida que desprende el enamorado mar.
¡No pienso que es la tristeza lo que me lleva a escribirlo! Si alguien mirase mi cara, me vería sonriendo porque, la vida con toda su cruel realidad, nunca consiguió entristecer a un hombre que llega a viejo, por edad o por saber, porque los dos se hacen uno en el devenir del tiempo vivido.
Hoy soñaré que fui joven; je je, quizás se cumpla mi sueño.

INCONGRUENTE1 31/03/0714:00




  • DESCONFIANZA TOTAL
"Hoy antes de las ocho de la noche te mataré. Firmado: uno del foro escritores". El señor Andresniporesas leyó y releyó la extraña misiva escrita a máquina que alguien dejó aquella mañana en su PC, removiéndose inquieto en su butaca. -Puede ser un chiste -pensó- pero es también posible que no lo sea. Ya son las cinco de la tarde y aún me quedan tres horas para solucionar esta incómoda situación. Volvió a repasar la lista de sospechosos. Es decir: sus compañeros del foro. La señorita Galletas era muy frágil y muy tonta (aunque en muchos cuentos policiales una persona así es quien resulta ser el asesino). El señor Andresniporesas la creía incapaz de cometer de aquella complicada manera un asesinato: tenía un cerebro muy simple. El viejo Erkaytano, con sus 35 años en la empresa, era un tipo con bondad y siempre estaba dispuesto a ayudar inmediatamente a los demás. Imposible. Quedaban la señora de Sementerio y el señor Condedrako, con los que el señor Andresniporesas cerraba su lista de cuatro únicos sospechosos, ya que no había mayordomo. -Esto de andar investigando un asesinato antes de que muera la víctima me pone muy nervioso- pensó Andresniporesas. -Y más todavía si la víctima soy yo- pensó cinco minutos después. Cerca de las seis y media la señora de Sementerio solicitó permiso para retirarse antes, por encontrarse afiebrada. Quedaba entonces como último sospechoso (o sea, como seguro homicida) el señor Condedrako. Joven, fuerte, lacónico, era el único que podía competir con él para ocupar el cargo de jefe del foro el próximo mes. Sobrados motivos tenía el señor Condedrako para cometer el crimen.
Un hilillo de sudor le corría por la frente al señor Condedrako, apenas hubo leído por vigésima vez el curioso mensaje que alguien había depositado aquella mañana sobre su mesa del PC, y además tiene la gentileza de avisarme- alcanzó a pensar: "Hoy antes de las ocho de la noche te mataré. Firmado: un compañero del foro". También por vigésima vez el señor Condedrako se aseguró que el Día de los Inocentes estaba lo suficientemente alejado, y también recorrió con la vista los escritorios donde trabajaban sus únicos sospechosos. -Menudo dilema. ¿Justo a mí me eligieron como la víctima de este cuento? El señor Erkaytano estaba tomando un cafecito. Erkaytano era un santo: siempre lo había sido. Era incapaz de matar una mosca en la sopa, y por eso tomaba café. Por otro lado, la señora de Sementerio se habría de retirar temprano con una ligera indisposición. La señorita Galletas -siguió pensando el señor Condedrako en voz baja- la señorita Galletas y un muerto eran lo mismo, en cuanto a sus posibilidades para encarar cualquier empresa que, como un asesinato, exigiese un mínimo de iniciativa. Quedaba Andresniporesas. -He de cuidarme de él en estos sesenta minutos que faltan para las ocho de la noche (musitó el señor Condedrako), mientras se disponía a simular que trabajaba, sumido en una tensa y expectante vigilia.
Acababa de retirarse el último del foro, excepto los señores Condedrako y Mastronardi. Eran las ocho menos cuarto. Poco a poco ambos fueron interrumpiendo sus respectivos y simulados trabajos y comenzaron a mirarse de reojo sin decir palabra. Indiferentemente. Inexpresivamente. Se levantaron de sus asientos, y caminaron muy lentamente el uno hacia el otro. Ambos sabrían defenderse en el momento preciso porque cada uno de ellos había comprado, aquella mañana, una pistola. -No soporto más esta tensión -pensó Andresniporesas- , prefiero matarlo yo. El señor Andresniporesas sacó su pistola y disparó. Una milésima de segundo antes, el señor Condedrako había pensado: "Ya saca su pistola, Es hora de defenderme". El señor Condedrako sacó su pistola y disparó.
-Misión cumplida- fue lo único que exclamó complacida la señorita Galletas, allá abajo en la avenida, cuando escuchó dos disparos que se perdieron en las

PENSATIVO 31/03/0719:29



  • Mosqueo.
Busco en el diccionario el verbo "mosquear" . Además de significar "espantar o ahuyentar las moscas", se dice referido a una persona "responder y redargüir resentida y como picada por algo". La forma verbal pronominal o más bien reflexiva, "mosquearse", viene a ser aquello de "quien se pica ajos come".
La crispación y el mosqueo general me mueven a recurrir al diccionario. Para mi, el "Maria Moliner" es como la Santa Biblia. Otros se aplican al cuento de memorizar los precios de un litro de leche en envase tetrabrik para que no les recriminen que en las burbujas de impunidad, hérmeticas y aisladas del exterior, en la que les sirven cafés a setenta y dos céntimos a unos, puede que les obsequien gratis el carajillo a otros. El carajillo que se sepa no lleva leche, pero puede que agrie un tanto el caracter del que lo toma a primera hora de la mañana.
El mosqueo se respira y se vive en todas partes. Uno ya no sabe bien, si es por el carajillo, la leche o el café. Si dices a alguien que lo que te tiene endemoniado a rabiar es la subida de los intereses de la hipoteca, te argumentan, te redarguyen -¿se podrá decir ésto asi? -que la culpa es tuya y solo tuya por comprarte un piso en estos tiempos que corren. Si tímida y pacatamente osas decir que los sueldos mil euristas y ochocientoeuristas te amargan la existencia el tercer día del mes incipiente, te arriesgas a que te tilden de pringado, tonto o algo mucho peor, cenutrio, zoquete y lerdo. Si un día te has levantado algo ufano y a los colegas les espetas que te preocupa más el terrorismo foráneo que el nacional, que te preocupan más las guerras internacionales ilegales e indiscriminadas que las escaramuzas, refriegas y disputas de los gamberros, libertinos e incívicos de turno, te expones a pagar tu solito la cuenta de las cañas y los cafeses. Puede incluso que el dueño del bar te niegue el derecho de admisión.
Airear los mosqueos particulares y propios es de muy mal gusto. Por tanto me abstengo de exponer aquí qué me tiene espantando moscas con la espumadera de freir los huevos o espumar el caldo, a falta de un instrumento más apropiado. Con decir que no dispongo de uno, ya se pueden figurar ustedes lo poco preparada que vengo para la vida moderna. Pero, reconozco que no me siento ajena a esta epidemia o pandemia mosqueante y sucumbo al istmo de sus fauces a pesar de mi talante budista que algunos mal nacidos tachan de progre.

gemmayla 02/04/0712:29




  • Tinta de pulpo.
Existe una clase de vulgaridad sangrante a la que no puede servidor dar cobijo sin entrar en un estado de gelatinosa miseria, se trata de la mía propia. Cuando eso ocurre decae uno, muere un poco mi persona en beneficio de las multitudes con las que éste que escribe cohabita en su interior y pugnan por el control de mis actos. Perderse de esta manera es una verdadera pena, pero lo otro, es decir, mantener a codazos el dominio de una manifestación personal a la que le debo cierto gozo frente a ingentes y grimosas cantidades de posibles y competitivas identidades que pueblan dentro de mi persona agota un huevo.
Los usos sociales resultan cansinos y detestables para quien apenas tiene fuerzas suficientes con las que terminar el día sin darse mucho asco. Entre pitos y flautas, si uno se deja llevar por ellos, al meterme en la piltra acaban por darme las tantas vacío de material con el que pasar cuentas a la metafísica o, según las épocas, en su defecto, a la cosmogonía. Por si eso fuera poco, el metabolismo al que está uno empadronado empieza a exigir atenciones que hasta hace poco mi menda daba hechas por mano natural y como cosa gestionada en el hipotálamo, ese lugar estupendo del cerebro con el que uno siempre ha tenido un intenso romance y en el que tanto trámite orgánico yo había delegado. Si ya es triste desperdiciar tiempo valioso escogiendo entre mis harapos algo armonioso y limpio que ponerme para formar parte con disimulo del marasmo urbano, más penoso es aún arrojar gran parte del horario destinado al ocio al sumidero infecundo de la digestión. Quien la tenga buena y no sepa lo que hay que pagar a Cronos por un zurullo bien tramitado, que la conserve con mimo, aunque eso también lleva su tiempo haciendo alquimia en la cocina.
Lo mejor que le puede pasar a cualquier apasionado por la contemplación, el misticismo y la libertad es tener dinero, mucho, y además obtenerlo de manera fácil. Como esto sucede en contadas ocasiones, a quien le ocurra duda uno bastante que se entretenga en leer chuminadas del estilo presente. Lo más probable es que estas letras estén desfilando ante ojos plebeyos y sometidos a la prisión de la rutina, vistas cansadas acostumbradas a la reiteración, sensibles al mal entendido si algo se escapa a lo repetitivo. Se espera que, aún así, sepan ver en el que escribe también a un hermano, a un amigo, al colega de galeras. Servidor es, en definitiva, el prójimo y no amarme como se amarían a ustedes mismos es un pecado muy grande. Somos, pues, compañeros de cordada, la misma cadena nos sujeta por los tobillos al jergón de la mediocridad.
A algunos esto no supone motivo de preocupación ninguna, y bien que hacen si de esta manera son felices, sigan a lo suyo, que la vida es breve, cosa de cuatro días, dos configurando el móvil y uno rezando. Del que queda, de su capa harán un sayo y eso será lo que les haga sonreír a la hora de dar el último suspiro. Mientras tanto, si observasen que hay quien no les imita y ven sacar limas escondidas entre la miga de una baguette, de un pastel, o incluso del culo de un pavo, hagan como que disimulan, contengan el vocerío y no den la alarma. Permitan la fuga y achanten la mirla.
Si no entiende alguien lo que servidor dice, la culpa será siempre del remitente, no se alteren sus personas, mantengan la calma. No pidan explicaciones a quien no se las pide a ustedes, existen motivos para todo. Los leones reinan, las gacelas corren, los elefantes recuerdan, los mandriles se la pelan, el cóndor pasa, el cuco no hace nidos, las hienas ríen y los cocodrilos lloran. Muy pocos de los que se fugan escapan al cautiverio, casi todos mueren en el intento o, en el peor de los casos, son capturados de nuevo, reciben azotes y son castigados con saña para quitarles empuje y que se les pierda el ansia de encontrar otra forma mejor de pasar la vida. Uno, detrás del alambre de espino, es consciente de esto que dice, lo sabe, lo piensa y recuerda a pesar de todo que Kambi Bolongo quiere decir Río.
http://www.laurachenoweth.com/albums/india/roots.j...

SEMENTERIO 03/04/0700:48




  • Los motivos de Robinson Crusoe.
He esperado este momento con intensa ansiedad. Pocos saben la verdadera historia de Robinson Kreutznaer y casi todos ignoran el motivo de su aislamiento en la isla.
Nunca hubo tal naufragio. Robinson Kreutznaer fue un médico ingles de reconocido prestigio. Sus experimentos innovadores le llevaron a enfrentarse a los colegas académicos más prestigiosos.
Entre sus opositores hay que destacar al Doctor Tilman, eminente por sus estudios con las mariposas. En cambio el doctor Robinson destacó por sus conocimientos en alergias, enfermedades pulmonares y gripes estacionales.
Las teorías de ambos doctores fueron motivo de enfrentamiento y controversia en la Real Academia de Medicina de modo que llegaron a crear enemigos permanentes y hasta insidiosos. El doctor Tilman hizo correr la mendaz historia de que Robinsón tenía relaciones amorosas interesadas con su ayudante con la que experimentaba sus vacunas no autorizadas.
Robinsón retó a Tilman a un duelo a primera sangre con espada, puñal y camisa blanca para lavar las afrentas a su honor.
Perdió Robinson y el castigo que le impuso Tilman fue que tomara un barco que iba con destino a las islas del Océano Atlántico. El doctor Tilman le entregó en secreto al capitán del barco un pergamino sellado con las condiciones que no debía abrir hasta el décimo día de navegación.
Llegado el día décimo, el capitán entró en su camarote y se dispuso a romper el sello del pergamino. En eso momento sonaron unos golpes en la puerta. Era Robinson. El capitán le leyó el pergamino cambiando el contenido: "Cuando llegue a la isla de Selkirk deberá tomar unas muestras de polen y conservarlas hasta el final del viaje". Todo mentira. Pero un caballero inglés como Robinson no podía, no debía, poner en duda las palabras del capitán.
Al llegar a la isla Selkirk, Robinson lo dispuso todo para conseguir las muestras, pero el capitán sabía que Robinson debía quedar abandonado sin su consentimiento. Cuando Robinson estaba enfrascado en su tarea de búsqueda de muestras, el barco zarpó y Robinson quedó solo en la isla solitaria.
Esta historia jamás se ha sabido y el motivo de que yo la conozca es porque en un cofre que ha pasado de padres a hijos, como un tesoro, hay un pliego que da cuenta detallada del suceso. Sólo un familiar, antepasado mío, también doctor, el famoso Daniel Defoe escribió la historia del doctor Robinson pero la noveló callando las verdaderas causas para salvar el honor de la familia.
El secreto ha permanecido hasta hoy 288 años oculto, tal como lo dispuso el Doctor Robinson Kreutznaer, más conocido como Robinson Crusoe.

ANDRESNIPORESAS 04/04/0713:09




  • La Mala Suerte de Sara.
Por dos veces estuvo a punto de perder el equilibrio, no es que estuviera muy borracha pero el movimiento del barco no le ayudaba precisamente a conservar la estabilidad sobre las piernas. Se sentó en el frío suelo y colocó la botella entre los muslos, con un ademán brusco se apartó el cabello que le tapaba los ojos y con la mano se secó las mejillas mojadas y la nariz. Se sentía herida y enrabiada con el mundo, se preguntó cual de todos los pecados capitales había cometido para que toda la suerte que otros disfrutaban le diese a ella la espalda continuamente. Miró hacia el oscuro cielo y el estómago le dio un vuelco ¡maldito Richard y malditos todos! Como pudo, logró incorporarse y llegar hasta la barandilla del barco antes de comenzar a vomitar.
Hacía tres años que Sara se había quedado sola con un hijo al que mantener y un alquiler que pagar, no había trabajado nunca y su ex-marido no estuvo por la labor de pasarle lo indispensable para dar de comer a su hijo. Los trabajos no abundaban en aquella ciudad y a los pocos meses tuvo que ver como los asistentes sociales se hacían cargo del pequeño. Al niño le prometió que pronto volvería con ella pero los dos supieron al despedirse que no cumpliría esa promesa. Sara no había sido nunca una mujer luchadora y aunque no había querido reconocerlo ante los demás, en su interior guardaba el convencimiento de que aquella responsabilidad le había pesado demasiado en el poco tiempo en que dependió de ella. Fue por aquel entonces cuando comenzó a tomar pequeños sorbos de anís para animarse, necesitaba un estímulo para desenvolverse en aquella jungla de trabajos poco remunerados en los que pronto tuvo que aprender a callarse y a obedecer.
Conoció a Richard en un bar turístico del puerto donde ella servía copas, a él se le notaba que manejaba dinero y cuando le propuso que se fuese a correr mundo con él, no se lo pensó dos veces. Habían navegado por todo el mediterráneo a bordo de un gran yate de recreo con dos camarotes y un salón decorado con maderas barnizadas y muebles de lujo, visitaron los mejores restaurantes y Sara llenó un armario con vestidos de las mejores firmas del momento. En la intimidad su vida no había mejorado mucho, Richard era vicioso, jugador y la mayoría de las noches las pasaba borracho tendido entre sus brazos.
Aquella noche había aparecido con una nueva amiguita y sin contemplaciones la había echado del camarote avisándola, mientras intentaba mantener el equilibrio, que a la mañana siguiente no quería volver a verla en el barco. Sara, un tanto recuperada después de echar parte del alcohol que inundaba su estómago bajó al camarote del capitán, éste no era muy diferente de su patrón y apareció tras la puerta con una sonrisa bastante cínica, estaba acostumbrado a estas escenas. Sara le conminó a que la ayudara, no tenía un maldito lugar donde ir sin el dinero de Richard. La mirada que él le dirigió señalando hacia su cama y la sonrisa torcida del hombre acabaron con su paciencia, agarró lo primero que encontró al alcance de la mano y se lo arrojó a la cara, empezó a romper todo lo que encontró lanzándolo al suelo, el hombre la detuvo sujetándola por las muñecas y ella comenzó a llorar de nuevo. El yate, mientras tanto, seguía balanceándose por el alto oleaje que llegaba hasta el puerto.
Apenas hacía un rato que había amanecido cuando Sara salió de aquel barco con unas cuantas ropas que consiguió meter en una maleta y un puñado de billetes que Richard, más sereno ya, le había entregado antes de despedirla definitivamente. Ahora se encontraba frente a una ciudad extraña donde sus gentes ni siquiera hablaban el mismo idioma que ella y no pudo evitar que una oleada de desamparo envolviese todo su cuerpo haciéndola estremecer a pesar de que ya apuntaban los primeros rayos de sol en lo que sería un día caluroso de verano. Tenía suficiente dinero para volver a la ciudad donde había vivido siempre, allí donde su hijo la esperaba en un frío internado aprendiendo a valerse por sí mismo. Esta idea duró poco tiempo en su cerebro, Sara miró los billetes, recordó el tiempo pasado y sacudió la cabeza. Lentamente empezó a caminar adentrándose paso a paso en aquella ciudad desconocida, durante el largo trayecto y mientras arrastraba la maleta sus labios no dejaron de moverse, tal vez murmurando razones para sí misma.

SONETODECUERDA 04/04/0718:29




  • Poema Bomba.
Una Bomba revienta al dueño de los Almacenes IKEA en una cena con el Presidente de la Junta de Andalucía y aquí no ha pasado nada.
Los dos grandes magnates en la cena Celebraban felices un negocio, Langostinos, truchas, berenjenas, Y estalló una lasaña entre los socios.
Y los dos potentados reventaron Y sus tripas quedaron en la mesa Mezcladas con caviar y con cerveza Y los huevos de pascua que cuajaron.
Un olor a muy densa porquería Desató sus encantos más temibles En el buffet de berenjenas frías
Y en el estrado de la barra libre. Fuera acaso un hecho ya imposible Que sucediese, y en Andalucía.
.........................................................
Francisco Antonio Ruiz Caballero.

Escritorcillo 04/04/0719:16




Re:Los motivos de Robinson CrusoeRespuesta a: Los motivos de Robinson Crusoe"Aquello a lo que se agarra el náufrago cuando se ahoga, eso es la realidad"
(Ortega & Gasset)
http://www.youtube.com/watch?v=RxGqrEq002s

SEMENTERIO 05/04/0716:00

miércoles, 4 de abril de 2007

CCLXXXVIII,. Jaque Mate

TINTERO VIRTUAL CCLXXXVIII: Jaque Mate
Estoy agradecido en grado sumo por el doble placer que me proporciona la votación de esta semana.
Por un lado, hay una entrada abierta dedicada a despezar de mi relato anterior, lo que me llena de orgullo, agradecimiento y angustia vital.
Por otro lado, tengo el privilegio de abrir tema, da gusto devanarse los sesos encontrando una opción acertada. Mi pareja me ayuda y resulta muy divertido, en esta ocasión nos hemos decidido por un tema con evocaciones de enfrentamiento intelectual y que además contenga la palabra "mate".
http://br.geocities.com/xadrezvirtual/partidas/pas...
Gracias, gracias, gracias.

SEMENTERIO 23/03/0710:44




  • Gobierno derrocado en el país del ajedrez.
Crees que todo está previsto, catalogado, presupuestado, inmune al capricho de un destino infausto. Aferras el volante de tu automóvil con presta displicencia, manipulas pedales, palancas e interruptores con la seguridad de un semidiós. Te adentras en el tráfico de Madrid ya avanzada la tarde, cuando el cielo se viste de un violeta casi inverosímil, nacido de la paleta insensata de un pintor aventado, y sorteas obstáculos fijándote apenas en ellos, meras siluetas negruzcas que no frenan tu pensamiento. Tu mujer sale de trabajar y vas a buscarla y empieza a lloviznar, pero circulas liviano, penetrando la noche en ciernes con la suavidad ladina de un alfil blanco, mientras los demás vehículos se mueven como peones desplegados sin sorpresa, en una partida de ajedrez mil veces jugada, cuyos movimientos se repiten con la desmayada cadencia de siempre.
Piensas en el muy próximo nacimiento de tu primer hijo, el ginecólogo no ha detectado inconvenientes. Movimiento de caballo, piensas en la agenda laboral de mañana, la cortas en porciones de tarta perfectamente previsible. Maniobra en flanco de dama, piensas en los pagos de la semana siguiente, tienes que concertar citas con el banco y el notario, ya tenías destinados los honorarios del último seminario a ese menester, no lo piensas más y ejecutas tu enroque. Las luces parecen más centelleantes con el ojo derecho, habrá que revisar esa catarata incipiente, piensas que acaso tengas que operarte en breve, mejor cuando el niño tenga más de seis meses, piensas en qué clínica elegir, se mueven los alfiles enemigos y respondes según lo estipulado, como si un caudal de armonía cósmica te ordenase formar la consabida trama de peones sin más trámite.
Cambio de piezas. Chas, chas. No lo piensas demasiado. Chas, chas, otra vez, circulas más fácil por calles más estrechas, pasado mañana irás a ver a Gabinete Caligari en su bareto, sonríes al imaginarte al solista amigo y desmañado y esta vez pagarás tú los tres cuba-libres que beberéis, pero juras que no te acostarás muy tarde porque al día siguiente tienes guardia. Movimiento de dama, tu dama buscando un cambio inaplazable, el tablero se ensancha y accedes a la Avenida Reina Victoria, tráfico fluido, llueve con algo más de intensidad, ni siquiera conectas el limpiaparabrisas, te quedan tres minutos para llegar y dispones de casi diez. Un semáforo se pone naranja justo cuando lo franqueas, aceleras un poco se diría que por pura costumbre, llegas a setenta kilómetros por hora. No piensas nada hasta que el autobús se te abalanza por la izquierda, como una torre negra monstruosa que perteneciese a otro juego, ni su posición ni su tamaño corresponden con la partida que juegas casi a ciegas.
Un centellazo del cerebro te ordena frenar, con energía, pero sabes que la distancia no es bastante y piensas que la lluvia es canija pero suficiente para que los neumáticos pierdan adherencia, y en verdad se te aparece la imagen nítida del caucho evacuando agua y buscando arañar el asfalto, mientras giras el volante a la derecha, lo necesario para eludir la torre que te amenaza, no tanto como para volcar. Y piensas que el otro chófer sobrepasó un semáforo en rojo, no te ha visto ni sabe de tu existencia, conduce con la misma inercia que tú, en su olimpo lejanísimo. Y transcurre una eternidad de tres segundos en la que entras por primera vez al colegio, atropas verde recién segado y todo huele a cuévano, escribes cartas de amor a varias novias, te abismas en la belleza incomprensible de tu mujer. Y adquieres la certeza de que no habrá más, de que ella seguirá adelante con el niño, como todas las mujeres que han sobrellevado la ausencia física o moral de sus hombres, carceleros o presos de causas dementes. Y justo una milésima antes del impacto contra el autobús, que ya es inevitable, sientes que la muerte te ha dado jaque mate sin darte tiempo a llorar ni arrepentirte, porque ya no vislumbras proyectos ni ganarás otra partida jamás.

jmlvfalco 23/03/0716:13




  • Jaques mates I-
"Jaque...jaque..jaque..jaque mate"
La partida terminó cuando la extenuada reina negra dió jaque mate a un rey exhaltado de adhesión fervorosa a la victoria, tras un enroque desesperado.
A Roberto esta interminable partida le pareció el duelo absurdo que desde años mantenía con su ex mujer por la custodia de los hijos y los pleitos por la maldita casa hipotecada. Le causó honda impresión contemplar la pieza del finado rey, vestido con desnudo traje mate sobre las casillas del tablero de ajedrez.

gemmayla 24/03/0714:24




  • LA VIDA ESTA MUY MALA
La vida está muy mala. La verdad, es que si sigue todo así me voy de nuevo a Sudáfrica a reunir diamantes. Desde que se abrió el caso “Sardana” estoy acojonado, no sé si seguir con mi vida normal o cambiarla. Las dos torres que tengo, una en la playa y la otra en la sierra, están siendo investigadas. El Director de mi Banco me ha comunicado que Hacienda les ha solicitado un movimiento de mis cuentas de los últimos diez años. La vida está muy mala, siento que todo se me acaba. La torre que tengo en Bolonia precisa de unos arreglos, ocho son los peones que se han puesto a ello, entre los ocho procurarán que no se caiga y a su vez que no sea acosada. Mientras tanto, moveré mis dos alfils guardaespaldas alrededor de la torre de la sierra, la que tengo en Jaén entre olivares de más de doce mil olivos. Gracias a ellos he conseguido multitud de subvenciones de Bruselas y la Junta. Con el dinero de la última me compré mi nuevo “Mercedes 600DITX”. Por los olivos corren mis dos caballos, los dejo moverse a su aire, bastante tienen los pobres con las fatigas que les hago pasar en verano en las carreras de Sanlucar. Catorce premios ganaron el último verano. Dos millones de euros me dejaron. Lo que si les digo, es que vigilen a “mi Reina” cuando salga a pasear en su coche caballos. Ella no es mi mujer, ni mi amiga, es mí preferida, mi querida. Soy soltero empedernido, así que mientras yo doy un paso ella pasea a su libre albedrío. La vida está muy mala, esto parece se acaba. Veo llegar a la policía, la guardia civil y la INTERPOL, entre todos siento que me acorralan, ya no tengo escapada. ¡Jaque mate! Le hemos apresado, me dice un joven comisario. ¡Y un carajo!. ¡Órdago a la grande, y tengo pares!. ¿Pares?, ¿Pares de qué?. De que va a ser, pisha, de personalidad. ¿Y usted a qué juega?. ¿Al mus?. No, no, que va, a la ajedrez. ¡Que lío!, ¿Verdad usted?. Pues sí, que lío, ya ve usted

erkaytano 25/03/0711:29




  • Unas veces se gana, otras se pierde.
Una luz casi cegadora, que parecía surgir de todas partes, se dispersaba sobre los jugadores, envolviéndolos sin producir sombras. Era tan intensa en su resplandor y era tan denso el silencio que la acompañaba que las dos figuras parecían estar fuera del tiempo y del espacio, suspendidas en un continuo inmutable.
El Jugador Blanco inclinaba el cuerpo hacia delante y apoyaba la mejilla en la mano derecha, asomándose al tablero con los ojos muy abiertos, sin parpadear, como quien asiste a un espectáculo fascinante. Su quietud le asemejaba a una estatua bellamente cincelada, sin latido cardíaco y sin respiración, en blanco mármol. De vez en cuando, su mano izquierda acariciaba distraídamente la barba, larga y cana, sin que el movimiento tuviera la bastante fuerza para dar a su figura una apariencia de vida.
El Jugador Negro mantenía la espalda apoyada en el respaldo de su asiento y los brazos cruzados sobre el pecho mientras su mirada se dirigía, en un ir y venir apenas perceptible, del tablero al rostro del Jugador Blanco y de éste al tablero en el que, por los avatares del juego, quedaban menos de la mitad de las piezas que habían iniciado la partida.
La reina blanca, sacrificada en un arriesgadísimo gambito, hacía compañía el borde de los escaques a su torre, al alfil del rey y a varios peones. Por parte del ejército negro, entre sus bajas se contaban, amén de los peones, los dos alfiles y un caballo. Pero la reina negra destacaba, erguida en medio del campo de batalla, después de haber esquivado los ataques de los caballos enemigos y, en aquel momento, apoyada por una de las torres, daba jaque al rey blanco, arrinconado en una esquina del tablero después de un enroque largo.
El Jugador Blanco, a pesar de su inmovilidad, parecía estar estudiando la situación y eligiendo una de las pocas salidas que le quedaban para eludir el ataque de las negras. Al cabo de unos segundos (tal vez de unos minutos, tal vez de unas horas), se enderezó y, sin dejar de mirar al tablero, interpuso el alfil, no sin antes asegurarse su defensa con un peón, entre su rey y la reina negra. Solo entonces levantó la cabeza y buscó la mirada del Jugador Negro.
El Jugador Negro miró la nueva posición de las piezas durante unos segundos (tal vez unos minutos, tal vez unas horas) y luego, mientras en su rostro negro aparecía, lenta y rotunda, una sonrisa, movió su caballo a una casilla que quedaba fuera del alcance del alfil y desde la que inmovilizaba al rey blanco. “Mate”, dijo, y levantó los ojos, encendidos de triunfo, hasta encontrar los de su oponente.
En aquel momento, en algún lugar de un minúsculo planeta que giraba alrededor de un sol en una lejana galaxia, estalló una bomba de neutrones.
Vichoff

VICHOFF 25/03/0720:26




  • c2

Vysotskij empezo a aficionarse al ajedrez a la edad de 41 años. De casualidad como todo lo que le sucedia en su vida. Todo comenzo a raiz de leerse "el ocho"; un betseller que tenia como telon de fondo un ajedrez magico. Pero a el lo que le gustaba de aquel libro era leer y reflexionar sobre las frases que daban pie a cada capitulo. Asi se leyo aquel libro, iba de capitulo en capitulo leyendo aquellas celebres frases y ni un renglon de la historia que contaba.
La atmosfera que trasmitia el ajedrez le fascinaba y pronto empezo a comprarse libros de aprendizaje. Vysotskij se tomo muy a pecho aquello del ajedrez y en su mente soñaba con ganar algun torneo. Busco por internet el mas cercano y ese era el abirto de Linares. Decidio ganarlo pero para ello debia apretarse en el estudio, solo tenia un par de meses.
Transcurrian los dias y veia como el tiempo se le echaba encima y apenas habia aprendido nada.Asi que decidio hacerse chuletillas para poder afrontar aquel sueño. En una, selecciono los mates mas cortos de la historia del ajedrez. El pensaba que si la partida duraba mucho tenia las de perder. En otra selecciono un repertorio de aperturas hasta el movimiento 20. Metio tambien la inmortal de Morphy pues era unos de sus preferidos. Con ello llego a hacerse 37 chuletillas con temas diferentes del ajedrez;finales,medio juego; celadas, repartiendoselas por todo el cuerpo.
Llego al torneo y Vysotskij estaba euforico en la sala de juego. De vez en cuando repasaba las partes de su cuerpo con la mano diciendose el tema de la chuletilla. El primer emparejamiento le toco con maestro internacionl serbio. Este apenas miraba el tablero y le iba jugando al toque. Al quinto mvimiento vysotskij ya no sabia que responder y empezo disimuladamente a buscar las chuletillas.No encontraba aquella variante y decidio irse al servicio para hacerlo con mayor comodidad. Cuando llego al servicio no se acordaba de las jugadas realizadas y tubo que volver a la sala de juego a por la planilla. Este tejemaneje era onbservado por el serbio con mirada atonita. Y se volvio a repetir en el octavo movimiento. Vysotskij cada vez lo hacia mas deprisa pues veia como su reloj digital iba acercandose al cero. Si en la jugada 12 ya lo hizo con paso ligero en la 15 lo hizo corriendo por toda la sala.Los demas jugadores empezaron a mirarlo extrañados.Ya le quedaban apenas 3 minutos en el reloj e iban por la jugada 19. vysotskij decidio salirse de la teoria pues veia que iba a perder por tiempo. Aquella jugada que realizo fue nefasta y el serbio le respondio con un mate directo.
Vysotskij encajo bien la derrota pensando que aquel maestro sabia demasiado para el.El segundo emparejamiento fue con un chiquillo de 8 años. Vysotskij cuando lo vio se sonrio y se dijo: bueno con este niño no tendre ni que echar mano de las chuletillas. En el cuarto movimiento ya se habia dejado una pieza. estaba agobiendose y le entro un retorcijon viewndo como el chiquillo le comia la segunda pieza. Vysotskij no pudo contenerse y mientras itentaba rectificar el movimiento dijo:
-Espera, espera que es que no me he dado cuenta
El niño le respondio
-Pieza tocada, pieza movida.- Y se levanto para llamar al arbitro mientras Visotskij buscaba una casilla donde no le comiese el caballo movido.
-Perdon señor. ¿Ha rectificado usted?. Le increpo el arbitro
-Coño! rectificar no es de sabios. A ver si nos aclaramos a lo que estamos jugando
-Debe usted colocar ese caballo donde lo coloco en un principio, sino la partida se le dara por perdida
-Vale, vale
La partida continuo un par de movimientos mas hasta que el chiquillo pronuncio jaque mate y miro a los ojos a vysotskij. Vysotskij no pudo contener un lagrimon cuando observo que realmete era jaque mate; la casilla c2 recojio aquella lagrima.

HnosVYSOTSKIJ 26/03/0701:53



Re:Jaques mates II.
Las partidas de ajedrez los fines de semana se habían convertido en una válvula de escape. Roberto y Jorge se encontraban en idéntica situación de perplejidad absurda. La pirámide de Maslow amenazaba con desplomarse y sepultarlos a ambos bajo sus brozas y escombros. El sábado y el domingo se sentían levitar en el vértice de esa pirámide y poco importaba si el polígono restante se esfumaba bajo sus pies, arramblando contra las necesidades de déficit insatisfechas, aniquilando pensiones por alimentos, facturas impagadas, el nomadismo tosco al que se veían inexorablemente abocados.
- Che, cébame un mate, que esta partida me ha dejado lelo.
- No me queda yerba, tío. Como no la compres tú, lamento decirte que no podré ofrecerte la próxima vez..los euros no me alcanzan ni para un puto café en el bar de la esquina. - Hacia un cuarto de hora que Roberto se había propuesto suprimir los desayunos en el bar Casa Antonio, donde se refugiaba y se sentía muy a gusto a diario. El presupuesto no le daba para esos dispendios. Además sabia que su amigo argentino era un jeta con hocico de cerdo muy caradura, el colmo de la desfachatez. No le extrañaba nada que su mujer lo hubiese dejado por otro argentino, igualmente sinvergüenza, pero ya se sabe que hay nivel y niveles de descaro e insolencia y este Jorge los colmaba y superaba todos.
- ¡Hostias, Roberto!,¿ ya ni un mate nos podemos tomar juntos? ¿Una cervecita tampoco?
Roberto le indica con un gesto que se dirija a la nevera y que compruebe por si mismo el estado limosnero de los anaqueles del frigorífico. Jorge al abrir la puerta y sentir la bofetada de la fría putrefacción alimentaria, tapándose la nariz, maldice a las mujeres en general y a su ex en particular con un exabrupto tan pasado de rosca que a Roberto le parece ver caer al suelo una tuerca y un tornillo oxidados.

Re:Jaques mates III (FINAL)
Respuesta a: Re:Jaques mates IISabe que su amigo tiene muy mal perder al ajedrez. Perder en todo lo demás le trae al pairo, pero el ajedrez es cuestión de vida o muerte para él. Si Roberto siquiera le insinúa que las mujeres no tienen responsabilidad alguna en las derrotas ajedrecistas, si se le ocurre recriminarle que su ex mujer fue y es una santa perfecta, libre de toda culpa por aguantar a un tipo tan díscolo y extraño, Roberto se expone a que Jorge la emprenda con él a puñetazos. Roberto no sabe explicar por qué desde hace cinco años es íntimo amigo de un espécimen asi.
Jorge ha cerrado la puerta de la nevera iracundo y ahora ha dado un puñetazo sobre el tablero de ajedrez en el que descansan de la ardua lid un rey blanco y una reina negra. Ha partido en dos el tablero. Se desploma sobre el sillón y rompe a llorar estridentes sollozos. Roberto le palmea en el hombro y le dice:
- El fin de semana próximo te prometo que tendré cervezas en la nevera y yerba mate en la despensa. Te doy mi palabra de honor aunque sea lo último que haga en esta mi puta vida.

gemmayla 26/03/0710:33



  • Pablo y María o María y Pablo
- ¡Jaque mate!
- ¿Jaque mate? ¿Otra vez? ¡No es justo, ya estoy harta! ¡No juego más contigo!
Pablo la miró con una extendida y distendida sonrisa de triunfo.
- Así no aprenderás nunca, no te fijas en el juego del contrario y de lo que se trata es de avanzar anteponiéndose a la estrategia del otro jugador.
Estrategia, estrategia…- pensó María- cómo se nota que no ha de bregar todo el día haciendo mil cosas a la vez. Seguro que ahora preguntará por lo que voy a hacer para cenar….
- ¿Empezamos otra vez o vas a hacer ya la cena?
- ¿Y qué te parece si para variar te pones tú a hacerla mientras yo me quedo estudiando estrategias…..?
- ¡Touché! Venga ya la hago yo esta noche, voy lanzado… – silbando- voy lanzado…soy un ganador total….
María se observa detenidamente las uñas y la piel de alrededor mientras espera pacientemente el próximo acto de una escena demasiado conocida. Pablo entra en el salón con el delantal puesto y pletórico de felicidad pregunta:
- Mari… ¿qué has pensado para la cena? No, no te levantes ¡he dicho que la hago yo y la hago yo! Bueno… ¿Que qué hago?
- ¿No puedes pensarlo tú solito?
- Bueno, a ver…filete hemos comido esta mediodía….Anoche fueron huevos con verdura… ayer mediodía comimos paella….
- No se trata de que enumeres todo lo que no puedes hacer, sino de que pienses en algo que sí podamos comer. Es así como funciona esto. Hay que ser positivo y buscar entre las posibilidades que tienes. A ver ¿qué hay que no sea filete o huevos?
Pablo se ha quedado con cara de poker, en realidad está esperando que se lo diga ella, esto de las comidas no le interesa en absoluto y de todas formas él siempre se come lo que Mari le presenta en el plato…
- Tienes filetes de Caella en un plato y en el cajón de la verdura hay calabacines para hacer una crema y la lechuga para la ensalada también está ahí.
Pablo se cuadra en un gesto militar llevándose dos dedos a la sien derecha y con un -¡A sus ordenes, jefa!- se vuelve a la cocina. María no pierde el tiempo, coge el bloc donde estaba anotando las jugadas y escribe a toda prisa mientras Pablo saca los ingredientes del frigorífico y busca las cazuelas y otros utensilios en diferentes armarios de la cocina. Ella arranca las tres hojas escritas y las esconde detrás de su espalda en el trayecto a la cocina, casi choca con Pablo que salía de nuevo en ese momento:
- ¡Mari! Que no me acuerdo cómo se hacía esta crema ¿lleva patata? ¿y tengo que echar el agua antes o ….?
- Aquí tienes, cariño, la receta por pasos del pescado, la receta de la crema y la de la ensalada. Yo me voy a leer mientras tomo un baño caliente… ¡Ah! Y esto entre mujeres también lo llamamos ¡Jaque Mate!

SONETODECUERDA 27/03/0700:34



  • En dos Dimensiones.
En dos Dimensiones.
Yo vivo en una sola dimensión o quizás sean dos dimensiones, ancho y largo, aunque bien pensado no es que yo viva en dos dimensiones, sino que soy de dos dimensiones. Soy de dos dimensiones porque soy una casilla del tablero. Una casilla blanca, rodeada, estoy en una esquina, por un precipicio misterioso, sobre la que se asienta una oronda torre blanca. Y cómo pesa la condenada, me deja aplastada aplastada, no sé cómo puedo soportar tanta obesidad sobre mí. Es un castillo elocuente, lleno de ventanales góticos y torreones, edificado en marfil y marmol, aunque también he tenido torres de cristal encima, pero la actual inquilina de mi zócalo de marmol es una torre de marfil y carbonato cálcico, magistralmente tallada por un artesano. Añoro el tiempo en que sostenía la torre de cristal, la ambarina y la translúcida, qué tiempos aquellos, se veían partidas de ajedrez prodigiosas, mi dueño era el Gran maestro Charcatovsky, jugaba partidas de ajedrez con los ojos vendados, los peones de cristal ambarinos se coronaban magníficas y bellísimas reinas cuando alguna vez llegaban a mí, no me costaba esfuerzo soportar el peso amable del vidrio translucido, del cristal ambarino, que tintineaba a veces como crujidos de celosos grillos veraniegos. Qué partidas aquellas, qué proezas, qué gestas recuerdo. El campeonato mundial Charcatovsky contra Krilov, y diez tablas seguidas, uno pura intuición, el otro lógica matemática, no se rendían, horas y horas de sublimes partidas bajo la presencia de los aficionados, atentos a cada movimiento, los ojos sin pestañear siquiera, el silencio sepulcral de lo incognito, alguna tós inoportuna rompiendo lo espeso, el humo del tabaco en los ceniceros de plata. Venció Krilov, en la undécima partida, yo sostenía a un rey de vidrio rojo, la reina de vidrio verde le dió el mate final, Charcatovsky enojado tiró el tablero al suelo, caí sobre el estrado y mi esquina se quedó roma. Luego Charcatovsky no quiso jugar más al ajedrez durante seis meses, seis meses que se me hicieron eternos, sin ni siquiera sostener ni un mísero peón, arrinconada en el desván de su aristocrática mansión de Crimea. Del juego de piezas de cristal jamás se supo, y al morir el maestro me vendieron. Ahora soy un adorno en la casa de Smith and Johanson, consultores. Tengo un castillo encima, muy pesado, muy gordo, y muy elocuente. Hacia el precipicio hay una alfombra iraní con arabescos y parrafos del Corán. La torre tiene unos servidores, tocan las trompetas cada mañana, aunque sólo yo las oigo, y la verdad es que el polvo me cubre, aun que yo digo que es nieve lo que se me cae encima. En la torre quizás habite un monstruo, pero no lo he visto salir nunca, lo que si veo es una hilera de hormigas que me pulsan levemente y suben en fila india, marcialmente disciplinadas. Bueno, acabo de sentir pasos en el salón, quizás sean Smith y Johanson y quieran jugar conmigo, me callo, hasta otra.
....................................................
Francisco Antonio Ruiz Caballero.

Escritorcillo 27/03/0719:25




  • Esperando la tarde del sábado.
-¡Jaque mate!, -dijo la marquesa alborozada. Y su voz estalló risueña contra las frías paredes. El grito de doña Grande, todavía resuena en la noble estancia. Don Enrique, duodécimo marqués de Fuensalido, y su esposa, doña Grande, marquesa de Dulce-Pacheco, fueron los últimos habitantes de aquel caserón inhóspito. Era un lugar incómodo ajeno al progreso. Los marqueses que habían heredado abolengo pero no fortuna de sus ilustres antepasados sólo rehabilitaron algunas estancias para uso doméstico y cerraron el resto de la mansión. En contadas ocasiones algunas puertas se abrían para complacer la solicitud de algunos estudiosos del arte medieval y conseguir un parco beneficio económico.
La sala de armas, que tal vez había servido de juramento de vasallaje o quizá de recepción de reyes y nobles, tenía pavimentado el suelo con baldosas cuadradas de mármol blanco y negro formando las clásicas sesenta y cuatro casillas para el juego de ajedrez.
El primer marqués de Fuensalido, don Enrique de Soto había sido un gran ajedrecista. Creen los estudiosos que don Enrique inspiró al rey Alfonso X el Sabio la redacción de El Juego de Ajedrez, del Código de las Siete Partidas. La marquesa era mujer de piel cerúlea y manos de alabastro, de epidermis tan transparente que sus venas dibujaban el mapa sanguíneo de su cuerpo. Pero doña Grande, a pesar de su aspecto frágil, se enciendía en amor hacia su esposo y accedía a todos sus caprichos. Así es como cada lunes iniciaban una partida de ajedrez sobre las baldosas blanquinegras de la sala noble. Sin prisas, con movimientos seguros, el matrimonio jugador movía las piezas previo anuncio de la jugada fuera la hora que fuere. El gotoso marqués pasaba horas de contemplación, inventando estrategias, decidiendo movimientos y soñando un final feliz con doña Grande como premio por la victoria. La única norma, el único juramento era que la partida debía concluir al mediodía del sábado. Los marqueses eran metódicos y todas los sábados por la tarde, después del almuerzo, se encamaban con ahínco y disciplina mientras sus ansias contenidas durante la semana rejuvenecían sus cuerpos con la entrega pasional, el enredo amoroso y la caricia desbordada. Ganar o no ganar. Cantar jaque mate no era cuestión baladí pues el vencedor llevaba la iniciativa en el amor y el perdedor obedecía las proposiciones cómplices del otro. Era tan largo el recorrido amoroso de don Enrique y doña Grande que poco les quedaba por innovar. Pero aún así las múltiples lecturas y la febril imaginación convertían las luengas tardes del sábado en alternancias eróticas imprevistas.
-¡Jaque mate, don Enrique! –rió la voz fina de la marquesa.

ANDRESNIPORESAS 28/03/0722:31




  • Jaque a la Reina.
Querido Pablo:
MUA, MUA (los besitos que te he prometido por teléfono). Hace dos años que somos novios, yo también me acordaba. Cariño, no llames más, tres veces han sido suficientes. Entiendo que te encuentres solo con tanto calor y sin poder coger vacaciones... que pena. Debes sobreponerte, mirar de animarte un poco y, por lo que más quieras, procura no llorar cuando me telefoneas. Hace sólo diez días que estoy aquí y volveré a final de mes, piensa en todas las veces que me has llamado en este tiempo, ¿cómo quieres que te eche de menos? Lo ves cariño, tú tampoco tienes que añorarme. ¿Te acuerdas que me dijiste aquello de que mientras yo esté fuera tú me ibas a querer por los dos? Pues, olvídalo, relájate un poco. A fin de cuentas ¿qué es el amor? Mira tú a los amantes de Teruel que la gente les dice tonta ella y tonto él... je je. Anda bobo, no estés triste y... Has vuelto a llamarme mientras te escribía este correo electónico, la cuarta vez hoy y aún no son las doce de la mañana. No he querido decírtelo por teléfono, pero Pablo, en serio, te estás poniendo un poco pesado, un poquito nada más, así que te lo plantearé de esta manera: no me llames en lo que queda de mis vacaciones. No es mucho tiempo, de esta forma el reencuentro será como si de verdad fuera un reencuentro, ya me entiendes, con todas esas cosas que tienen los reencuentros: alegría, sorpresa... bueno, yo que sé. Pero es necesario que tengamos un reencuentro, y no hay forma de reencontrarse si uno, antes, no se ha perdido. O eso creo, porque ya no sé muy bien ni que estoy escribiendo. Haz un esfuerzo por comprenderme, corazón. Yo entiendo que estés tristón, osito mío, pero esta situación empieza a ser algo ridícula. Mira que yo estoy de vacaciones, intentando descansar de la ciudad, de hacer cada día lo mismo, y tú venga a hablarme de dar paseitos o de ir a comer champiñones a la plaza. Pablo, cariño, que se vayan a la porra los champiñones, donde estoy ahora mandan sangría y playa. Entiende, pues, que lo mejor es esperar a mi regreso, entonces hablaremos de todo y yo volveré a animar a mi chiquitín. Mientras tanto deja de llamarme, que hasta la tonta de la Luci se ríe de mí, pero no te... . Oye, Pablo, ¡cinco veces! Me has llamado por quinta vez hoy ¿sabes?. No es normal, Pablo, chato. La Luci está por los suelos riéndose y tú venga a decirme que no sabes vivir sin mí, o que sólo vives por mi amor. Pues, oye hijo, muérete de una vez, me tienes harta. Además, para serte sincera hace tiempo que venía pensando en acabar con lo nuestro, porque fíjate que a parte de pesado eres soso y ya puestos, te diré que eres un estrecho, sí, estrecho, estrecho, estrecho... . ¡Ay! Qué tranquila me he quedado.
Y para que te enteres, me estoy tirando a un italiano que está buenísimo. Te da mil vueltas como hombre y no es un remilgado como tú. Pero chico, es que eres tonto, ¿tú crees que estaría en el hotel cada vez que llamas, con el sol que hay en la playa, si no fuera porque las piernas no me sostienen después de pasar la noche con Lucca? Porque en la cama el tío es una fiera y no como tú, que pides permiso para iniciar la penetración. Él, por el contrario, me arranca el bikini casi a mordiscos y me llama putana esquifosa, que no sé lo que quiere decir, pero suena muy romántico. Es más, cuando acaba no se queda abrazado a mí diciendo ñoñerías, él hace el pino, o flexiones, hasta ejercicios de gimnasia sueca. Si me entra sueño, se va al cuarto de Luci que sabe idiomas, a charlar con ella, ¡para que veas!. Él si que acepta a mis amigas y no como tú, que no la soportas. Pablito... no te preocupes, hace tiempo que estoy meditando y lo nuestro era imposible, así que no me coge por sorpresa. Sólo espero que podamos seguir siendo amigos. Un beso cariño, ya hablaremos a mi regreso.
Maripaz.

SEMENTERIO 28/03/0723:25



  • Odio jugar al ajedrez.
Era un magnífico día de junio cuando me anunciaron la muerte de mi padre, allá en el pueblo. Estaba en una de esas críticas reuniones de trabajo a las que ese tipo de noticias alegran de modo subterfugio. Todos me dieron las condolencias y marcharon veloces a la máquina del café para celebrarlo.
Cuando monté en mi Audi A8 me acordé de cómo mi padre, ya muerto, siempre me dijo que, siendo incapaz de ganarle al ajedrez, jamás llegaría a ser nadie en la vida. Llamé a mi mujer, a la que mi padre conoció brevemente en nuestro viaje de novios, para comunicarle las noticias y que de ese modo se encargara de todo. De todo. De arreglar que cuidaran de nuestra preciosa hija, de quién regara las plantas, de decirlo en su trabajo y que le concedieran permiso... Mientras yo iba fluídamente a aquel pueblo de la sierra de Madrid que me vio nacer y vio morir a mi padre.
A mi llegada, los pocos niños que aun quedaban en el pueblo rodeaban mi coche con la cara boquiabierta. Me recordaron a mí, años atrás, cuando llegaba cualquier vehículo al pueblo y acudíamos, curiosos y asombrados, a ver por nuestros propios ojos que aquello que salía en el cine era también de verdad, real, absolutamente real. En aquellos tiempos, mi padre, médico del pueblo, me obligaba a jugar al ajedrez. ¡Jaque mate! Repetía una y otra vez, mientras reía.
-¡Hijo, nunca llegarás a ser nada en la vida mientras no seas capaz de hacer jaque mate en el ajedrez! – decía mientras reía.
Yo entonces veía a mis amigos del colegio jugar alegres y libres en la plaza de nuestro pequeño pueblo, golpeando torpes y azarosos un balón soñando ser como Alfredo Di Stéfano, desde los ilustres cristales de nuestra biblioteca. ¡Cómo odia aquel olor a libro húmedo y polvoriento! ¡Cómo odiaba a aquel habitáculo del que me hacían presa todas las tardes tras el colegio! ¡Cómo odiaba a nuestro chófer que tantas veces ganaba a mi padre!
Hoy, veía a esos niños, seguramente hijos de esos niños a los qué yo veía jugar desde aquel caserón de piedra que presidía la plaza del pueblo. Niños libres y alegres, no como yo, obligado a jugar a un pasatiempo estúpido, que era el pasatiempos de mi padre.
Me abrió la puerta, Marcelo, nuestro antiguo chófer que, emocionado, lloró al verme ya hombre después de tantos años.
- Ha muerto solo- sollozaba desconsoladamente.
Y no era de extrañar; mi padre había agotado y acabado con mis abuelos, con mi madre, con la paciencia de todos los criados, incluso de mí mismo que huí a estudiar a Madrid derecho para evitar cualquier parecido con él.
Acudí al dormitorio principal donde yacía, sobre la cama, lívido y pálido como el cadáver que era, bien custodiado por cuatro enormes cirios que seguro Marcelo habría puesto sabiendo que jamás nadie le agradecería, rodeando el cuerpo de mi augusto padre. Lo miré, por fin, a la cara. ¡Qué poco tenía que agradecerle!
Marché a nuestra biblioteca, bien presidida por un retrato de mi abuelo sobre la chimenea de piedra, donde divisé, junto a la ventana que daba a la plaza, aquella diminuta mesita sobre la que descansaba un tablero y las piezas de ajedrez. Me senté en aquella silla tan conocida y detestada y miré al vacío que ocuparía mi contrincante, ahora ya muerto.
Llegó el pequeño Nicolás, nieto de Marcelo, dando voces y cantando tonadillas de guardería. Lo abracé y lo besé casi desesperado. Lo senté en mi antiguo lugar de enseñanzas mientras guardaba las piezas del ajedrez. Le di la vuelta al tablero y le dije a Nicolás:
- Te enseñaré a jugar al Parchis. Odio jugar al ajedrez.
Ante mis palabras, el niño reía viéndome desparramar las fichas de colores sobre el tablero.

Triskele 28/03/0723:57




Re:c2Respuesta a: c2Épica conmovedora.
http://www.youtube.com/watch?v=vXhAeclf9VE

SEMENTERIO29/03/0718:13




Re:En dos Dimensiones.Respuesta a: En dos Dimensiones..
http://www.youtube.com/watch?v=UkOgGdZIdCc

SEMENTERIO29/03/0718:22




Re:Odio jugar al ajedrez.Respuesta a: Odio jugar al ajedrez.Colorines.
http://www.youtube.com/watch?v=NERYcNEckug

SEMENTERIO29/03/0718:31




Re:Gobierno derrocado en el país del ajedrezRespuesta a: Gobierno derrocado en el país del ajedrezLa vida en un segundo.
http://emoticonos.todoslosforos.com/5/5.gif
http://www.youtube.com/watch?v=Z0Jrld6hKHY

SEMENTERIO29/03/0718:52





Re:Pablo y María o María y PabloRespuesta a: Pablo y María o María y PabloEl tranquillo pillado.
http://www.youtube.com/watch?v=z2IkLGFiKx0

SEMENTERIO29/03/0719:09




Re:Jaques mates III (FINAL)Respuesta a: Re:Jaques mates III (FINAL)El pacificador
1) http://www.youtube.com/watch?v=ZsJiwKSPa-8
2) http://www.youtube.com/watch?v=QjPSu2l7w4w

SEMENTERIO29/03/0721:25




Re:Unas veces se gana, otras se pierdeRespuesta a: Unas veces se gana, otras se pierdeLa partida del fin del mundo.
http://www.youtube.com/watch?v=tpU8qD80siA

SEMENTERIO29/03/0721:34




Re:LA VIDA ESTA MUY MALARespuesta a: LA VIDA ESTA MUY MALALos que se hacen el sueco.
http://www.youtube.com/watch?v=dHZMKYwQgHU&mode=re...
Jaque, tocata y fuga.
http://www.youtube.com/watch?v=Z-leMWG-Vvs

SEMENTERIO29/03/0722:16




Re:Esperando la tarde del sábado.Respuesta a: Esperando la tarde del sábado..
http://www.youtube.com/watch?v=K3U83LnwMCc

SEMENTERIO29/03/0722:41




A mandarRespuesta a: Mil gracias, SEMENTERIO.Pon un enlace para verlo.

SEMENTERIO29/03/0723:08




Re: Chess rematch !!!Respuesta a: Re:Jaques mates III (FINAL)juasjuas!!! son geniales estos "yoyube"!!!
Gracias, SEMENTERIO!

gemmayla30/03/0710:35




Re:Jaque a la ReinaRespuesta a: Jaque a la Reinahttp://www.youtube.com/watch?v=Hzy3aSNevW8

gemmayla30/03/0710:59




Re:Jaque a la ReinaRespuesta a: Re:Jaque a la ReinaSimply
http://www.youtube.com/watch?v=qQKV9XEur5k
Irrestible
http://www.youtube.com/watch?v=M3geoXOdnJQ

SEMENTERIO30/03/0714:58




Re:Jaque a la Reina....Respuesta a: Re:Jaque a la Reinay también
http://www.youtube.com/watch?v=tNBfHzwrGIg

gemmayla30/03/0716:11




Re:Pablo y María o María y PabloRespuesta a: Re:Pablo y María o María y PabloGracias Sementerio, en momentos como este es cuando más me pesa no entender el inglés y no pillar la letra de la canción. Pero te lo agradezco igualmente.
Un saludo ;)

SONETODECUERDA30/03/0716:34




Re:Jaque a la Reina....Respuesta a: Re:Jaque a la Reina....Psé, tú verás, si eso es lo que te gusta, aquí tienes más de lo mismo...
http://www.micabeza.com/diariofinal.htm
Un servidor, si no te importa, prefiere otra cosa.
http://www.youtube.com/watch?v=46NCvGQZxOo

SEMENTERIO30/03/0721:06

CCLXXXVII.- Jesús

TINTERO VIRTUAL CCLXXXVII - Jesús -
Para vosotros mi humilde gratitud, no puedo ahora entretenerme demasiado explicando mis emociones por haber recibido el mayor número de votos esta semana, así que tendrá que servir una nota precipitada para abrir la nueva edición, aunque avanzo un presentimiento de incertidumbre. Todos los relatos eran mejores que el mío, espero una explicación en la sobremesa. En este momento, como digo, no dispongo de tiempo para reflexiones, dentro de media tengo un encuentro con Jesús. Él marcará mi destino los próximos días, estoy en sus manos.

SEMENTERIO 16/03/0708:23




  • El estornudo.
El individuo pasaba suavemente por la vida, gris, indoloro, incoloro, insípido... era tan narigón el pobrecito, tan feo... apenas unos ojitos blandos con el color y la inexpresión de una ostra cruda antes de echarle limón, y unas gafas gordas y brillantes sobre ellos. Lo demás era traje arrugado, indefinido y en invierno gabardina.
Hasta el día en que pescaba el resfriado. "El" resfriado.
El hombre guardaba en el interior de su cráneo unas cavidades huecas tan enormes, unas cavernosidades tan disparatadas, que los microbios que entraban se asombraban y con reverente respeto declaraban que habían descubierto un continente nuevo, y así iban y lo conquistaban.
Cada vez que clavaban la bandera en aquella su nueva tierra, al pobre hombre le acometía un estornudo espantoso. Un trueno resonaba en el íntimo cráneo hueco y por las narices grandes del señor salía un huracán descontrolado. AAAAAAAAACHHHHÚS¡¡¡¡¡¡¡
Y dicen que en el esfuerzo se le escapaba también la vida interior, tan de dentro le salía.
JESÚS ¡¡¡¡¡ , le contestaban los que pasaban y le veían tan arrugadito y gris y con aquella nariz tan grande y colorada... lástima de señor, por primera vez lo veían en la acera como si antes del estornudo no hubiera existido nunca.
Insignificante en medio de sus secretos íntimos qu se le habían escapado alrededor junto con los mocos, insignificante pero vivo, y avergonzado, el buen hombre procuraba volver a su estado blando de ente invisible y marchaba trontando por la acera con el cuello de su gabardina más subido todavía.
Hasta que unos pasos más allá..... AAAAAATTTTTCHHHUUUUUAAAAS¡¡¡¡¡
JESÚS ¡¡¡¡
Y hasta su sombra, que lo seguía apenas con desgana, sentía vegüenza ajena y se ponía un poco colorada.

BLANKA-L 16/03/0710:54




  • Lorenzo Lamas en: "Jesus 2, El retorno."
Y vino pues a Las vegas y entrando en su Club, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en los aparcamientos. Volcó las mesas de los vendedores ambulantes, partió las bocas de los que trapicheaban con marihuana y expulsó a balazos a los que movían farla que no era la suya.
Los amedrentaba gritando:
“¿No teníais bien claro, panda de cabrones, que mi casa esta llamada a ser la diversión de todo el mundo? Pero vosotros la habéis convertido en vuestro supermercado particular.”
Lo oyeron los camellos y los principales narcos buscaron como matarlo porque tenían miedo de su rebeldía y la calle admiraba sus agallas. Pero al caer la noche, Jesús visitó a uno de ellos en su lujosa mansión. Despistó su seguridad, se coló en su habitación, se desató el cinturón y lo inmovilizó con él. Desenfundó su arma y le hizo un gesto para que guardara silencio. El narco primero insultó; lo llamó terrorista extranjero, emigrante, saduceo. Luego justificó la invasión de su local diciendo que era la norma, la tradición, que siempre se había hecho así en esa zona. Más tarde, cuando vio que sus débiles argumentos no causaban ningún efecto, rogó a Dios por su vida con estas palabras:
“Señor por favor, no me dejes morir. ¡Oh Dios, Dios Mío!”
“Escucha, Dios y yo tenemos mucho en común, nos creen iguales. He estado con muchos hombres antes de su muerte y todos y cada uno de ellos han suplicado a Dios por su vida. Pero cuando ven que es inútil ¿Sabes lo que hacen?..”- Tiró del percutor de la pistola y se la acercó a la sien-
“No por favor no, Jesús, no ¡ No lo hagas! ¡Ten piedad!”
“Entonces, me suplican a mí.”
Y disparó.

Revontulet 16/03/0712:40




  • La silla vacía I
Cuando la cosa se ponía negra, negra, él se sentaba en una silla y colocaba otra vacía frente a sí. Imaginaba que en esa silla se sentaba Jesús, El Maestro, El Profeta vestido con una túnica blanca y con los pies descalzos si era época estival o con unas humildes sandalias si atizaban los rigores del invierno.
Ahora un Jesús descalzo y ensopado en un sudor sevillano de mil demonios le pedía un gazpachito fresco de la nevera, antes de escuchar lo que él le tenía que decir. Asi que trajo una jarra con dos vasos y sirvió el sabroso manjar líquido. El Maestro dijo que ya de paso le trajese también un gelocatil o una aspirina en previsión de que la charla le despertase un fuerte dolor de cabeza:
- ¡Últimamente te me pones muy pesado, Manolo! Simpre la misma cantinela, macho, que si los euros no te alcanzan, que si la novia no te hace caso, que si el trabajo no te gusta...
- ¡Quieto, parado, Maestro, que en esta ocasión la cosa es más seria!

gemmayla 16/03/0713:54




  • Crucifixión.
Crucifixión.
Yo soy Satanás y tu Jesús. Vamos a ponernos en situación. Bien , sabes, porque lo has visto en las lecciones de biología lo que hicieron con el gato. ¿no lo sabes?, bueno, yo te lo cuento, me extraña que siendo tu Jesús no lo sepas, en fín, no te lo habrá contando tu padre, vaya padre por cierto que tienes hijo. Te lo cuento, al gato unos finos cortes en el bulbo raquídeo le cercenan una de sus vías nerviosas, la que inhibe los movimientos corporales durante el sueño, en la fase REM el gato, que debiera de estar apaciblemente dormido, da saltos y más saltos como si no lo estuviera, aunque sigue dormido, por supuesto. Pues lo mismo voy a hacer contigo Jesús, porque como ya te he dicho yo soy Satanás, y la guardia civil me protege, ( que no se ofenda la guardia civil, me pongo en la situación, en la incorrecta hipótesis de que los poderosos, los que gobiernan, han pactado con el diablo, aunque pudiera ser que verdaderamente los diablos no fueran los que gobiernan) , (de un poema creo que de Vallejo es la frase de que España siempre ha estado gobernada por los diablos, pero eran tiempos de Franco, y no sé si se podría decir lo mismo ahora, todos los políticos parecen tan buenas personas todos) te voy a cortar un trozo de cerebro, y vas a tener cuando duermas tal cantidad de convulsiones que la crucifixión de la que presumes que te hicieron va a ser una anécdota. Como ves, Jesús, soy completito.
En esto estaba cuando me puse en situación de que yo no era Satanás, que era Jesús.
......................................................................
Francisco Antonio Ruiz Caballero.

Escritorcillo 16/03/0718:25




  • El hombre extraño
Dicen los que le conocieron, que nació en la segunda década del siglo veinte, dentro de una familia humilde. Su padre José, su madre María. Dicen los que vivieron con él, que no se le reconoció hermano alguno. Algunas malas lenguas comentaban que su madre vivió como pareja con otro hombre, antes de conocer a José. Decían que era muy raro, el nombre de aquél desconocido.
Cuando tenía unos diez años, se perdió durante tres días y lo encontraron sentado en medio de la tertulia del Centro Obrero de su pueblo. Hablando, de no sé que cosas, mientras los mayores escuchaban sin decir nada.
No conoció escuela alguna y sus enseñanzas nadie sabía de donde les provenía. Trabajó de carpintero junto a su padre, en una pequeña carpintería con la que apenas comían. Comentan que recibía enseñanzas de derechos y justicias, de amor al obrero, y caridad al necesitado. Nadie en su pueblo sabía quién se las daba.
Se hizo hombre y dejó su pueblo, su familia, y sus quehaceres. Emprendió camino, junto a varios compañeros, a explicar por fábricas y cortijos aquellos derechos que había aprendido. Llegó todo aquello a oídos de señoritos y terratenientes y lo denunciaron ante los dictadores. Estuvo perseguido durante unos meses, arropado, tan sólo, por doce sindicalistas. Haciendo malabarismos de palabras conseguía que le creyesen, que alentasen la libertad.
Y cuentan y dicen, que un día lo llevaron preso, ante el desaliento de once de sus compañeros. El otro, comentan que, apareció ahorcado sin saberse el porqué. Durante unos días estuvo maltratado y torturado, sin explicarles sus derechos, sin pararse ante su falta de aliento. A los pocos días lo llevaron a lo más alto del monte, allí lo despojaron de sus ropas y lo fusilaron. Hicieron desaparecer su cuerpo y nunca jamás se supo donde lo depositaron.
Cuenta y dicen que se llamaba Jesús, y que era un sindicalista con poblada barba que luchó por la justicia y la libertad.

erkaytano 17/03/0718:24




  • Jesucristo acrosticificado.
Jesús estaba soltando un sermón. Jamás escuchaban sus útiles sofismas ¡ Joder, estaban siempre unos sardónicos jehovitas empuñando sables, urdiendo subversivas jerarquías, enemistándose sobre una siniestra jarana, exaltados, simples, ubicuos, soberbios! Jesucristo elevaba solemne únicas soflamas.
¡Jefe! Entonces semejaba un silbido. ¡Jefe! Escucha su ungido sacerdote. Jubiloso, el Señor unió sus jaspeadas extremidades. Sorprendiose upando su jeta, entremetido ¡Siempre usando sibilantes jodiendas! ¡Estultos sefarditas...! Un solo jadeo estremeció sus untuosas seseras. Juan, embelesado, socarrón, -un sinvergüenza- jaleó exultante sus ubérrimos seguidores. ¡Joroba, entonces si usaban sus jamelgos evadiéndose sin un sosiego.
¡Ja! Eran soeces, únicamente sosos juerguistas -juramentó el Señor- ¡umbrosos satánicos!
Juan, estupefacto, soltó un silogismo. Jamás el Señor ultrajó semejantes. Juzgó el Señor unos sefarditas. ¿Juega el Señor? ¿Un soliviantado juez es señalado? ¡Ubres secas!¡Joder! ¿El Sobresaliente, Uno, Supremo Juez es sulfurable? ¿Un sencillo juego enturbia su Única Sesera? Juan elucubraba sobreexcitado.
Un silencio. Jesucristo entonaba salmos. ¡Un segundo! ¡Joder, eróticos! Salmos, unos salmos juguetones erotizaban sesos, utilizaban sexos. Jesús encontrose sodomizado, ufano, sonreía. Jadeaban esos seguidores. Un sinfín juego el Señor urdía. ¡Santo Jerusalén! ¡Eran sólo unos salidos!
Juan, errático, semejaba un sátiro. Jamás escribiré su untuosa satiriasis. Juan Evangelista, sólo un soñador jactancioso, escribiría sobre un Señor, Jesucristo, el Señor, Único, Soñado. Jesús, el supuesto, un sátrapa. Jesús, el soñado, un Símbolo.

ElMesias 18/03/0713:48



  • Se hacía llamar Jesús.
Tengo la teoría de que las grandes ciudades crecen por capas como las alcachofas. A partir de un núcleo se van añadiendo los barrios como las hojas de la alcachofa.
En un barrio extremo de Anolecra, ciudad cosmopolita, no se movía una hoja sin permiso de Jesús, “el Albino”, un cincuentón seboso, rodeado de una corte exótica de babosos aduladores y aduladoras.
Jesús, “el Albino”, predicaba una religión sincrética, inspirada –según dijeron algunos- en los albigenses. Quizá porque todos vestían ropa blanca, símbolo de la pureza.
La sede del Albino era un chalet con cobertizo rodeado de setos para discreción de los ocupantes. Pero no lejos de allí, a un tiro de piedra, una nave, como un garaje, hervía de gente. Cuando entré en la nave, todos estaban alrededor de un tapete verde de forma circular concentrando su apestoso aliento sobre una bellísima mulata de piel húmeda. La chica, de pie sobre el tapete, manejaba unos dados de colores con guarismos siempre superiores al cinco. Movía con su mano izquierda los dados y los tiraba sobre el tapete. “El ocho”. Y por una pasarela que se iluminaba para la ocasión cruzaba una joven desnuda con un ocho pegado al muslo. Me di cuenta de que aquello era una especie de subasta. La chica costaba ocho mil pesetas.
Cuando la tensión lo requería apareció Jesús, “el Albino”, con su cohorte de vestales ataviadas de blanco repartiendo sonrisas y gestos pacíficos a los presentes. El de mi lado comentó que era el antipapa.
Un hombre alto, de melena recortada, se humilló ante Jesús, “el Albino”, y habló con él. Le ntregó un dado. Se levantó. El silencio se extendió como un paraguas sobre los presentes. El hombre hizo bailar el dado sobre el tapete: el "50".
Nadie osó emitir una sola voz. El hombre largo y de melena recortada se acercó a las chicas que acompañaban a Jesús y señaló a una. “El Albino”, hizo un gesto y el hombre alto la cogió en brazos y desapareció con ella por una puerta.
Mientras Jesús avanzaba, la gente tiraba billetes como alfombrando el suelo a su paso. Las vestales los recogían con liturgia estudiada.
La comitiva desapareció por la puerta de la calle y volvió el jolgorio de los dados. “Un seis”. Y todas las miradas se volvieron hacia la pasarela.
“Yo no creo que ese Jesús tenga poderes”, le dije al que estaba a mi lado. “Poderes no, pero poder, todo el que quieras. Nadie toma una decision en el barrio sin su permiso…¿Ves aquél de allí?, es el jefe de policía…con eso te lo digo todo”.

ANDRESNIPORESAS 18/03/0717:19




  • Re:La silla vacía II.
Respuesta a: La silla vacía I- Los tipos como tú consiguen que me arrepienta de haber abandonado el negocio de la carpintería y haber dejado tirado a mi padre cuando Simeón, el recaudador del Sanedrín nos encargó el cambio de mobiliario de su casa.
- ¡Atiende!
- Te escucho.
- Creo que estoy endemoniado. Estoy planeando matar a mi mujer. La idea parece cobrar forma por momentos.
- ¡Lo que te digo! ¡Bendita carpintería y viva el bricolage!...¿A qué viene esa soberana tontería?
- La aborrezco..cada día más. El odio crece dentro de mí y..
- ¿ Qué conseguirás con eso? ¡Sólo arruinarte la vida La tuya, la de tus hijos!

Re:La silla vacía III
Respuesta a: Re:La silla vacía II- ¿Crees que si me casara con ella el demonio me dejaría en paz?
- ¡Por Dios, Manolo! ¡A estas alturas esas monsergas ya no cuentan para demostrar que se es un buen cristiano! Te condenarás por siempre si ejecutas ese funesto y aciago plan.
- Aconséjame..¿Qué puedo hacer para quitarme esta terrible idea de la cabeza?
- No sé..no se me ocurre nada. Consigues que se me empañe la voz. Me entristece y abruma tanto el cariz que cobran tus asuntos que me entran ganas de dimitir de lo divino y volver a ser un simple mortal.
- Tienes que ayudarme...Siempe lo has hecho..Te sientas en esa silla, yo en ésta. Charlamos y luego lo veo todo claro como el agua.
- Pienso que si quieres matar a Lucía es porque la quieres demasiado a ella y a ti demasiado poco. La tienes en un pedestal. No ves realmente como es, con sus defectos y virtudes. La idealizas...Lo mejor es que abandones esta relación, que abandones incluso a tus hijos, que hagas las maletas y te marches a otro lugar. A unos nos llama Dios y a otros el demonio.
- ¡Vaya solución! ¿Eso es todo cuanto se te ocurre?
Manolo iracundo agarra la silla en la que se encuentra sentado el profeta y la hace añicos. Jesús desde un rincón de la habitación le contempla y exclama:
- Creo que recordaré la manera de hacer una silla nueva...Las cosas que te enseña un padre se recuerdan toda la vida. La carpintería es lo mío, sin duda. Ahora me doy cuenta.

gemmayla 19/03/0709:22




  • No me suenan las trompetas de Jericó.
En verdad os digo que no entraña gran dificultad concebir un hijo, particularmente si eres el padre. Nadie está provisto de un manual de instrucciones, pero en la práctica basta aplicar un sencillo protocolo de fricción hombre/mujer y a menudo esto da lugar a un parto al cabo de unos meses. Ni siquiera hablamos de una molestia, pues la tal fricción es más bien un gozo demasiado breve, durante el cual suele olvidarse incluso la concepción del hijo, que no es sino una consecuencia más o menos indeseable.
Ahora bien, concebir un hijo como proyecto ad hoc, y hacerlo sin fricción previa, como si dijéramos en forma inmaculada, ya tiene mucho mérito. Casi es tan difícil creerlo como explicarlo. De hecho, ha ocurrido muy pocas veces, incluso quizá sólo una, cuando Jesucristo fue concebido según un proceder virginal. Hijo de un dios inmaterial y eterno y de una hembra ovuladora y mortal, no diré yo que sea cosa indigna de respeto.
¿Y para qué tener un hijo con tanto esfuerzo? ¿Para lanzarlo contra las huestes del pecado y luego abandonarlo a toda clase de traidores y asesinos? Sorprendente designio que no habla precisamente de un padre amantísimo. ¿Por qué dejar que lo crucifiquen junto a vulgares ladrones y luego resucitarlo de entre los muertos? En verdad os digo que es difícil no entrever dejadez o sadismo en tal capricho divino.
La propia implicación de algunos humanos es ardua de explicar: si Adán fue creado, y de sus huesos salió Eva, ¿qué necesidad había de engendrar a Jesús con una hembra ya para siempre expuesta a la maledicencia, y de dejar al pobre carpintero al albur del escarnio público?
Y si Jesús nace para enderezar nuestra deriva egoísta y mundana, para iluminarnos un camino de gloria y salvación, ¿por qué hay que matarlo, y encima, joven? Mejor proveerlo de una vida larga, al modo de Matusalén, para garantizar la perdurabiblidad del mensaje. O, en caso de que su caducidad sea inevitable, y viendo Dios que la gente propende a secularizarse con irritante insistencia, ¿por qué no concebir a un Jesús cada cierto tiempo, y enviarlo como ariete de un ejército sucesivo, y multiplicar así el valor de la crucifixión y los efectos de la resurrección?

jmlvfalco 19/03/0715:29




  • Aprendiendo a vivir.
Sara ha ido a pasar uno meses con sus yayos.
Ella no come animales. Digo mal, los come, pero en forma de filete. Todo lo que se lleva a la boca debe ser impersonal. Daría lo mismo una suela de zapato si el cuero fuera nutritivo. Condición indispensable, que ella no vea que es un animal muerto.
Es delicada la niña. No soporta ver un lenguado a la plancha acostado en su último lecho junto a un refrito de ajos, buenos para el cáncer decía la tía Begoña. Ella se infló de ajos y también de suplementos vitamínicos, cualquier cosa que alejara la muerte, y ahora nutre margaritas y bernaolas bajo un manzano, tierra que el abuelo se niega a roturar; Es suelo sagrado, dice, y explica cómo mezcló las cenizas de su hija, una triste tarde, con turba buena de los altos de Cantabria.
Los tres salen de Misa de una. “Tomad y comed que esto es mi cuerpo” ha dicho el cura, en recuerdo de lo que dijo Jesús la última vez que cenó, pan, vino y cordero.
Más tarde, ya en casa, la abuela fríe pececillos, tiesos como varas de avellano, que les ha regalado un pescador de bajura aficionado. Se sienta luego junto al radiador, en su silla, la que cojea de un lado, y se enfrenta con los que le han correspondido de ración. Sin prisa. Los coge de uno en uno con los dedos. Les besa de frente, y luego masca y saborea la boca entregada del pescadito, deleitada. Sus dientes, los que conserva, trituran uno a uno mandíbulas y cráneos que hasta hace nada, unas horas, nadaban libres en el mar, y les va extrayendo el jugo de la muerte que es la vida. A Sara le parece como si tocara la armónica con ellos, y luego van desapareciendo de su vista. Sólo quedan unas raspas que la gata espera con mirada impávida, como si no fuera con ella la miseria que le dejan.
Alicia se marcha asqueada y pone la televisión en la sala. En el documental se ve un buitre que espera, paciente, la vida que le dará un niño que a su vez espera la muerte. ¿Dónde está la madre de ese niño?, se pregunta horrorizada. Muerta, lo más seguro, si no, no es posible esa indefensión y esa pobreza.
A partir de ese día el abuelo nota un cambio en la niña a la hora de sentarse a la mesa, y no sabe a qué se debe, pero bendito sea. Ya no le hace ascos a nada.

ErrataRespuesta a: Aprendiendo a vivirDonde pone Alicia, léase Sara, ja,ja. ¿En qué o quien estaría yo pensando? Perdón, perdón.
:)

ASOMBRILLADA 20/03/0717:04




  • Mélanger.
Entre la maraña de gente que paseaba, entraba o salía, charlaba en corros, o bailaba una sardana, se movía la mañana del domingo bajo la escalinata de la Catedral de Barcelona.
Sentado en un banco frente al pausado movimiento de las gentes y dándole la espalda a la cafetería del Hotel Colón, apareció una figura chocante en el entorno de un domingo. Una mujer, al más puro estilo ejecutivo, falda y americana gris, blusa blanca, maletín, una llamada al único móvil que sonó aquél día en aquél lugar, tacón medio, cabellos recogidos, la prensa del día y un abrigo doblado sobre el brazo, apareció con prisa entre la gente. Su conversación telefónica cesó, y con ella sus pasos, quedó petrificada en el centro de la Plaza, me resultaba inquietante su aparición, miraba a su alrededor y se acercó hacia una figura humana detenida y suspendida sobre un podio de madera; una estatua humana que representaba la figura de plomo de un soldadito de infantería, le hizo un gesto instándole a bajar y subió al podio. Soltó la cartera, la cual se abrió y escupió carpetas y papeles con muestras, catálogos e informes de rendimientos que poco a poco fueron flotando por la plaza quedando a su alrededor, dobló el abrigo y lo dejó en el suelo, se quitó los zapatos, la chaqueta, dejó caer la falda, todo ello mirando a cada una de las personas que se acercaba y la miraban, sonreía mientras se quitaba las medias, abría su camisa y se desprendía de toda su ropa interior. Saludó y habló, completamente desnuda, con una bonita naturalidad. Hablaba a la gente con cariño, como una madre habla a sus hijos cuando les va dando los primeros sabios consejos, despacio, comprobando que sus palabras son entendidas por todos, indagando en la comprensión de las gentes que se iban reuniendo ante aquella figura desnuda de mujer que atraía a la gente y que entre ellos mismos instaban a los que hacían ruidos y cuchicheos e impedían poder prestar la máxima atención.
Hacía rato que yo me había acercado, impresionado por la personalidad de aquella mujer flaca de aspecto frágil. Me sorprendí fascinado con la boca abierta mirando la expresión tranquila de sus rasgos, el movimiento de sus labios y de su mirada recorriendo las caras de todos, sin dejar un rostro por el que penetrar. Comencé a visitar su cuerpo con mis ojos, era bonito y no resultaba nada obsceno. Aquella mujer se estaba desnudando al completo, era la esencia pura del ser y la conciencia, una iluminada, una loca inmaculada que, sin guión establecido y sin necesidad de chuletario, nos estaba transportando hacia una nube de ideales que parecían lógicos y sencillos, hasta que llegó la policía y nos sacó del trance. Ella hablaba mirándoles sin interrumpir el cuento de las larvas de mariposa y los niños que morían, ambas especies a la vez, de hambre en el mundo. Cuando los dos agentes de policía consiguieron llegar a la primera fila, ya estábamos todos desnudos, estaban desconcertados, no había denuncia por parte de nadie, no habían gritos ni espantos, ella bajó del podium y caminó descalza entre la gente y la seguimos desnudos y desprendidos de todo; abiertos a sus palabras, empapándonos como esponjas suaves de bebé. No escuchaba ya sus frases completas, pero no importaba, un sentimiento ancestral nos era contagiado a todos mientras caminábamos desnudos y suaves sobre el asfalto de la Vía Laietana y el mar comenzaba a vislumbrarse allá abajo.
Las últimas palabras que escuché fue: “Ante todo, somos jardineros”. Cuando llegamos al mar entramos todos en el agua, nos besamos y abrazamos, la gente jugaba en la playa, chapoteaba y nadaba. Tan sólo yo parecía buscar a aquella mujer que me había embelesado, busqué entre todos los cuerpos y rostros, sonreí al ver entre nosotros a los policías desnudos que nos habían protegido en el trayecto al mar; ella no estaba.
Tumbado en la arena, secándome al sol apareció su rostro, sonrió, me dio sombra y siguió su camino, al levantarme vi como se desvanecía entre la gente, engullida y absorbida por todos.
Su nombre era Maria Jesús, es lo que constaba en sus papeles. Para mi fue una Diosa y yo un privilegiado por haber vivido aquella mañana de un domingo que cambió mi vida para siempre.
Durante el baño, mientras todos estaban borrachos por la seducción de aquella conciencia, yo volví a las escalinatas de la Catedral y recogí sus cosas, me quedé esperando hasta la madrugada. Hoy, dos años después, por fin me atrevo a hurgar, a leer, a buscar entre sus cosas, sus papeles, ambiciosos proyectos elaborados, detallados y ajustados al milímetro con el fin de realizar una eficiente labor de mantenimiento del Planeta, pero eso... es otra historia.

clochard 21/03/0715:19




  • La pasión de Joao (Según Yuyu)
El instante fue breve e intenso y no pasó desapercibido en la agonía. Había llegado el momento.
Observó a la gente reunida a sus pies. A su madre. A sus hermanos y hermanas. A sus amigos. A los curiosos y los vengativos. A los conquistadores. A sus verdugos y por fin a los pobres y a los miserables.
Y siguió mirando más allá de la costa humana para ver la suave pendiente de la loma que perdía el camino que llevaba hasta la ciudad, al templo de su padre, a su hogar y su gente, al pueblo escogido, a los que habían luchado y ganado, a los que habían luchado y perdido, y junto a ellos a los ignorantes y los débiles de espíritu y los cobardes, a los que habían renegado por temor a ser escuchados, incomprendidos y por ello despreciados y a los que se avergonzaban por querer escuchar, aprender y poner en práctica un nuevo camino y al final de todo a los ciegos ignorantes, engalanados de falsos saberes y más falsos predicares, en el santuario, como leprosos espirituales, los sacerdotes-mercenarios de un dios incomprendido, únicamente benditos por la lacra de su propia humanidad, contaminando con su paso el suelo sagrado, el lugar ungido para reverenciar y suplicar, refugio verdadero de los humildes.
Imponente legado humano hacia su dios invisible.
Impotente legado humano hacia su dios invisible.
Jesús grito. Joao Grimau hizo lo propio.
Se escuchó un aullido que brotaba de las profundidades de la tierra. Tierra que tembló sobrecogida y repudiada de la humanidad mientras rasgaba el velo del templo. Impuro, impuro. Luego llegó la tiniebla para oscurecer tanta pena y tanta violación sacra, el dolor puro, vivo, simiente para lo que habría de ser. Dolor, Dolor. Y cubriendo a la humanidad como una cortina de oscuridad, llegaron las tinieblas, derramándose sobre la loma y tomando la voz de cada uno de los seres vivos para hacerlos suyos y en silencio, llorar.
Lo bajaron de la cruz donde se subía cada año durante la pasión y alguien le limpió la cara con un pañuelo. Un toque leve, de lino fragante, que le raspo los párpados. Escuchaba el sonido de las voces que lo rodeaban, pero todavía era demasiado pronto. Era demasiado pronto.
El año anterior no había sido tan malo, sin embargo, de alguna forma, sabía que aquel año sería peor.
Abrió los ojos, aunque todavía era demasiado pronto, al contacto de varias manos que querían levantarlo del suelo, donde había permanecido no sabía cuanto tiempo. No podía culpar a gente que se agolpaba a su alrededor. Su intención era buena. Sin embargo mantenerse de pie le costó un esfuerzo que no sabía si sería capaz de soportar durante mucho tiempo.
Las rodillas se le aflojaban y una especie de estupor lo tenía sumido en el silencio. Por un momento… por un brevísimo momento… había sido como si él, … Él…
Acalló de forma consciente sus alarmantes pensamientos, sabedor de que era la debilidad de su cuerpo la que le hacía… delirar. Y se repitió una y otra vez como un mantra al que recurrir: Joao Grimau, albañil, Joao Grimau, albañil, Joao Grimau, alba…
Se escuchó en ese momento un sonido corto y sonoro, como un ladrido y alguien replicó:
¡Jesús!
Joao cayó fulminado.

YUYUWANA 21/03/0719:36




  • Destino alternativo.
Tengo un dedo de la doctora Mur metido en el culo, dice estar especializada en el aparato digestivo, aún así, me sorprende la decisión y el brío con que lo mueve. Ella tiene el pelo negro, es joven, no muy alta. Lleva bata blanca unisex ceñida al cuerpo con un poco de osadía, guante quirúrgico común de látex untado de vaselina en la mano derecha y en la punta de su nariz respingona resalta el ligero enrojecimiento de una pequeña irritación que en lugar de afearla le da atractivo. A mí me tiene descalzo en posición cuadrúpeda sobre una camilla, jersey oscuro, camisa clara, cabello entrecano escaso y largo recogido en una coleta, calcetines casuales de diseño deportivo comprados en los gimnasios DIR que suelo ocultar dentro de unas botas Panamá Jack altas y gastadas, boxers TN negros a la altura de las rodillas y mi pantalón cuelga de una percha. Su exploración resulta dolorosa y gimo. Poco antes me he quejado del procedimiento, le he dicho que en tal postura y situación se atenta contra la dignidad humana, pero la doctora Mur no parece demasiado preocupada por eso, afirma no ser yo ni el primero ni el último con el que mantiene esta clase de intimidad. No ofrezco resistencia después de la explicación. Sólo hasta que acabe de hurgar, para que todo transcurra de la mejor manera posible, imaginaré que tengo veinte años menos, que no estoy en su consulta y que la doctora Mur y yo nos hemos conocido en una escuela de dominación sado.
El doctor Herrainz es una persona avispada, mayor que yo, tiene los ojos pequeños, pupilas claras y algo mates, luce bata blanca unisex holgada sobre camisa de un discreto color crudo, como la mesa que oculta el resto de su atuendo. Demuestra habilidad para el diagnóstico, después de tres consultas breves y algunas pruebas clínicas, sin saber nada de mí ni haberme tratado en ocasión ninguna, vaticina dos únicas posibilidades para mis dolencias, o bien son causadas por un cáncer, o bien son la consecuencia de un trastorno psíquico. Fui a visitarle porque hace ya bastante tiempo que sufro dolores abdominales de todo tipo y a veces se presentan sangrados cuando planto un pino. Problemas mnemotécnicos sin relación con lo anterior hacen que yo retenga los nombres propios de forma defectuosa, tanto de personas como de lugares. Si no lo tengo apuntado en alguna parte, se me olvida el apellido del doctor Herrainz y recuerdo tan solo que su nombre es Jesús, cosa que provoca confusión en el mostrador de recepción. Jesús, es decir, el doctor Herrainz, quiere descartar la primera posibilidad cuanto antes para pasar a la segunda, que es evidente, y me aconseja acudir a los servicios médicos de urgencia mientras espero la exploración más exhaustiva de un centro clínico.
Camino por la calle abstraído, la mañana es fría, pero el cielo está despejado y brilla el sol. Me distraen el pensamiento dos conductores que están por la labor de matarse entre ellos en un semáforo. Uno ha intentado atropellar al otro cuando éste bajaba a comprobar los desperfectos en su coche tras un pequeño golpe. Los separo, llamo a la policía que se presenta al instante y, tras prestar declaración “in situ”, me largo esperando que los detengan a ambos por tocapelotas. Llego al servicio de urgencias donde me atienden en la entrada con amabilidad y rapidez. La doctora Mur se hace cargo de mí, su interrogatorio es breve y eficaz. Pide que espere en la sala a que me llamen para una extracción de sangre, después meterá su dedo en mi culo y luego me harán unas “placas”. No consigo leer el diario que he comprado por si había demora, miro a los otros pacientes, a uno con el brazo en cabestrillo le custodian tres agentes de la Guardia Civil, hay una mujer tendida sin conocimiento sobre una camilla rodeada de familiares y, algo aparte, una joven ajena a todo llora sin sonido. Cuando acaba conmigo, al despedirme le pregunto a la doctora Mur su nombre a pesar de que lo lleva a la vista prendido en la bata. Magda, titubea ella, pero ya me lo ha dicho.

SEMENTERIO 21/03/0723:59




Re:El estornudoRespuesta a: El estornudoA proposito de tu protagonosta:
http://loqueyotediga.net/files/ApropositodeSchmidt...
http://www.youtube.com/watch?v=_ncmRHM2k7M

SEMENTERIO23/03/0715:04




Re:Lorenzo Lamas en:Respuesta a: Lorenzo Lamas en: "Jesus 2, El retorno."Jesús, impar y pasa.
http://www.youtube.com/watch?v=1YmXYaAtE34

SEMENTERIO23/03/0715:12




Re:La silla vacía IIIRespuesta a: Re:La silla vacía IIIAmo a Laura.
http://www.youtube.com/watch?v=nuchodZMEps

SEMENTERIO23/03/0715:29




Re:Crucifixión.Respuesta a: Crucifixión..
http://www.youtube.com/watch?v=mk96JttusrA

SEMENTERIO23/03/0716:10




Re:El hombre extrañoRespuesta a: El hombre extrañoKaren.
http://es.wikipedia.org/wiki/Karen_Silkwood

SEMENTERIO23/03/0716:52




Re:Jesucristo acrosticificadoRespuesta a: Jesucristo acrosticificado.
http://www.youtube.com/watch?v=anq2G4xZHqM

SEMENTERIO23/03/0717:03




SEMENTERIO, estos "yotube".....son la refostia, ¡glorias en Cristo!

gemmayla24/03/0708:59




Re:Se hacía llamar Jesús.Respuesta a: Se hacía llamar Jesús.Jesús todopoderoso.
http://www.youtube.com/watch?v=rqNljojcSyc

SEMENTERIO24/03/0721:56




Re:No me suenan las trompetas de JericóRespuesta a: No me suenan las trompetas de JericóBest Seller.
http://www.youtube.com/watch?v=9t7xsm5TLzo

SEMENTERIO24/03/0722:09




Re:Aprendiendo a vivirRespuesta a: Aprendiendo a vivirEl pan nuestro de cada día.
http://www.youtube.com/watch?v=Pf0omfDFkUc

SEMENTERIO24/03/0722:14




Re:MélangerRespuesta a: MélangerEl triunfo de Venus.
http://www.parnasse.com/venus.jpg

SEMENTERIO25/03/0700:00




Re:La pasión de Joao (Según Yuyu)Respuesta a: La pasión de Joao (Según Yuyu).
http://www.youtube.com/watch?v=9YPDXmEsQtQ

SEMENTERIO25/03/0700:43